jueves 28 de enero de 2021 - 11:00 AM

¿Podríamos vivir en un mundo sin vacunas?

Aún hay gente que cree en las teorías conspirativas de las vacunas. A pesar de los múltiples estudios que han surgido, los avances de la ciencia y los millones de vidas salvadas, hay quienes se niegan a recibir vacunas. Aquí te contamos la historia.
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La amenaza de los antivacunas:

En 1998, la revista médica británica ‘The Lancet’ publicó un estudio firmado por el doctor Andrew Wakefield y 12 coautores donde firmaban que existía un vínculo entre la vacuna triple viral (contra el Sarampión, la rubéola y la Parotiditis) y el autismo.

El estudio se convirtió en una de las “bases” para el movimiento antivacunas. Padres en todo el mundo comenzaron a dejar de vacunar a sus hijos y enfermedades que parecían cosa del pasado, como el Sarampión, resurgieron.

Aunque por años ‘The Lancet’ se negó a desmentir el artículo de Wakefield. En febrero de 2010, la publicación finalmente se retractó al descubrir que los datos eran incorrectos y las conclusiones falsas. Andrew Wakefield perdió su licencia médica.

Aunque el estudio se refutó hace ya 8 años, aún hay gente que lo cree, y sus terribles efectos persisten hasta el día de hoy.

Un mundo sin vacunas

Resulta difícil imaginar un mundo sin vacunas. Y sin embargo, en él, en ese mundo sin vacunas, vive aún 1 de cada 5 niños. Los más pobres, los que viven en zonas más aisladas, o en medio de conflictos. Viven en lugares donde ni reciben vacunas ni tienen quien les cure si caen enfermos.

Además de violar el derecho a la salud de los niños más vulnerables, este mundo sin vacunas pone en riesgo la salud de todos los niños porque solo la cobertura universal, vacunar al 100%, mantiene a raya la propagación de las enfermedades prevenibles.

Las vacunas que han salvado vidas

Hepatitis B: No hay tratamiento específico contra esta hapaittis. Los niños infectados antes de los seis años de edad son los que más fácilmente pueden desarrollar una hepatitis crónica. Por eso, la OMS recomienda la vacunación de los niños cuanto antes después del nacimiento. La forma más eficaz de prevenir esta enfermedad es la vacunación.

Viruela: La enfermedad era muy contagiosa y se transmitía principalmente por el aire. Al cabo de unos pocos días la piel se cubría de unos bultitos que no tardaban en llenarse de líquido, como ampollas, y luego exudaban pus, las pústulas. Un par de semanas después se secaban y se formaban costras que, cuando se desprendían, dejaban los típicos hoyos en la piel. También eran frecuentes los vómitos, diarreas y hemorragias. Más del 30% de las personas infectadas podían morir a los pocos días.

Peste bovina: La peste bovina se declaró oficialmente erradicada de todo el mundo en 2011. Es la primera enfermedad animal erradicada en la historia de la humanidad. El virus de la peste bovina no es patógeno para el ser humano, y por eso puede darnos la falsa impresión de que no es importante. Pero para el ganado vacuno la tasa de mortalidad puede llegar al 90%.

Rabia: La rabia es una de las enfermedades virales más antiguas y más temidas. Está extendida por todo el planeta, excepto Australia y la Antártida. Es una enfermedad muy infecciosa entre los mamíferos, particularmente en poblaciones silvestres de perros, coyotes, zorros, mapaches y murciélagos. Los perros son el reservorio o almacén mundial del virus y son responsables del 95% de los casos de rabia humana.

Sarampión: Es una de las enfermedades infecciosas más contagiosas. Se transmite muy fácilmente por vía aérea, a través de los aerosoles y microgotículas que emitimos al respirar. Antes de la vacunación, más del 90% de la población menor de veinte años había tenido sarampión.

Fiebre amarilla: La fiebre amarilla representa además un riesgo importante para los más de tres millones de viajeros que visitan cada año las zonas afectadas por esta enfermedad. No hay un tratamiento antivírico específico para la fiebre amarilla. En las personas que desarrollan la enfermedad grave, la mortalidad puede llegar al 50%.

Preguntas frecuentes:

¿Por qué es tan importante la vacunación?

Porque las vacunas salvan tres millones de vida cada año. La vacunación es una forma segura y eficaz de prevenir enfermedades y salvar vidas, hoy más que nunca.

¿Por qué debo vacunarme?

Para protegerte y proteger a las personas que te rodean. Puesto que no se puede vacunar a todas las personas, por ejemplo, no es recomendable para los recién nacidos, las personas gravemente enfermas y las que pueden presentar determinadas alergias. Al protegernos nosotros evitamos contagiarles enfermedades que se pueden prevenir mediante vacunación.

¿Por qué se inicia tan temprano la vacunación?

En su día a día, los niños pequeños pueden estar expuestos a enfermedades, solo por estar en diversos lugares y en contacto con distintas personas. En estas edades hay más riesgo de sufrir enfermedades porque el sistema inmunitario no se ha desarrollado por completo y el organismo tiene menos capacidad para combatir las infecciones.

¿Quién puede vacunarse?

Prácticamente todo el mundo se puede vacunar. Sin embargo, la vacunación está desaconsejada o debe postergarse en situaciones específicas o cuando se presentan determinadas enfermedades.

¿Son seguras las vacunas?

La vacunación es inocua y, aunque te pueden dolor en el brazo o fiebre baja, suelen ser muy leves y temporales. Si bien no puede descartarse que ocasionen efectos secundarios graves, estos son sumamente raros.

Así que sí, sí son seguras. Todas las vacunas autorizadas son sometidas a pruebas rigurosas a lo largo de las distintas fases de los ensayos clínicos, y siguen siendo evaluadas con regularidad tras su comercialización. Además, los científicos hacen un seguimiento constante de la información procedente de diversas fuentes en busca de indicios de que causen efectos secundarios no deseados.

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