martes 22 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Al rojo vivo

La violencia en la región española de Cataluña ha demostrado con creces la fuerza del movimiento independentista.
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Cataluña se ha convertido en una ‘zona de guerra’. Imágenes de barricadas ardiendo en el centro de Barcelona, violentos choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad, represión desproporcionada y actos vandálicos al calor de una batalla campal en las calles, le han dado la vuelta al mundo en la última semana.

La ‘chispa’ que encendió la violencia en esta región autonómica de España fue el fallo condenatorio del Tribunal Supremo a 12 líderes independentistas por sedición, desobediencia y malversación de fondos públicos.

Mientras tanto, se alzan las voces en el Gobierno catalán de un nuevo referéndum de “autodeterminación”, como el de 2017, donde más de dos millones de personas dijeron sí a su independencia.

Ese año, el 27 de octubre, el Parlamento catalán declaró la independencia, desencadenando la peor crisis política de España en décadas. Pero ese intento fracasó al no lograr el reconocimiento internacional, razón por la cual el Gobierno español intervino su autonomía y destituyó al gobierno regional.

Sus líderes más carismáticos están entre rejas o prófugos en el extranjero. Incluso la justicia española pidió de nuevo la extradición de una de sus figuras más visibles, Carles Puigdemont, expresidente de Cataluña, exiliado en Bélgica.

La tensión ha ido ‘in crescendo’. El veredicto contra estos líderes se ha convertido en un argumento clave para la causa independentista, considera Mariano García de Las Heras González, investigador de la Universidad Complutense Madrid.

Según él, la interpretación que se hace es que no solo se condenó a políticos, sino a figuras destacadas de organizaciones de la sociedad civil que defienden el proceso de independencia de esta región del noreste de España.

En ese contexto, alerta sobre una polarización que divide a la población catalana en torno a esa condena, que la interpreta de modo diferente.

También dice que es interesante recordar, que previamente a dichas condenas, estas personas han estado dos años en prisión preventiva y de algún modo, se ha cuestionado la demora en tratar de resolver un proceso que ha invadido el ámbito político español en general.

Julio Botero, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, hace referencia a la radicalización del movimiento independentista, ya que las condenas a sus líderes y la represión a las protestas ya está dando más argumentos, más fuerza, y más piso a la idea de una región independiente.

Y justamente, agrega en ese sentido, que los separatistas están aprovechando estos momentos de tensión máxima para establecer uno de los artículos excepcionales, como el veredicto para establecer la necesidad de tomar una decisión con los votantes en torno a la situación de independencia y autonomía de Cataluña.

Para Alexander Emilio Madrigal, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, la situación actual de Cataluña debe entenderse desde una perspectiva histórica, a partir de un proceso de construcción de Estado-Nación de España, de una región que nunca ha estado lo suficientemente cohesionada a esa idea.

Sumado a ello, pone de relieve que ciertas acciones y decisiones del gobierno central han atizado el movimiento independentista.

Es más, no descarta que a futuro se siga radicalizando el movimiento independentista. Es decir, que se mantengan las acciones de protesta, lo que podría llevar a una situación de ingobernabilidad si el Gobierno central de Pedro Sánchez no logra establecer un mecanismo de diálogo que baje la presión a la crisis que vive esta región fuertemente polarizada.

“La crisis en Cataluña podría en riesgo la continuidad del gobierno de Sánchez, es un tema sensible y desde luego el costo político que tiene para él es significativo”, insiste Madrigal.

Esta opinión es compartida por Roberto García Alonso, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, quien asegura que el presidente del Gobierno español es consciente de que necesita de los partidos independentistas para reeditarse en el poder, de cara a las elecciones de este 10 de noviembre.

En esa línea de análisis, el también doctor en Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad Autónoma de Madrid recalca que “el problema es que no los quiere, pero los necesita” .

Igualmente advierte una polarización de posturas entre el gobierno central de Sánchez y el gobierno catalán de Joaquim “Quim” Torra, pues sostiene que este último ha mostrado cierta tolerancia frente a las movilizaciones sociales, porque en cierto modo le conviene.

“Están estirando la cuerda para forzar una intervención del Estado español”, afirma; es en últimas la jugada para forzar una actitud represiva del gobierno central, apelando a un discurso de víctima y de internalización del conflicto de Cataluña, de modo que Europa medie en el asunto.

Lea además: España se resquebraja

Escuche la entrevista con Julio Botero, profesor de la Universidad de La Salle

Escuche la entrevista con Alexander Emilio Madrigal, experto y docente de la Universidad Nacional

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