martes 24 de agosto de 2021 - 12:00 AM

¿Cómo siendo tan diferentes podemos ser iguales?

Hoy, y todos los días, queremos celebrar la diversidad. Nadie puede pretender considerarse más valioso o especial que otro. El objetivo de todos debe ser construir un país más igualitario y solidario.
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Seguramente habrá escuchado la palabra discriminación y aún no sabes muy bien lo que significa. En esta edición queremos que aprendas de qué se trata y por qué discriminar no es bueno para nadie.

Nuestra constitución, nuestra máxima autoridad, dice claramente que todas las personas que habitamos este país tenemos los mismos derechos.

Esto quiere decir que así seamos diferentes, nunca esto podrá servir para que alguien o un grupo se crea superior a otro, restándole la posibilidad o quitándole algo que le corresponde por derecho.

¿Es por esto que siendo tan diferentes podemos ser iguales?

A pesar de que hoy, y todos los días, queremos celebrar la diversidad, nadie puede pretender considerarse más valioso o especial que otro. El objetivo de todos debe ser construir un país más igualitario y solidario.

Pero, ¿cómo es este mundo diferente y lleno de colores?

Somos tan diferentes que incluso quienes parecen exactamente iguales, tampoco lo son.

Como Laura y Sara que son hermanas gemelas. Físicamente es muy difícil distinguirlas, pero se logra. A Laura le gusta el cabello largo, y el de Sara es corto. Laura duerme hasta tarde y Sara se despierta a penas sale el sol. Laura es muy sociable y conversadora, Sara es más de escuchar y observar. Y no por eso una es mejor que la otra. Sencillamente son diferentes.

Hay diferencias que pueden verse a simple vista, otras que no tanto.

Señalar estas diferencias como si fueran un defecto, o algo que está mal, resulta incómodo y molesto, así lo digas como una broma. Pero eso solo lo notaremos si nos ponemos en el lugar del otro. Antes de lanzar un comentario, piensa en si te gustaría que alguien te dijera algo así. Si no, no te preocupes, siempre estamos a tiempo para cambiar de actitud.

Otra de las características que nos hace parecernos a un grupo de personas y ser diferentes a otras son las que tienen que ver con nuestro origen o las que cuentan nuestra historia.

El lugar en el que nacemos nos hace pertenecer a un grupo. En el lugar en el que somos criados adquirimos algunas de las características que nos hacen ser nosotros. Sin embargo, los seres humanos estamos en constante cambio y movimiento, y al ir de un lugar a otro podemos encontrarnos con personas que crecieron viendo el mundo de forma diferente o que lucen diferentes a nosotros. Siempre encontraremos personas diferentes, e incluso, ¡muy diferentes! De todos aprendemos y, por supuesto, se nos queda algo.

En nuestro aspecto, nuestra forma de ser, nuestras costumbres, en la forma de vestirnos, en la forma como aprendemos o en las cosas en las que nos destacamos.

Hacer estas cosas de mejor o peor forma, ser de una u otra manera, comportarnos como lo hacemos no nos pone en desventajas frente a los demás. Simplemente nos hace diferentes, porque todos tenemos capacidades distintas y especiales.

Pero ahí no para todo. También somos diferentes en cuanto a nuestro género.

Hay infinitas formas de ser niña o niño. Pero también hay infinitas reglas que han impuesto durante años. Olvídate de todas.

No es cierto que haya juegos, ni actitudes, ni colores, ni deportes que sean solo para niñas o solo para niños. De pequeños y de grandes podemos estudiar y trabajar en lo que más nos gusta. Olvidarnos de esas etiquetas nos permitirá sentirnos libres y entender que los demás también lo son y por eso está mal juzgar las elecciones de un hombre o una mujer.

Lo mismo pasa con la religión. Hay diferentes creencias religiosas. Como también hay quienes deciden no creer en ningún dios. Todos merecen el mismo respeto.

Por supuesto, también somos diferentes en edad. Pero sean pocos o muchos los años que tengamos, nuestras voces siempre tienen que ser escuchadas y nuestros derechos respetados. Vengamos de la familia que vengamos. O compartamos nuestro hogar con quien lo compartamos.

Porque no hay ningún tipo de familia que pueda ser calificado como el correcto. Hay muchos tipos de familias y todas están bien si hay amor y respeto. Las hay con una mamá o con un papá, con dos papás y dos mamás, con abuelas y abuelos, con hermanos, sin hermanos, con mascotas, sin hijos. Lo que hace correcta una familia es el amor y cuidado que hay entre todos los miembros de ella.

¿Qué es discriminar?

Discriminar es impedir, obstruir, restringir o menoscabar los derechos y garantías de las personas. Se utiliza como pretexto su género, etnia, creencias religiosas o políticas, nacionalidad, situación social o económica, elección sexual, edad, capacidades o caracteres físicos, etc. ¡Sin razón alguna! Tiene como objetivo hacer sentir menos al otro.

Son miles las situaciones de discrimanción que escuchamos a diario o que incluso hemos sufrido, a pesar de que la constitución que nos rige como país tiene como uno de sus principios fundamentales que nadie debe ser discriminado. “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica”.

¿Cómo se práctica la discriminación?

Hay muchos tipos de prácticas sociales discriminatorias, podemos identificar, a modo de ejemplo, cualquiera de las siguientes acciones:

Discriminamos cuando ayudamos a crear comentarios ofensivos sobre algún grupo humano por características reales o imaginarias. Por diferencias que nos creemos con el derecho de juzgar como positivas o negativas.

Cuando hostigamos, maltratamos, aislamos, agredimos, o excluimos a alguien de un grupo humano porque lo consideramos ‘diferente’ o que no se ajusta a los ‘estándares’ que a alguien se le ocurrió decir que son los correctos.

Conceptos que necesitas conocer

Prejuicio: Es la base sobre la que se asienta la discriminación. El prejuicio proyecta imágenes erróneas que cosifican a la persona con el fin de invisibilizarla.

Racismo: Todo discurso racista consiste en una misma estructura que busca restar valor a una persona por su lugar de origen o color de piel. pretende “cosificar” a la persona, deshumanizarla.

Estereotipos: Son modelos o patrones de conducta que definen cómo deben ser, actuar, pensar y sentir las mujeres y los hombres en una sociedad.

Desigualdad: Se produce cuando una persona recibe un trato diferente como consecuencia de su posición social, su situación económica, la religión que profesa, su género, la cultura de la que proviene o sus preferencias sexuales, entre otros aspectos.

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