sábado 02 de noviembre de 2019 - 10:16 AM

A 30 años del final de la pared que dividió dos mundos: ¿Por qué se construyó el Muro de Berlín y qué significó para la Guerra Fría?

Los 43 kilómetros de concreto que partían a la ciudad en dos fueron el mayor símbolo del conflicto entre el occidente capitalista y el este comunista, que dividió al planeta desde el fin de la Segunda Guerra hasta la disolución de la Unión Soviética.
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Tras protagonizar las dos guerras que devastaron al mundo en la primera mitad del siglo XX, Alemania se convirtió en una de las principales arenas del conflicto que atravesó a la segunda mitad. Durante cuatro décadas, Berlín fue el gran escenario de la Guerra Fría a nivel político, diplomático, cultural y hasta en el terreno del espionaje.

Qué hacer con Alemania fue lo primero que debieron resolver Estados Unidos y la Unión Soviética, los dos artífices de la derrota del Tercer Reich en su breve período como aliados. Fue uno de los temas centrales de la conferencia de Yalta de febrero de 1945, en la que el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el líder soviético Iósif Stalin y el primer ministro británico Winston Churchill discutieron los pasos a seguir tras el fin de la conflagración.

En la Conferencia de Potsdam, celebrada entre julio y agosto del mismo año, acordaron dividir el territorio alemán en cuatro zonas de ocupación. El este quedó bajo custodia del Ejército Rojo y el oeste se repartió entre las tres potencias occidentales: Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Berlín, ubicada en el nordeste del país, se partió en dos con la misma lógica: el este fue ocupado por las tropas soviéticas y el oeste por los otros tres ejércitos.

A 30 años del final de la pared que dividió dos mundos: ¿Por qué se construyó el Muro de Berlín y qué significó para la Guerra Fría?

Los cuatro conformaron el Consejo de Control Aliado como órgano de gobierno de Alemania. Se pensó como algo provisorio, hasta que todas las partes estuvieran de acuerdo en que el país podía volver a autogobernarse.

Sin embargo, la desconfianza entre las naciones occidentales y la URSS creció a gran velocidad. La competencia entre Washington y Moscú por convertirse en la potencia hegemónica en el nuevo orden mundial que empezaba a surgir, con modelos políticos, económicos y sociales antagónicos, frustró cualquier acuerdo. Alemania y Berlín sufrirían las consecuencias de ese enfrentamiento.

La división de Alemania... y del mundo

La Unión Soviética abandonó el Consejo de Control Aliado en 1948. Fue la señal más clara de que Alemania, lejos de ir hacia una reunificación, se dirigía hacia una partición en dos países diferentes, con sistemas opuestos.

Con la intención de convertir a “su” Alemania en un Estado vasallo, el Kremlin impulsó la fusión del Partido Comunista Alemán con el Partido Socialdemócrata, lo que dio lugar a la formación del Partido Socialista Unido de Alemania (SED por la sigla en alemán). Desde 1946 empezó a funcionar un gobierno local comandado por la nueva fuerza, que avanzó con un plan de nacionalizaciones, siguiendo los lineamientos de la economía centralizada.

La ocupación soviética terminó formalmente el 7 de octubre de 1949, con la fundación de la República Democrática Alemana (RDA) —Alemania Oriental—. Abarcaba los cinco estados del este que estaban bajo control ruso: Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Brandeburgo, Sajonia, Sajonia-Anhalt y Turingia. De todos modos, el Ejército Rojo nunca abandonó el país y permaneció como una fuerza de última instancia para mantener el orden ante desbordes, como ocurrió con los levantamientos de 1953.

Si bien en los papeles no había un modelo de partido único como el de la URSS, en los hechos se estableció un sistema muy similar. Distintos partidos pequeños, sin un anclaje demasiado real en la sociedad, se sometían al liderazgo del SED en el marco del Frente Nacional, que no aceptaba oposición alguna ni elecciones libres.

Wilhelm Pieck asumió como presidente de la RDA el 11 de octubre de 1949. Fue el primero y el último, ya que el cargo se abolió tras su muerte en 1960. Pero la máxima autoridad política en términos fácticos era el primer secretario del SED, que entre 1950 y 1971 fue Walter Ulbricht. En 1960 asumió formalmente la jefatura de gobierno como presidente del Consejo de Estado. En 1971, el liderazgo pasó a manos de Erich Honecker, que permaneció como jefe del partido y hombre fuerte de la RDA hasta 1989.

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La ocupación de las potencias occidentales sobre el oeste del país también terminó en 1949, con la formación de la República Federal de Alemania (RFA). Desde el punto de vista institucional y económico, siguió las pautas de la mayoría de los países del oeste europeo, con un sistema parlamentario con elecciones competitivas y una economía de mercado. Su capital pasó a ser la ciudad de Bonn.

Lo que no terminaba de resolverse era el estatus de Berlín. Al estar en su porción del territorio, la RDA la consideraba su capital y pretendía que las potencias capitalistas salieran de la mitad occidental, algo que no iban aceptar nunca. De hecho, sólo se fueron tras la reunificación. Berlín Oeste se incorporó a la RFA como un estado especial, cuyos ciudadanos podían presentarse a cargos públicos, pero no podían votar en las elecciones federales.

“Desde principios de la década de 1950, Alemania Oriental había intentado reforzar su frontera y criminalizar a los ciudadanos que trataban de salir del país sin el permiso del Estado. Sin embargo, Berlín Oeste, que era una pequeña isla controlada por las potencias occidentales dentro de su territorio, todavía ofrecía una salida. Las personas podían viajar a Berlín Este y luego utilizar el sistema de transporte público para huir hacia Occidente, o encontrar otra forma de cruzar de una parte de la ciudad a otra. Tanto la dirección de la RDA como la Unión Soviética vieron la presencia de Berlín Oeste como una amenaza para la continuidad del Estado socialista”, explicó David Clarke, profesor de estudios alemanes modernos de la Universidad de Cardiff, consultado por Infobae.

El 24 de junio de 1948 estalló una de las primeras grandes crisis de la Guerra Fría: el Bloqueo de Berlín. En represalia por la adopción del marco alemán como moneda de Berlín Oeste —lo que iba a fortalecer los vínculos comerciales con los estados occidentales y a perjudicar los lazos con los orientales—, la Unión Soviética bloqueó todas las vías de acceso terrestres a la ciudad.

Estados Unidos y sus socios replicaron creando un puente aéreo nunca antes visto. Durante más de un año, abastecieron a los berlineses occidentales con aviones enviando incluso más suministros de los que entraban antes por tierra. A comienzos de 1949 era evidente que el bloqueo había fracaso, y Moscú lo levantó el 12 de mayo.

El Muro

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“La razón principal para construir el Muro de Berlín fue el gran número de refugiados que huyeron de la RDA hacia la RFA desde 1949. Dado que la frontera interior de Alemania había sido sellada por la RDA en mayo de 1952, la ciudad abierta de Berlín era el único lugar para escapar sin arriesgar la vida. En Berlín no había en los años 50 una frontera fuerte debido a su estatus político especial. Los refugiados eran un problema para la RDA, porque existía la posibilidad real de que el país se desangrara”, dijo a Infobae el historiador Thomas Flemming.

Con el correr de los años se fueron haciendo cada vez más grandes las diferencias en las condiciones de vida en las dos Alemanias. Aunque la RDA era bastante más próspera que otros países del bloque comunista, estaba bastante lejos del bienestar que empezaba a exhibir su contraparte occidental, que estaba apuntalada por el Plan Marshall. Más allá de los problemas de la economía centralizada, Alemania Oriental tenía que pagar millonarias indemnizaciones a la URSS en concepto de reparaciones por los daños causados en la guerra.

La distancia se magnificaba entre las dos Berlines, ya que la parte occidental estaba muy subsidiada por la RFA, que quería mostrarla como un modelo opuesto al soviético. Además, se convirtió en un polo artístico y cultural, con libertades civiles y políticas impensables en el este.

“Los alemanes orientales tenían derecho automático a convertirse en ciudadanos de Alemania Occidental, y los trabajadores, especialmente los más jóvenes y calificados, podían simplemente cruzar la frontera entre Berlín Oriental y Occidental para encontrar mejores empleos. En el contexto de las campañas de socialización de las pequeñas empresas privadas o de colectivización de las granjas, un gran número de estos trabajadores, esenciales para cualquier economía industrial, abandonaron el país”, sostuvo Peter C. Caldwell, profesor del Departamento de Historia de la Universidad Rice.

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El endurecimiento de los controles fronterizos alrededor de Berlín Oeste comenzó a mediados de los 50. Torres de control, cercos y obstáculos antitanque como “erizos checos” pasaron a cubrir los bordes de la ciudad para dificultar la salida de alemanes del este. Pero no era suficiente.

“Entre la creación de la RDA y la construcción del Muro, 2,7 millones de personas huyeron del país. La mayoría, a través de Berlín Oeste, porque las dos mitades de la ciudad estuvieron completamente unidas hasta agosto de 1961. Los refugiados que huyeron de la RDA eran sobre todo jóvenes cuya educación había sido financiada por el Estado. Ingenieros, trabajadores calificados, profesores, directivos y personal médico. Esto significaba una gran pérdida para la economía y la sociedad de Alemania Oriental. Para el régimen comunista, era una necesidad existencial controlar el flujo de fugitivos, bloquear la ruta de escape de Berlín Occidental”, dijo a Infobae el historiador Cyril Buffet, doctor en relaciones internacionales y estudios alemanes, y autor de El día que cayó el Muro (The Day the Wall Fell).

“¡Nadie tiene la intención de levantar un muro!”, bramó Walter Ulbricht en una histórica conferencia de prensa el 15 de junio de 1961. Dos meses después, el 12 de agosto, ordenó su construcción, que comenzó el 13 a la mañana. Se cercó la totalidad de Berlín Oeste, pero bastante adentro en territorio oriental, para no generar una disputa con el Oeste y dejar varios metros de espacio vacío que permitirían dispararle a quienes intentaran cruzar.

“La RDA proclamó oficialmente que el Muro de Berlín era una protección contra el fascismo, para mantener fuera las influencias occidentales y para sentar las bases de una coexistencia pacífica. En Occidente, sin embargo, los funcionarios señalaron el efecto práctico del Muro en la reducción del flujo de refugiados procedentes del Este. De hecho, para el régimen era urgente poner freno a la pérdida de talento humano y mano de obra”, afirmó la historiadora Margarete Myers Feinstein, profesora de la Universidad Marymount.

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