sábado 08 de mayo de 2010 - 10:00 AM

Sentido adiós a capitán muerto en emboscada

Hubo lágrimas, abrazos, palabras de resignación, y honores con los que la Policía Nacional despide a los héroes que entregan la vida defendiendo a la patria.

Así fue la ceremonia con la que ayer familiares y amigos del capitán Julián Mauricio Villalba Gallardo, muerto en una emboscada en zona rural del municipio de Tulúa, Valle del Cauca, despidieron su cuerpo, el cual fue sepultado en el Parque Cementerio Jardines La Colina.

El alto oficial de 31 años y natural de Bucaramanga, murió el pasado martes luego de que fueron emboscados por guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, en la vereda Balsamar, a 30 minutos del casco urbano de Tulúa, en las estribaciones de la cordillera central.

Villalba Gallardo, comandante de la Sijín de Tulúa y subcomandante de la Sijín del Valle del Cauca, se encontraba en un operativo en el que la Policía pretendía recuperar un vehículo que había sido hurtado.

De acuerdo con trabajos de inteligencia, dicho vehículo habría sido utilizado como ‘anzuelo’ para que los policías se desplazaran al lugar y luego emboscarlos.


Una hora de fuego cruzado

Cuando el escuadrón al mando del capitán Villalba Gallardo llegó al sitio donde el vehículo hurtado había sido abandonado, les empezaron a disparar desde la montaña.

Durante el hostigamiento, el cual duró cerca de una hora, Villalba Gallardo resultó herido junto con otros dos policías. El alto oficial recibió un disparo en la pierna que le produjo una grave hemorragia.

Una vez concluyó el enfrentamiento y los guerrilleros se replegaron en la montaña, los refuerzos lograron sacar de la zona a los heridos. El más grave de ellos era Villalba Gallardo, a quien no le pudieron controlar la hemorragia, por lo que lo internaron en la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, de la Clínica San Francisco de Tulúa.

'El capitán recibió un disparo en la pierna que le afectó la arteria femoral, por lo que se desangró y posteriormente falleció tras registrar dos paros cardiacos', aseguró el comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general Yesid Vásquez Prada.


Su tierra natal

Los despojos mortales del capitán Villalba Gallardo fueron trasladados a Bucaramanga el jueves en la noche y ayer en la mañana se cumplió la ceremonia en la que fue despedido con honores.

El alto oficial era natural de Bucaramanga donde vive toda su familia. Llevaba 14 años en la Policía tiempo en el que alcanzó 50 felicitaciones y 5 distinciones por su excelente trabajo.

A las 10:00 de la mañana, decenas de policías llegaron a la iglesia Sagrado Corazón para acompañar el féretro del capitán Villalba Gallardo. Mientras los familiares de la víctima buscaban consuelo abrazándose, el Escuadrón Móvil de Carabineros de la Policía le rindió los honores de guerra.

La caravana fúnebre, encabezada por la Plana Mayor de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, fue acompañada desde el aire por el helicóptero Halcón Ranger de la Policía.

A las 11:30 de la mañana el cuerpo sin vida del alto oficial fue sepultado en medio de dolorosas escenas.

'Este joven policía ofrendó su vida cumpliendo con su deber, nos queda la satisfacción en nuestras vidas y en nuestros corazones para hincarlo en ese sacrificio noble que día a día nosotros hacemos al servicio de todos los ciudadanos', dijo el coronel Mario Aurelio Pedroza, comandante de la Policía de Santander.

 

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