Los problemas que tienen que afrontar las parejas, como el divorcio, las traiciones, el aborto, o la educación de los hijos, se escucharán en las meditaciones que se leerán durante el Via Crucis del próximo Viernes Santo, que el papa Benedicto XVI presidirá en el Coliseo de Roma.

Publicado por: EFE
Benedicto XVI encargó a un matrimonio italiano, Danilo y Anna Maria Zanzucchi, de la agrupación Familias Nuevas, cercana al Movimiento de los Focolares, las meditaciones de las catorce estaciones del Vía Crucis.
La página de Internet de Radio Vaticano adelantó hoy algunas de las meditaciones que se escucharán en cada una de las catorce estaciones que componen el Via Crucis.
"¿He contribuido yo también a tu dolor? ¿También nosotros, los esposos y nuestras familias, cada vez que no nos hemos amado, cuando nos hemos echado la culpa uno al otro, cuando no nos hemos perdonado, cuando no hemos vuelto a querernos?", ha escrito la pareja italiana.
"¡Cuántas caídas en nuestra familia!. ¡Cuántas separaciones!. ¡Cuántas traiciones!. Y luego los divorcios, los abortos y los abandonos. Jesús, ayúdanos a entender lo que es el amor y enséñanos a pedir perdón", es otro de los pasajes de las meditaciones que se oirán en Viernes Santo.
En sus meditaciones, el matrimonio italiano también insta a la "conciencia de cada uno para que se esfuerce ante el mal y las injusticias y no cierre los ojos y se quede indiferente ante las necesidades de los demás por cansancio, inconsciencia, egoísmo o temor".
También se pedirá a las familias que "no se dejen anestesiar por el bienestar y se busque solo lo que se desea o apaga", se recordará a las mujeres que "han afrontado la muerte para dar a luz a su hijo" o a todos los que han "descartado la venganza frente a la guerra o al terrorismo".
Todos los años el papa encarga las meditaciones del Vía Crucis a personalidades de la Iglesia católica e, incluso, de otras religiones.
El pasado año se las encomendó a una mujer, la primera vez que ocurría, María Rita Piccione, presidenta de la federación de las Monjas Agustinas, residente en el monasterio de los Santos Coronados, de Roma.
El Vía Crucis fue instaurado en 1741, por orden del papa Benedicto XIV y tras decenas de años de olvido, en 1925 volvió a celebrarse en el Coliseo de Roma, el famoso anfiteatro Flavio, que recuerda los sufrimientos de los primeros cristianos durante las persecuciones en el Imperio Romano.
En 1964 Pablo VI acudió al Coliseo para presidir el rito y, desde entonces, todos los años acude el pontífice.













