Por estos días el reto de la diversificación de exportaciones es una de las principales prioridades del sector empresarial de la región. La caída de las relaciones con Venezuela, cuyo impacto se empezó a sentir en las exportaciones desde el segundo semestre de 2009, implica grandes retos en la transformación productiva de los empresarios santandereanos, para adaptar su oferta a nuevos mercados que reemplacen el que tenían seguro con el vecino.
Publicado por: NOHORA CELEDÓN / nceledon@vanguardia.com
En medio de este gran reto uno de los puntos clave en los que deben trabajar empresarios de la región es la innovación, entendida como la aplicación de tecnología para agregar valor a los productos, servicios o procesos de una empresa.Al respecto en Santander hay casos para mostrar de empresas que han logrado una buena planeación de la innovación en sus programas de gestión, lo que se refleja en sus resultados y crecimiento.El ejemplo más evidente es Ecopetrol, que cada inversión que inyecta al Instituto Colombiano de Petróleos, ICP, se multiplica 6,5 veces cuando se aplican las innovaciones desarrolladas por el centro de investigación en la compañía; o Freskaleche, que para desarrollar nuevos productos vincula a todos sus departamentos, desde el de mercadeo hasta el comercial.Otros casos como Industrias AVM, dedicada a desarrollar tecnología para los sectores mineros y palmicultor, la empresa de software GBS, Quirúrgicos Especializados, cuyo equipo de investigadores trabaja de la mano con el Grupo de Investigaciones en Corrosión de la Universidad Industrial de Santander o Penagos, experta en realizar innovaciones para el agro colombiano, también son ejemplarizantes en el campo de la innovación. Y la lista es más larga, pero probablemente no llegaría a más de 200 empresas en el departamento.Expertos en el área coinciden en que hay una creciente preocupación en el sector empresarial por planear mejor sus estrategias de innovación y coordinarlas con los objetivos de la compañía, pero que aún en la ciudad no se ha desarrollado una cultura de la innovación. Para esto se han desarrollado estrategias desde la Cámara de Comercio de Bucaramanga y Colciencias como el Programa de Innovación y Desarrollo Tecnológico, operado por la fundación Enlace, que desde hace 5 años ha apoyado a más de 100 empresas en la región para desarrollar sus proyectos de innovación. Otras estrategias como el Comité Universidad Empresa Estado Santander, Cuues, e iniciativas particulares de algunas universidades, buscan propiciar el encuentro entre los centros de investigación universitarios de la ciudad y las empresas para que haya cooperación interinstitucional que tienda a mejorar los índices de innovación.Para Astrid Jaimes, miembro del Comité Universidad Empresa Estado Santander, Cuees, en representación de la UIS, aún hace falta sensibilidad frente al tema de la innovación. 'Las empresas deben entender que la innovación es una apuesta, entonces hay que hacer una inversión, que se hace a riesgo porque a la larga va a generar más ingresos'¿Qué hace falta?Para que haya un mejor hábito de planear la innovación en las empresas, se requieren ciertos elementos en el entorno económico y empresarial de la región. Para Carlos Contreras, coordinador del programa de Innovación y Desarrollo de Tecnología de la Cámara de Comercio, hacen falta más instrumentos regionales de apoyo para que las empresas innoven. El experto señala que, aunque hay instrumentos nacionales como Fomipyme, Colciencias y programas de algunos ministerios, desde la región no hay alternativas de crédito o cofinanciación de carácter blando, para proyectos de innovación en las empresas.'Además creo que en todas las regiones falta mayor vinculación de centros de investigación-empresa, y creo que ahí hay que trabajar demasiado para que las empresas no estén huérfanas en ese sentido', señaló Contreras.La empresa tiene recursos económicos y la universidad el personal capacitado en investigación, y aunque pareciera que ambas instituciones estuvieran hechas la una para la otra, hay diferencias en los intereses de cada una que dificultan alianzas sólidas entre ambas.El gerente de la empresa de software GBS, Pedro Sandoval, lo explica de la siguiente manera: 'Hay muchas iniciativas, pero el académico es absolutamente teórico y el empresario absolutamente práctico'Para el gerente de Quirúrgicos Especializados, José Gabriel Mantilla, la clave está en coordinar las necesidades de productividad de la empresa y de generación de conocimiento en la universidad: 'Cuando para la universidad no es interesante es porque probablemente no se está llegando a puntos de encuentro', señaló. Sandoval, de GBS, indicó que lo más importante no es conseguir nuevos recursos o más grupos de investigación, si no que las empresas sepan en qué áreas quieren innovar, cuáles son sus objetivos y planifiquen qué quieren hacer, después será más fácil encontrar financiación y mejorar la competitividad de las empresa, ante la nueva apertura económica que se avecina en el país con los TLC.Pocas patentesUna de los indicadores que mide la innovación en una región es el número de patentes que se otorgan. En general Colombia está aún rezagada en el tema frente a países como Brasil, México o Argentina, donde se generaron 233, 201 y 145 patentes en 2007, ese mismo año en Colombia tiene solo 84, de las cuales 42 se otorgaron en Bogotá.En 2008 el número de patentes otorgadas cayó a 56, de los cuáles la capital de la República aportó 31, Antioquia 8 y Santander 8.Si se compara con el resto del país el departamento no está tan mal, de hecho tiene una de las mayores tasas de patentes aprobadas por cada 10 mil habitantes: 0,04. Sin embargo, para ser una ciudad universitaria con la quinta tasa más alta de grupos de investigación por 10 mil habitantes, 8 patentes es poco.Carlos Contreras, director de la Corporación Enlace que coordina el programa de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, señala que este indicador no quiere decir que en Santander solo se hagan 8 inventos al año, porque muchas empresas y grupos de investigación desarrollan invenciones pero no las patentan porque no les resulta rentable.Precisamente el gerente de Penagos, Reynaldo Carvajal, explica que según el tamaño de la empresa, el mercado y el tipo de invención es conveniente o no patentar: 'En nuestro caso se maneja la competencia de talleres donde copian mucha de la tecnología que desarrollamos, pero cuando uno se enfrenta con empresas formalizadas, que temen copiar tecnología por recibir sanciones, patentar nos da una ventaja sobre la competencia', señaló el empresario.













