lunes 09 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Los clásicos juegos de la infancia

Los niños solían pasar su tiempo libre en las calles, quemando energía con unos juegos tan recursivos como particulares. ¿Haces aparte de estas generaciones? ¿Qué juegos recuerdas? ¡Hagamos un viaje en el tiempo!
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Cuando los celulares no tenían el poder de ahora, no era tan fácil acceder a los juegos en línea, y no había rastro de las redes sociales, los niños solían pasar su tiempo libre en las calles, quemando energía con unos juegos tan recursivos como particulares.

Algunos fueron motivo de castigo, otros acababan solo porque ya era hora de dormir. Quizá falten muchos, pues en ese momento la imaginación no tenía límites, pero te invitamos a recordar unos de los más populares ¡Hagamos un viaje en el tiempo!

¿Eres ‘old’, pero así de ‘old’?

Estos juegos existen hace décadas, y algunos se hicieron más populares en la generación de los 90. Tú no creciste en esa época, pero al menos has escuchado hablar de alguno de ellos.

Repasemos los clásicos:

Algunos reporteros confesaron tener todavía estos juguetes y salir a las calles a jugar al escondite. ¡Parece que esta generación no es digital como nos han dicho! Te invitamos a recordar los juegos más sonados en las calles de los barrios de Bucaramanga.

‘Mete gol tapa’

Una cancha improvisada, un balón y muchos niños intentando meter un gol. Eso era este juego. El que marcaba gol pasaba a ser arquero. Así podían pasar horas de diversión sin nisiquiera tener los implementos necesarios.

Tetris o atari

Este juego nos enseñó a pensar de forma estratégica. Permitía mover las figuras de lugar o voltearlas antes de que llegaran a su destino. Había que evitar formar una torre interminable de fichas para no perder en contados minutos.

Yermis

Se recolectaban las tapas metálicas de gaseosa de la tienda del vecino y se aplastaban con una piedra para hacer una torre. Es un clásico de equipos: el que armaba la torre y el que ponchaba para no dejar armar. Si el primer equipo lograba armar la torre antes de ser ponchado en su totalidad, gritaba “¡yermis!”, y se volvía a empezar.

Soldadito en paracaídas

Al principio eran simples figuras de plásticos, pero a alguien se le ocurrió la brillante idea de ponerle una bolsa y ¡a volar! Luego empezaron a venderlos con un paracaídas menos improvisado.

Venados y cazadores

Era uno de los juegos que solo necesitaba iniciativa para empezar a correr. Los grupos se dividían en dos: unos se convertían en venados y otros en cazadores. El objetivo: cazar y no dejarse atrapar.

En 2012, las cifras señalaban que la actividad favorita del 90% de los niños era jugar con otros niños. Ahora, aunque parezca sorpresivo, la cifra sigue alcanzando este mismo porcentaje, según Petra María Pérez Alonso-Geta, catedrática de la Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia y miembro del Observatorio Infantil del Juego. Según su teoría, predomina la necesidad innata de relacionarnos con los otros.
Los expertos coinciden en que el juego te ayuda a conocer tus límites con otros niños, ensayar para vivir y a aprender mientras observas lo que sucede a tu alrededor.

Yas

La rapidez es la clave aquí. El yas se compone de unas fichas y una pequeña pelota que hay que lanzar. La idea es atrapar la mayor cantidad de fichas antes de que vuelva a caer al piso. Piñata de cumpleaños que no tuviera yas, ¡no era piñata!

¡Tín Tín Corre Corre!

Uno de los juegos más arriesgados de muchas generaciones. Con la adrenalina al borde, y en compañía de los amigos del barrio o del colegio, se tocaban los timbres de las casas y salían corriendo a esconderse para que no los descubrieran. Ganaba el más rápido, él que lograba escabullirse siempre.

El que no lograra esconderse tenía que timbrar en la siguiente puerta. Quizá fue la razón por la que castigaron a muchos.

Tamagotchi

La criatura virtual fue uno de los fenómenos de la década de los noventa y marcó a toda una generación. El juguete consiguió que los niños hicieran vínculos muy personales y sentimentales con un pequeño animal hecho de píxeles encerrado en una diminuta pantalla. La tarea era cuidarlo, alimentarlo y no dejarlo morir.

Llanta

Solo se necesitaba eso, una llanta, pero una de las grandes. La simple idea de rodar dentro de una, por una pendiente, era la forma en que algunas generaciones combatían el aburrimiento.

Trompo

Una de las citas infaltables del recreo era reunirse para jugar trompo, los famosos juegos de trompo. Un objeto de forma cónica en plástico o madera, que al ser envuelto y lanzado, con una pita delgada, empezaba a bailar sobre el suelo.

Triqui

La lógica matemática estaba inmersa en juegos como el “Triqui”, uno de los pasatiempos más comunes en espacios de ocio entre clases. Las hojas traseras de los cuadernos se llenaban con estos recuadros de 3 x 3. En cada partida se buscaba llenar espacios seguidos con una X o un círculo.

‘Teléfono’

¿Quién no ha usado alguna vez un teléfono de lata? A veces incluso se hacía con vasos de plástico, o con cualquier otro recipiente similar. Estos ‘teléfonos’ fueron la manualidad favorita de muchos pequeños.

Estaba unido por una cuerda o hilo para amplificar el sonido lo suficiente como para escucharlo del otro lado. Aquí, aún no había luces de lo que llegaría a ser un smartphone. ¡Estábamos un poco lejos!

“El juego no solo te da bienestar y felicidad, sino que tiene una función muy importante para tu desarrollo físico, social y ético-moral. Aprendes a respetar las normas, a ponerte en el lugar del otro y a contar con los demás. Aprendes a ser ciudadano”
Petra María Pérez Alonso-Geta

¡Como en los viejos tiempos!

Pensar en la infancia siempre evocará nostalgia. Seguro te ha pasado que tus padres te ven jugando con un algún artefacto con el que ellos jugaron y te cuentan sus historias y recuerdos. Muchos de nuestros reporteros confesaron que sí sucede. Admitieron que incluso aún tienen esos juguetes e incluyen en su tiempo de esparcimiento esos clásicos de los años 90. Al parecer, son tradiciones que no se niegan a desaparecer. ¡Aquí te contamos!

Chicle

Quizá uno de los clásicos de la infancia de muchos. Solo se necesitaba creatividad para jugarlo durante horas. Se necesitaba un caucho o un lazo, el cual se amarraba para formar un rectángulo con él.

“Chicle, chicle, Americano. Me meto, abro, me cierro, me salgo...”, si continúas cantando entonces tú eres uno de los puso a dos amigos a sujetar el caucho por los tobillos, de modo que quedara espacio para dar saltos rítmicos mientras cantabas.

Pirinola

Tiene sus orígenes como instrumento para las apuestas de los soldados de la antigua Roma. Se trata de un trompo de plástico o madera de diferentes caras con frases como “Pon 2”, “Toma 1”, “Toma 2”, Toma todo” y “Todos ponen”, así los jugadores se reúnen, cada uno con un número igual de fichas y van siguiendo la dinámica de la cara que arroje la pirinola al ser girada.

“Esa necesidad de estar con los demás viene en los genes. Las relaciones son indispensables para nuestra felicidad a pesar de que, en ocasiones, también implican un montón de inconvenientes, que terminan siendo naturales y nos ayudan a ponernos en los zapatos del otro”
Ana Asensio

Canicas o maras

El lugar ideal para este juego es la arena o la tierra, y la clave es saber lanzar las maras o canicas con el pulgar y el dedo índice, o con la mano directamente. Es una de las colecciones más preciadas de los niños y jóvenes, muchas se obtienen luego de intensos ‘duelos’ en el colegio o con amigos del barrio.

¡Anillos en el agua!

Este artefacto lleno de agua en el que la tarea era, a través de las burbujas de aire, lograr encajar todos los aros de colores en la barra, es quizá uno de los más simples, pero difíciles de la historia.

Tángara o Rayuela

Es uno de los juegos más populares en Colombia. Consiste en dibujar un tablero en el suelo, con tizas y en ocasiones con una piedra que de algo de color. Generalmente son 10 casillas, y el objetivo es lanzar una pequeña piedra, para luego ir a recogerla, saltando cuadro por cuadro, sin pisar las líneas que dividen una casilla de la otra. El jugador que completa todo el recorrido primero es quien gana el juego.

La psicóloga y doctora en neurociencia Ana Asensio señala que la relación de los niños con sus iguales es muy importante, sobre todo porque provoca una estimulación natural que es necesaria para el sistema nervioso. “Al final, nuestro desarrollo está mediado por la relación con los demás. Una parte viene dada por la relación con los propios padres y otra gran parte por la relación con otros niños. Somos seres sociales por naturaleza y eso provoca un desarrollo sano del cerebro”, agrega.

Escondite

“Un, dos, tres por mí” y “salvo patria” son las frases emblema de este juego que no pierde vigencia en la memoria de algunos santandereanos y todavía se juega en las calles. Quizá no tanto como antes, pero sigue siendo el favorito de muchos.

Este teléfono también hizo parte de las tardes de juego de muchos, y quizá aún hay algunos en los hogares colombianos. Son una prueba fiel de que no se necesitaba mucho para pasar un buen rato con amigos.

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Fernanda Sandoval

Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro de Vanguardia desde 2020. Actualmente soy reportera de las secciones de Tecnología, Entretenimiento y Cultura, y apoyo en la elaboración de contenido digitales e impresos. Lidero el proyecto Vanguardia Kids, una plataforma multicanal en la que los niños de 8 a 14 años son los encargados de contar historias.

@fernandasans

msandoval@vanguardia.com

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