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Lunes 12 de febrero de 2024 - 09:00 AM

El líder comunitario que está cambiando Girardot Bucaramanga

Organiza desde las ventas callejeras en el parque los programas de salud y recreación para adultos mayores y desarrolla programas para que los jóvenes narren las vivencias del barrio Girardot vía redes sociales

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/ VANGUARDIA

María Paula Rincón / VANGUARDIA

En el corazón del barrio Girardot, en Bucaramanga, reside Jorge Leonardo León, un líder comunitario apasionado y dedicado, que a sus 33 años desempeña un papel vital en la comuna 4. Su compromiso es tal que, en las elecciones pasadas, fue elegido como Edil. Si alguien visita el barrio Girardot y pregunta por ‘el señor Leonardo’, la respuesta habitual es que pueden encontrarlo en el parque desde las 6 de la mañana. Su figura y liderazgo son tan notables en la comunidad, que podría decirse que no existe alguien que no lo conozca; por el contrario, algunos suelen reconocer su trabajo y amistad por más de una década.

“Llegué al barrio hace catorce años y llevo trece vendiendo tinto en el parque. A Leonardo lo conozco desde esa época. Él es servicial, está pendiente de nosotros, nos hace reuniones a los vendedores, nos organiza y nos motiva a mantener y cuidar de nuestro puesto de trabajo. Siempre se ha preocupado por traer cosas a la comunidad: actividades de salud, vacunas, ejercicio para los abuelos, en fin”, dice Ana Mercedes Hernández, santandereana de 47 años.

León nació y creció en el Girardot y desde niño sintió afinidad por el trabajo comunitario a través de la misión. Fue acólito y misionero del Movimiento Juan 23 en la Arquidiócesis de Bucaramanga, incluso, pensó que tenía vocación para ser sacerdote, “pero la vida le cambia a uno el rumbo. Sin embargo, en la misión aprendí muchas cosas, sobre todo, la importancia de escuchar al otro, solo así se puede brindar solución a un problema”, comenta.

Según el líder santandereano, el barrio ha experimentado un cambio notable en los últimos años. El comercio florece, las escuelas crecen y la población aumenta con el paso del tiempo. “Los que eran ya no existen, ahora son personas nuevas, podría decir que hay más de 3.000 familias y con la llegada de la población migrante, nuestra comunidad ha crecido en diversidad”, agrega.

Precisamente, desde 2019, el trabajo de este líder se intensificó y enfocó en la integración de las familias que llegaban a esta zona de la ciudad. Además, asegura que la cultura venezolana aporta significativamente en la visión del barrio, pues el parque se ha convertido en un punto de fusión gastronómica donde se encuentra lo mejor de ambos países, de manera que “si usted viene al parque Girardot de noche, encuentra una gran variedad de venta de comidas, especialmente, de población migrante. Es bonito hablar con ellos porque uno aprende de cocina, de sabores y costumbres”, según cuenta.

Yonathan Hernández es un ejemplo de esto. Con solo 8 meses en Colombia, ha logrado crear una clientela fiel en el barrio. En su carrito de comidas vende empanada, patacones, deditos de queso y el famoso ‘tequeyoyo’ venezolano. “Es un enrollado de trigo que trae carne, pollo, tocineta, chorizo y queso; es una comida típica originaria de Barquisimeto.Yo mismo hago todo, la masa, el relleno, los guisos, la salsa, todo, y lo vendo a 3.500 pesos con un vaso de gaseosa y ñapa que aquí no puede faltar”, comenta el emprendedor de 16 años.

A su corta edad, Hernandez ha incursionado en este negocio en compañía de su papá y sus preparaciones pueden encontrarse en la esquina del parque, cerca al Centro de Salud, todos los días en la mañana y en la noche. “Mi padre es maestro de obra y yo fui quien le enseñó de esto, afortunadamente hemos agarrado clientes, ya nos conocen bastante y todos los que han probado dicen que sabe sabroso”, resalta.

Por la misma cuadra, en sentido sur - norte, se ubica Joana Carrasquel, una emprendedora entusiasta que vende bebidas calientes, dulces y otras variedades en un puesto que denominó ‘Chaza Joana’. “Toma la galleta, esa no puede faltar”, dice Joana luego de servirle un ‘tintico’ a Leonardo. Para ella, el barrio Girardot es un punto estratégico en la ciudad. “Llegué de Venezuela hace seis años, y me impresiona que aquí todo lo veo cerca, es más, ni siquiera voy al centro porque aquí puedo encontrar de todo”, asegura.

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Una apuesta por la integración

“Yo tengo dos anhelos importantes para este barrio: el primero es que seamos una comunidad de convivencia y el segundo es conquistar la juventud, que nuestros jóvenes se interesen en trabajar por el barrio”, explica Leonardo. Por esto lidera e impulsa cuatro iniciativas especiales para niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores.

Por ejemplo, el grupo ‘Adulto Mayor, Pensando en Un Futuro’, es un espacio que fomenta el ejercicio, el autocuidado y la gestión emocional en personas mayores de 60 años. La propuesta nació después de la pandemia ante la necesidad de animar a los vecinos a hacer actividad física, y hoy está integrada por 70 adultos, en su mayoría mujeres.

“Yo siempre he dicho: ‘bailazón es Mery’, y cuando vi el movimiento y la bailazón en el parqué, sentí que debía estar ahí. Así conocí al profesor Leonardo, me gusta mucho el trato que nos brinda y las doñitas todas son divinas”, dice Mery Subero, de 68 años.

Ella es migrante, ha vivido en el barrio Girardot por tres años y aunque extraña su país, afirma que le sería muy difícil pensar en abandonar Bucaramanga. “Esto fue lo mejor que pude encontrar aquí, habría sido muy aburrido para mi llegar a un país nuevo y no hacer nada. Además, no tengo queja de los colombianos porque cuando migraron a Venezuela, conocí buenas personas e hicimos amistad”, insiste.

Para Leonardo, el liderazgo de las mujeres es indispensable en las comunidades, por eso ha motivado la creación de una red de mujeres para toda la comuna 4. Su idea es afianzar los lazos entre barrios y motivar el aprendizaje en temas como diversidad, salud y empoderamiento, entre otros. La idea es que esta red crezca; yo aspiro a que se unan unas 100 mujeres. Este año realizaremos el primer encuentro de mujeres de la comuna”, argumenta el bumangués.

De igual forma, el trabajo de León busca integrar a niños y jóvenes en distintas estrategias. ‘Los Pastores de Belén’, una propuesta a la que asisten niños y niñas migrantes y participan de actividades de aprendizaje y fechas especiales. De igual manera, el grupo ‘Juventudes en Acción’, donde reúne jóvenes de ambas nacionalidades en espacios de reflexión y les impulsa a desarrollar trabajo comunitario.

“Abordamos tres temas: primero, el ponerse en los zapatos de los demás; segundo, el cuidado por nuestros recursos y medio ambiente, y por último, la ayuda al otro. La primera vez que lo hicimos arrancamos con seis jóvenes, salimos a las 7:30 de la noche a entregar comida a habitantes de calle donde incluso se sentaban a hablar y compartir con ellos. Este proyecto ha tenido un impacto positivo, se replicó en el barrio Boca Girón, allí el grupo se llama ‘Juventudes con Propósito’”, comenta este líder.

Una apuesta por la integración

“Yo tengo dos anhelos importantes para este barrio: el primero es que seamos una comunidad de convivencia y el segundo es conquistar la juventud, que nuestros jóvenes se interesen en trabajar por el barrio”, explica Leonardo. Por esto lidera e impulsa cuatro iniciativas especiales para niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores.

Por ejemplo, el grupo ‘Adulto Mayor, Pensando en Un Futuro’, es un espacio que fomenta el ejercicio, el autocuidado y la gestión emocional en personas mayores de 60 años. La propuesta nació después de la pandemia ante la necesidad de animar a los vecinos a hacer actividad física, y hoy está integrada por 70 adultos, en su mayoría mujeres.

“Yo siempre he dicho: ‘bailazón es Mery’, y cuando vi el movimiento y la bailazón en el parqué, sentí que debía estar ahí. Así conocí al profesor Leonardo, me gusta mucho el trato que nos brinda y las doñitas todas son divinas”, dice Mery Subero, de 68 años.

Ella es migrante, ha vivido en el barrio Girardot por tres años y aunque extraña su país, afirma que le sería muy difícil pensar en abandonar Bucaramanga. “Esto fue lo mejor que pude encontrar aquí, habría sido muy aburrido para mi llegar a un país nuevo y no hacer nada. Además, no tengo queja de los colombianos porque cuando migraron a Venezuela, conocí buenas personas e hicimos amistad”, insiste.

Para Leonardo, el liderazgo de las mujeres es indispensable en las comunidades, por eso ha motivado la creación de una red de mujeres para toda la comuna 4. Su idea es afianzar los lazos entre barrios y motivar el aprendizaje en temas como diversidad, salud y empoderamiento, entre otros. La idea es que esta red crezca; yo aspiro a que se unan unas 100 mujeres. Este año realizaremos el primer encuentro de mujeres de la comuna”, argumenta el bumangués.

De igual forma, el trabajo de León busca integrar a niños y jóvenes en distintas estrategias. ‘Los Pastores de Belén’, una propuesta a la que asisten niños y niñas migrantes y participan de actividades de aprendizaje y fechas especiales. De igual manera, el grupo ‘Juventudes en Acción’, donde reúne jóvenes de ambas nacionalidades en espacios de reflexión y les impulsa a desarrollar trabajo comunitario.

“Abordamos tres temas: primero, el ponerse en los zapatos de los demás; segundo, el cuidado por nuestros recursos y medio ambiente, y por último, la ayuda al otro. La primera vez que lo hicimos arrancamos con seis jóvenes, salimos a las 7:30 de la noche a entregar comida a habitantes de calle donde incluso se sentaban a hablar y compartir con ellos. Este proyecto ha tenido un impacto positivo, se replicó en el barrio Boca Girón, allí el grupo se llama ‘Juventudes con Propósito’”, comenta este líder.

Una comunidad conectada en la era digital

Leonardo agradece el apoyo de otras instituciones en el fortalecimiento de la comunidad. Destaca el proyecto “Mi Panita, Mi Amigo”, financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid, y ejecutado por Vanguardia. Este espacio involucró a niños y jóvenes en la producción de contenido y medios, y de esta manera, lograron fortalecer las redes sociales del barrio, lo que ha sido una herramienta valiosa para difundir emprendimientos y actividades comunitarias.

“El proyecto nos dejó una fortaleza y con los jóvenes seguimos trabajando, ellos nos ayudan a crear las imágenes, los grupos, los vídeos, la gente nos decía ‘Miren a estos locos entrevistando’, pero es que todos podemos que aprender a ser periodistas y si una señora me dice que quiere publicitar su emprendimiento, pues nosotros la visitamos, la entrevistamos y la publicamos. Nuestras redes son gratuitas y la mayoría de las publicaciones son de población migrante, porque han aprovechado muy bien esta herramienta”, explica Leonardo.

La página en Facebook suma 8 mil seguidores, aproximadamente, y todos los contenidos pueden encontrarse como Barrio Girardot, en Instagram como @girardotbarrio y Tik Tok @barriogirardot.

“Hay historias que impactan. En una ocasión una hermana venezolana, nos contaba la historia de cuando venían de camino por Cúcuta y no tenía nada de comida para su hija, entonces decidió cortarse el cabello y venderlo. Le dieron 50.000 pesos y con eso le pudo comprar el alimento. La población migrante tiene una fortaleza admirable y es algo que podemos aprender de ellos”, concluye León.

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Publicado por María Paula Rincón

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