miércoles 05 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

La SANTOTO investiga sobre servicios ecosistémicos y ecosistemas saludables

Aunque generalmente no se reconoce la importancia de los servicios ecosistémicos, estos favorecen la calidad de la vida humana. Se consideran dentro de estos, el abastecimiento de alimentos, agua potable, regulación de enfermedades, manejo del clima y suelos. Como también, los beneficios recreativos, culturales y espirituales, lo que constituye la dimensión humana.
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En la actualidad, los ecosistemas tienen una gran importancia, pues constituyen un capital natural, ya que proveen servicios, como regulación del clima, fijación de carbono, manejo de suelos, polinización, filtración de contaminantes, control de inundaciones, recreación, valores culturales y espirituales. Estos servicios están asociados a la calidad de vida de los humanos y al medio ambiente y, por supuesto, a los problemas ambientales que afrontamos hoy día.

Otra mirada del problema ambiental consiste en ver al ambiente como un sistema donde existen varias interacciones de lo biótico –dentro de ellos el ser humano– con lo abiótico en un sistema social que crea cada vez más necesidades de consumo, generando en mayor medida productos de desecho a un ecosistema, afectando su funcionamiento y, a su vez, a las personas que dependen de estos ecosistemas para satisfacer las necesidades básicas de alimentación y servicios (suelos y aguas), respiración (atmósfera) y energéticas (petróleo, carbón, gas).

Bajo esta perspectiva, la investigación debe orientarse a buscar cambios en diferentes campos a la vez, por ejemplo, en lo social, económico y ambiental, teniendo en cuenta las relaciones que existen entre los que conforman el sistema y sus efectos. Por lo tanto, la investigación debe proponer soluciones de recuperación y conservación de los ecosistemas con efectos a corto, mediano y largo plazo, apoyadas en políticas económicas, legales, programas educativos, tecnologías limpias, y considerando todos los elementos que conforman el sistema.

Teniendo en cuenta que la perspectiva actual que predomina es la del ambiente como objeto, se podría decir que la mirada del ambiente sistémica apenas se está introduciendo en los centros de educación superior, mientras que la visión de ambiente como una crítica al mundo actual es aún menos pensada y divulgada.

Para Martha Cervantes, directora de la Maestría en Ciencias y Tecnologías Ambientales de la Universidad Santo Tomás Seccional Bucaramanga, la formación en esta área debe centrarse en las competencias que permitan la búsqueda de ecosistemas saludables, ya sea de forma directa o indirecta, en la fase de diagnóstico o en la búsqueda de soluciones a problemáticas ambientales, en las cuales las intervenciones humanas están alterando la capacidad de los ecosistemas para proporcionar sus bienes (agua dulce, alimentos, productos farmacéuticos, etc.) y servicios (purificación del aire, el agua, el suelo, la captación de productos contaminantes, entre otros), y generando modificaciones que pueden repercutir en la salud de los seres vivos de diversas formas, incluidos los seres humanos, considerando el cuidado de la vida y la gestión ambiental.

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