Los rescatistas se afanaban ayer por encontrar sobrevivientes luego de la poderosa explosión producida en la noche del miércoles en una planta de fertilizantes en la localidad de West, cerca de Waco (Texas) cuya onda expansiva dañó numerosas viviendas y habría provocado hasta 15 muertos y más de 160 heridos.

Publicado por: AFP
La explosión provocó una bola de fuego de unos 30 metros de ancho que luego dio paso a una nube en forma de hongo, según testigos. Los expertos la comparan con un sismo de magnitud 2.1 grados.
El presidente Barack Obama ofreció sus plegarias y las de la nación a la población de West, un pueblo de unos 2.800 habitantes, hogar de una pujante comunidad checa, emigrada a finales del siglo XIX.
“Una comunidad muy unida ha sido sacudida, y gente buena y trabajadora perdió la vida”, lamentó el mandatario, que ofreció la asistencia de la Agencia Federal de Emergencias (Fema).
Gran parte de West fue evacuada durante la noche del miércoles y el gobernador de Texas, Rick Perry, confirmó que las escuelas locales permanecerán cerradas por el resto de la semana.
Evacuación por aire tóxico
La calidad del aire debido al humo potencialmente tóxico que se desprende del lugar del siniestro seguía siendo una de las principales preocupaciones, según el oficial Patrick Swanton, quien afirmó que en función de los vientos se dispondría de nuevas evacuaciones de pobladores de la zona.
Teresa Wallace y su sobrina pudieron evitar lo peor de la explosión, pero sin embargo recibieron la orden de evacuar su domicilio antes del amanecer. “La puerta del garaje y la chimenea hicieron implosión, pero permanecimos en el interior hasta que la Policía vino a golpearnos la puerta”, señaló la mujer.
Ella y su sobrina abandonaron su domicilio con apenas lo puesto para alojarse en una de las últimas habitaciones disponibles en un hotel de la esquina de su casa. Wallace se dio cuenta en el lugar que no tenía consigo su carné de identidad ni sus tarjetas de crédito. Un desconocido pagó la cuenta por ella.














