martes, 07 diciembre 2021
lunes 25 de octubre de 2021 - 12:00 AM

García Cadena, La Flora y La Novena, megaobras claves en el progreso de Bucaramanga

Esta es la historia de los puentes que fueron un éxito para la optimización de la movilidad
y la conectividad del norte hacia el sur de Bucaramanga, cuando anteriormente
se reducía a la carretera antigua.
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En una Bucaramanga pequeña, que comprendía únicamente la meseta, nacieron dos viaductos que no fueron construidos a la par, pero cumplieron su papel en la expansión urbanística de la capital de Santander hacia Floridablanca y Piedecuesta.

El ‘García Cadena’

Este viaducto, que comunica a Bucaramanga con la autopista de Floridablanca, nació primero. La ejecución del proyecto inició en 1968 bajo la firma Cuéllar Serrano Gómez, y fue inaugurado el 25 de julio de 1970. En sus inicios fue declarado como un monumento de la ingeniería colombiana.

El arquitecto Antonio José Díaz cuenta que si bien se hizo la entrega oficial, no fue posible usarlo cuatro años después debido a que las vías de acceso no estaban finalizadas. Antiguamente era llamado Viaducto de La Iglesia, por la quebrada que pasa por las bases de la estructura. Sin embargo, posteriormente se llamó ‘Benjamín García Cadena’, en homenaje al ingeniero que entregó esta megaobra.

El viaducto, que se levantó sobre el barrio ‘Antonia Santos Sur’, abrió los horizontes de Bucaramanga hacia Floridablanca, lo que dio pie al surgimiento de barrios como Diamante, Provenza, Cañaveral e incluso sectores como Lagos y Bucarica, indican los expertos.

El arquitecto Díaz cuenta que fincas de cañas y tabaco eran las que anteriormente ocupaban dichos terrenos. “Su apertura fue definitiva para el desarrollo de Bucaramanga, por lo que acercó los terrenos del sur hacia la meseta para su progreso. Inicialmente comprendía cuatro carriles”, indicó Díaz.

De acuerdo con el historiador Miguel Cuadros, la expansión urbana y poblacional hacia el sur de Bucaramanga quedó confirmada en el censo de 1973. Entre un total para Santander de 1’127.999 habitantes, la población de Bucaramanga se estableció en 296.657.

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Un nuevo viaducto

Pero las vías secundarias eran angostas para el desarrollo urbanístico que se estaba dando hacia ese sector de la ciudad. En la década de los 90 se intensificó la necesidad de conectar la zona suroriental con Floridablanca, ya que según el arquitecto Díaz, el ‘García Cadena’ y la carretera antigua “se habían quedado cortos”. La ampliación de la ciudad se dio hacia El Carmen, Tejar Moderno e incrementaron los terrenos para uso habitacional. Incluso fue crucial para el acceso a Lagos del Cacique.

Y a finales de 1993, la firma Urbanas levantó otro viaducto, catalogado como un reto por su geografía. Está ubicado a más de 50 metros de altura, con una longitud de cerca de 310 metros, construido sobre la quebrada La Iglesia. “Fue preciso levantar una serie de columnas que se elaboraron en el sistema de formaleta deslizante”, explicó Álvaro Beltrán Pinzón, quien fue el gerente de la constructora a cargo.

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Dicha estructura, llamada Armando Puyana Puyana, es conocida popularmente como ‘La Flora’. El viaducto cuenta con dos calzadas de tres carriles cada una, un separador central y andenes en cada lado de ancho de cerca de 2,6 metros. Para julio de 1995 la construcción estaba a punto de finalizar. Solo harían falta las pruebas de carga para constatar la resistencia de aquel gran puente. Y meses después fue puesto en marcha, justo cuando finalizó la construcción del intercambiador de Conucos que le daba el acceso por el costado norte.

“Estas obras son trascendentales para la ciudad y cambian su imagen de pequeño pueblo a uno grande”, agregó Díaz.

Para completar los hitos de infraestructura, en Bucaramanga reposa el Viaducto Alejandro Galvis Ramírez. Ubicado en la carrera novena de Bucaramanga, fue inaugurado el 9 de abril de 2015. Dicha mega obra comunica al centro de la ciudad, caótico por sus vías angostas que no dan abasto con el tráfico del sector, con la Ciudadela Real de Minas, para dar acceso a la transversal Metropolitana.

Pese a ser el más reciente, esta estructura ha sido polo de desarrollo urbanístico para los sectores aledaños, así como ha permitido mejorar la movilidad desde y hacia Girón.

Se considera como el puente atirantado más extenso y alto del país. Su estructura tiene 550 metros de longitud y una altura de 132 metros y sus carriles abarcan 30 metros de ancho.

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María Lucía Bayona

Periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo web de Vanguardia desde el 2021 con el cubrimiento de temas de actualidad y formatos audiovisuales.

@velvetmals

mbayona@vanguardia.co

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