Río de Janeiro sepultó ayer a las víctimas del asesino que el pasado jueves mató a 12 niños y adolescentes en una escuela antes de suicidarse, en medio de la congoja y la indignación de un país que busca entender qué motivó el ataque, sin precedentes en América Latina.

Publicado por: AFP
Una multitud se concentró en el cementerio Murundu, cercano a la zona de Realengo, el suburbio del oeste de Río donde se ubica la escuela primaria en la que ocurrió la masacre.
Un helicóptero de la Policía Militar arrojó pétalos de rosas desde el cielo sobre la multitud cuando se realizaba el primero de los entierros, en un gesto que emocionó a los presentes, en ese y otro cementerio de la zona.
Diez niñas y dos varones perdieron la vida cuando Wellington Menezes de Oliveira, un ex alumno de la escuela, ingresó al recinto y les disparó a quemarropa. Otros 11 jóvenes permanecen hospitalizados, cuatro en estado grave.
"Ustedes van a morir ahora"
Wellington Menezes de Oliveira, de 23 años, provisto de dos revólveres, uno calibre 38 y otro 32, disparó contra los menores principalmente en la cara y el pecho, según datos de las autoridades.
Testigos del ataque contaron que muchos gritaban "¡no me mate, no me mate!", pero igual fueron baleados por Menezes de Oliveira que les gritaba con frialdad "¡ustedes van a morir ahora!".
El atacante sufrió acoso escolar
Ex compañeros de trabajo describieron a Menezes de Oliveira como alguien callado y sin amigos, al tiempo que sus ex compañeros de clase recordaron que el joven pasaba por humillaciones y era rechazado por las chicas.
"Sinceramente, no sé por qué él no hizo eso (la matanza) con nuestro grupo", dijo a la prensa Bruno Linhares, de 23 años, un ex compañero de clase.















