El expresidente egipcio Hosni Mubarak, de 84 años, y su exministro del Interior Habib el Adli fueron condenados el sábado a cadena perpetua por la sangrienta represión de la revuelta de 2011, pero seis exresponsables de seguridad fueron absueltos, lo que desató protestas en las calles.

Publicado por: AFP
Tanto Mubarak como Habib el Adli fueron juzgados por la muerte de unas 850 personas durante la revuelta popular de enero y febrero de 2011.
Este fallo provocó que miles de personas salieran a las calles para abuchear a los militares en el poder desde la renuncia de Mubarak y criticar los veredictos.
Por la noche, grupos de desconocidos atacaron en dos ciudades los locales de campaña del candidato presidencial Ahmed Shafiq, último primer ministro de Mubarak, según un responsable de los servicios de seguridad.
Los Hermanos Musulmanes, primera fuerza política de Egipto, habían llamado a manifestarse en masa para protestar contra las seis absoluciones.
Su candidato a la presidencia, Mohamed Mursi, se unió brevemente a los manifestantes reunidos en la plaza Tahrir de El Cairo, tras decir en su cuenta de Twitter que el veredicto fue una "farsa" y que se necesita un nuevo proceso.
Más tarde, en una conferencia de prensa, llamó a los egipcios a continuar su "revolución", y dijo que los manifestantes deben exigir una elección libre y que el ejército entregue el poder.
Ahmed Shafiq, que se enfrentará a Mursi en la segunda vuelta de la elección presidencial los próximos 16 y 17 de junio, afirmó por su parte que las decisiones judiciales "deben ser aceptadas".
Por la noche, cerca de 20.000 personas se concentraron en la plaza Tahrir de El Cairo. "O conseguimos justicia por nuestros mártires, o moriremos como ellos", lanzaban.
En Alejandría, entre 4.000 y 5.000 personas se manifestaron, y en Ismailiya, en el canal de Suez, hubo otras 1.500, constató la AFP. También hubo concentraciones en Suez y en Puerto Saíd.
Algunos consideran el veredicto demasiado clemente y reclaman la horca para Mubarak, pero otros temen que la absolución de los seis exresponsables de la seguridad sea sinónimo de impunidad para la policía, detestada en Egipto y acusada de violaciones sistemáticas de los derechos humanos.
El antiguo jefe de Estado, que compareció tumbado en una camilla y con gafas oscuras, apelará la decisión, anunció su abogado a la AFP.
Mubarak, quien se encontraba antes de la sentencia en prisión preventiva en un hospital militar, fue trasladado inmediatamente al ala médica de la prisión de Tora, en la periferia de El Cairo, para cumplir condena.
Su estado de salud empeoró cuando llegó a la cárcel, según los medios oficiales, que añadieron que se le puso una máscara de oxígeno.
"Mubarak sufrió un agravamiento sorpresa de su salud a su llegada en helicóptero a la cárcel de Tora", indicaron la televisión y la agencia oficial Mena.
El ex presidente se negó entre llantos a abandonar el helicóptero cuando llegó a la prisión y un miembro de seguridad tuvo que convencerlo, indicó por su parte un responsable de los servicios de seguridad.
Primer dirigente derrocado por la "primavera árabe" en comparecer ante un juez en persona, Mubarak se declaró inocente al inicio del juicio, que se abrió el 3 de agosto de 2011.
Mubarak se libró de la pena de muerte que pedía la Fiscalía, y también fue absuelto en uno de los casos de corrupción.
El tribunal tampoco condenó a los dos hijos de Mubarak, Alaa y Gamal, juzgados al mismo tiempo por corrupción, al considerar que los hechos prescribieron. Sin embargo se enfrentan a otro juicio, que debería abrirse próximamente, por un caso de corrupción bursátil.
Tras la sentencia, estallaron breves enfrentamientos ante el tribunal, dejando un saldo de 24 heridos leves, y también en la sala de audiencia.
"¡El pueblo quiere que se limpie la justicia!", gritaron algunos abogados furiosos.
Algunos letrados afirman temer que Mubarak y Adli sean declarados inocentes en apelación.
El juez Rifaat dijo haber tomado su decisión con "la conciencia tranquila".
Tuvo palabras muy duras para la situación de Egipto durante los treinta años de reino de Mubarak y rindió homenaje a los manifestantes que se sublevaron contra el régimen.
"Se dirigían hacia la plaza Tahrir pacíficos, sólo pedían justicia, libertad, democracia", afirmó.
El veredicto fue comunicado en plenas elecciones para designar al sucesor del presidente derrocado, en unos comicios pluralistas que contrastan con las votaciones que permitieron al ex "rais" mantenerse en el poder durante tres décadas.
Antiguo jefe del ejército del aire egipcio y luego vicepresidente de Anuar al Sadat, Mubarak tomó las riendas del país tras el asesinato de Sadat en 1981.













