martes 31 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Cuenta la leyenda que en Santander habitan criaturas sobrenaturales

Lugares mágicos y llenos de historia, muchas veces invisibles, aguardan por los viajeros que tienen ganas de descubrir Santander.
Escuchar este artículo

Esta tierra de valientes que no dan ni un paso atrás, es un territorio lleno de aventura e imponentes paisajes. Lugares mágicos y llenos de historia, muchas veces invisibles, aguardan por los viajeros que tienen ganas de descubrir Santander andando por sus caminos reales y acampando en sus montañas.

Innumerables historias fantásticas se cuentan en los pueblos más recónditos y hasta en nuestra capital. Estás leyendas no hacen referencia a sucesos reales, pues suelen aparecer como relatos de poca fiabilidad o creencia, pero que se han convertido en narraciones icónicas para las tradiciones culturales, no solo de la región, sino del mundo entero.

Por otra parte, se encuentran los mitos. Los escritores los han definido como “una serie de personificaciones de fuerzas naturales que gobiernan la vida del pueblo, especialmente en el ambiente campesino”.

Lo cierto es que en la memoria de los santandereanos deambulan personajes de fábula, hombres sin cabeza, mujeres de cabellera larga, gritos lastimeros y fuerzas oscuras que habitan las casas abandonadas. ¡Aquí te contamos algunas!

¿Qué son leyendas?

Las leyendas, por su parte, son también relatos que pueden incluir elementos fantásticos o maravillosos, pero suelen tener cierta base histórica más o menos reconocible, lo que, a diferencia del mito, le aporta cierta verosimilitud. Un ejemplo clásico de leyenda son las historias de Robin Hood.

Hoy en día, además, existe la leyenda urbana, que se basa en temas de conocimiento popular sobre cuyas razones o motivos se especula. Leyendas urbanas serían la de la congelación de Walt Disney o la investigación sobre vidas extraterrestres en el Área 51, en Estados Unidos.

El conde de Cuchicute

Del fantasma del Conde de Cuchicute se dice que sale a pasear en un caballo, desnudo y con una capa, por su finca Majavita y por las calles de El Socorro. Cuenta la leyenda que en la puerta de esa finca se paraba el Conde y con su tono enérgico impartía las órdenes de la hacienda. En las noches, aseguran, aún se escucha su voz.

De José María Rueda Gómez, el Conde de Cuchicute, también se cuenta que en una de sus andanzas, en las que descarga una y otra vez la montura de la bestia en los rincones de su casa, encontró a la persona que escribiría su historia.

Juan Camilo Rodríguez es el autor del libro El Solitario, la primera tesis doctoral que se encarga de recuperar la verdadera historia de la vida de este enigmático personaje, que nació en San Gil en 1871 en una de las familias más adineradas de la comarca.

Según revela, el sangileño era más que el loco del pueblo. Se desenvolvió como un hombre de empresa y terrateniente en San Gil y Socorro bajo el Estado Soberano de Santander, creado en 1857 y disuelto en 1886. En una de sus haciendas, La Meseta, explotó carbón e inició una fábrica de tubos de gres, tejas, ladrillos y baldosas.

La Iglesia llegó a satanizarlo y a dibujarlo como un ser oscuro y siniestro. Los curas, en sus sermones, lo llamaban el pecador por su confesión atea y su tendencia masónica.

El Conde fue brutalmente asesinado, el 21 de julio de 1945, por un ex administrador de su finca, Constantino Aparicio, que le asestó de 17 puñaladas y dos machetazos en su cabeza. Y aún así, no murió al instante.

Antes de morir, alcanzó a manifestar que le heredaba su fortuna a su fiel secretaria y última compañera de viaje, Flor Angela López; desafiante hasta el final, pidió ser enterrado en su hacienda, de pie, porque ni a la misma muerte se le arrodillaría. Pero como quien dice, ¡cuenta la leyenda!

La Rodillona

En las calles e iglesias de los pueblos, se ve a una anciana devota, con velo, crucifijo y camándula, que con gritos da a conocer su eterno tormento cuando camina y se postra en el reclinatorio a orar.

Los feligreses y parroquianos dicen que la Rodillona era una mujer arrogante, soberbia y vanidosa a la cual el destino sancionó con una artritis incurable y desde entonces asiste todos los días a la misa. De rodillas le da vueltas al templo y baja por el atrio, cumpliendo una promesa y penitencia para librarse del remordimiento que no deja en paz a su conciencia.

Cuentan que a veces la Rodillona es la última en salir de la catedral, que se sostiene en unas muletas metálicas, sonoras y que anda lento como una tortuga y que pisa fuerte como un elefante. Que al mirarla causa lástima y que sus rodillas parecen calabazas enormes, peladas y sangrientas; martirizadas de tanto hincarse a venerar a la virgen y los santos.

La vieja colmillona

Por comentarios de los campesinos, La Colmillona es una anciana altísima, con una cabellera que le llega hasta la cintura, con las manos también peludas con uñas largas como las de un animal salvaje.

Dicen los lugareños del campo, que es una mujer que se les aparece a los campesinos en los altos y recodos de los caminos. También cuentan los peones y trabajadores de las fincas, que después de una fatigosa jornada en el campo, cuando se disponen a descansar, llega y mete la mano a los fogones dentro de las brasas y, sin quemarse, a la vista de todos, se roba los plátanos, las arepas y las carnes que allí se cocinan para luego desaparecer silenciosa y sin molestar a nadie.

María La Larga

Tiene brazos grandes y pies muy altos. Suele coquetearle a los hombres, durante las noches, con miradas sensuales e insinuaciones muy femeninas. Le gusta perseguir a los borrachos y cuando estos corren tras ella, acelera el paso dirigiéndose hacia el cementerio del pueblo. El miedo de los hombres aparece cuando van a abrazarla, porque inmediatamente ella se extiende de forma infinita.

¿Qué son los mitos?

Los mitos conforman el sistema de creencias o cosmovisión de un pueblo o cultura, pues en ellos son vertidas las creencias con las cuales tradicionalmente este se ha explicado a sí mismo el origen y razón de todas las cosas. Por esta razón están ubicados fuera del tiempo histórico.

Considerados en su conjunto, los mitos configuran mitologías. De allí que existan distintas mitologías para cada cultura. Está la mitología grecorromana, la nórdica, la azteca, la maya, la inca o la china, entre muchas otras.

La Mancarita

También conocida como La chismosa de los campesinos es una leyenda nacida en los pueblos y veredas de Colombia.

Habla de una mujer con apariencia monstruosa, despeinada, con uñas y pelo largo, un solo seno en la mitad de su pecho y los pies al revés, todo su cuerpo está cubierto por pelo, es difícil distinguir la forma de su rostro debido a su abundante cabellera.

Se le describe como una criatura salvaje y terrible, nunca se le ve por áreas rurales, le teme a animales y personas, pero si alguna de estas personas se llega a topar con ella dejándose hechizar con sus encantos es posible que nunca más nadie vuelva a saber de esta. Se alimenta de frutas y raíces de los árboles y arbustos, algunas veces por placer come humanos.

La Barbacoa

Cuentan que este espanto va acompañado de cuatro personas, que generalmente son los cargueros del muerto. Aparece a la orilla del camino, a la orilla de un río, cerca de un pantano o entre el bosque.

Las apariciones de este macabro espectáculo en la mayoría de las veces conmueve, no solo por creer que en realidad llevan al difunto por ir los familiares acompañándolo, sino por el murmullo coral del rezo del Rosario y la Misa por su alma.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Suscríbete
Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad