lunes 12 de abril de 2010 - 10:00 AM

Operativo sorpresa de la Policía en Cabecera

A las 10 de la noche del sábado fueron alistados 90 hombres y mujeres de todas las especialidades de la Policía Metropolitana de Bucaramanga para realizar uno de sus operativos de rutina.

En esta ocasión iban de la mano de la Policía de Infancia y Adolescencia, de la Secretaría de Gobierno y de la Secretaría de Salud, para comprobar el funcionamiento legal de los establecimientos, verificar el pago de sus derechos de autor, aprobar las medidas higiénico-sanitarias, así como controlar a los menores de edad.

Cabecera fue el ‘objetivo’ debido a las múltiples quejas que recibe la Policía por parte de la comunidad.

Luego de recibir los objetivos de la noche y las recomendaciones necesarias (cuidado con los borrachos, paciencia, precaución con las personas armadas y cuidado con los menores) los grupos se dirigen a sus lugares de trabajo.


Noche de control

Fueron seis horas, desde las 11 de la noche hasta las 4 de la madrugada, en las que Policía y funcionarios de las secretarias se encargaron de revisar los papeles de todos los negocios.

Aunque muchos de ellos cumplen con lo que exige la ley, cuatro fueron sellados, la mayoría por no tener sus papeles en regla o por no respetar la ley antitabaco.

Los funcionarios de las secretarías se limitaron a oír toda la noche las razones de muchos dueños de establecimientos, que se negaban a firmar las actas de sellamiento, mientras la Policía sacaba a los clientes en medio de la sorpresa.


Menores y más menores

Sin duda, algunas de las leyes que menos se respetan es la restricción de la movilidad de los menores.

El operativo dejó un saldo de 10 menores conducidos a la Comisaría de Familia a la espera de que alguno de su padres o un mayor de edad de la familia fueran a recogerlos, luego de recibir la respectiva charla sobre cuidado.

Así mismo, 12 establecimientos públicos recibieron comparendos por permitir la entrada de menores en el lugar.

En medio del operativo apareció José Manuel Sánchez, presidente y vocero de la Asociación de Empresarios Nocturnos de Santander, quien señaló que estos operativos son muy necesarios.

'Nuestro principal problema son los menores de edad en los andenes. Además existe una especie de mafia que les entrega falsas contraseñas con las cuales entran a los establecimientos una vez llega la Policía no la muestran y el perjudicado es el dueño del lugar' afirmó Sánchez.  

Sin embargo, uno de los hechos que más consternó a la Policía fue el caso de una bebé, cuya madre, una vendedora ambulante, utilizó su coche para camuflar marihuana.

A pesar de que la madre señalaba que la bebé debía durar con ella hasta la madrugada 'porque si no, no tendría para la leche' la Policía continuó con el procedimiento para llevarla a un hogar de paso del Bienestar Familiar.

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