martes 03 de septiembre de 2019 - 2:00 PM

Así se preparan dos santandereanos en La Florida para afrontar al huracán Dorian

Aunque el huracán Dorian se debilitó a categoría dos en su paso hacia Estados Unidos, en las costas de La Florida se siente el temor. Vanguardia habló con dos santandereanos que actualmente viven en ciudades de la costa este de Estados Unidos para que nos contaran cómo ha sido la semana pre Dorian.
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El poderoso huracán Dorian dejó al menos cinco muertos este lunes 2 de septiembre en las Bahamas y se dirigía a Estados Unidos, donde la inminencia de su llegada provocó evacuaciones masivas en la costa este.

El Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que Dorian perdió un poco de fuerza y pasó de la categoría 4 a la 2, aunque sigue siendo peligroso y avanza con vientos de más de 190 km/h, según los servicios meteorológicos.

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Aunque esperaban que la tormenta llegara a Coco Beach este marte en la mañana, ya los servicios de alerta pasaron la hora cero a por la noche debido a la baja velocidad con la que se ha movido Dorian.

“Es horrible ver a todo el mundo corriendo asustado. A mí me tocó evacuar la casa de la playa porque es como el sitio más peligroso en el que podía estar. La alerta de evacuación la dieron el lunes en la mañana y nos tocó irnos para un sitio más alejado del mar”, le dijo a Vanguardia Jorge Quintero, un joven bumangués que vive desde abril de 2019 en Coco Beach, a tres horas de Miami.

Cuando las noticias de Dorian comenzaron a llegar, Quintero cuenta que en los supermercados se comenzaron a acabar los alimentos y que las gasolineras no tenían gas.

“Los días previstos a que llegue un huracán la temperatura sube demasiado. Entonces estoy sintiendo un calor tipo Barrancabermeja. Insoportable. Los que no quieren evacuar tiene que acondicionar su vivienda o ir a refugios que dispone el gobierno”, dijo Quintero.

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La cotidianidad se interrumpe. Por eso, cuenta este santandereano, sitios como Cabo Cañaveral o Puerto Cañaveral, que son más turísticos pueden llegar a parecer ciudades fantasmas.

“Todos tenemos que estar resguardados por ahí hasta el jueves. En Puerto Cañaveral, que llegan y salen cruceros, me dicen que no puede salir nadie. Es muy seguro que la electricidad se vaya, entonces de todos los estados envían técnicos para estar prestos ante las eventualidades. Lo mismo sucede con las compañías telefónicas”, contó el joven.

La espera a que llegue el huracán puede ser desesperante. Eso dijo Kelly Ferreira, estudiante de periodismo que vive en Miramar, Miami, quien aseguró que las personas de estas zonas costeras ya están acostumbradas a todas las acciones que deben realizar apenas llegan las primeras alertas.

“Ellos toman las precauciones desde que sale la primera alerta. Las filas de los supermercados son largas y comencé a ver a personas adecuando sus casas, las ventanas, con hierro para evitar desastres”, explicó Ferreira.

Pese a que el ojo del huracán no va a llegar a Miami, la joven explica que todos en la ciudad están en alerta porque esperan que las tormentas tropicales que rodena el huracán sí se sienta con mayor intensidad.

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“Entre las recomendaciones de las entidades gubernamentales no está evacuar. Pero tenemos que estar alerta y pendientes de las noticias. La casa en la que vivimos viene equipada con abanicos de metal, entonces lo que hicimos fue comprar provisiones. Lo malo de esta zona es que hay un lago cerca, entonces es probable que hayan inundaciones”, comentó la santandereana.

¿Qué ha pasado con Dorian?

Dorian ha perdido gran parte de la fuerza con la que se ensañó con las Bahamas, pero sigue siendo peligroso, como recuerda en todos sus avisos el Centro Nacional de Huracanes.

En Miami, que ha vivido a medio gas todo el fin de semana, el tráfico matinal era hoy más fluido de lo normal, pese a que la actividad se reanudó en las oficinas privadas y negocios.

Las escuelas públicas reabrirán mañana, al igual que la mayoría de las privadas, las universidades y oficinas del estado en el sur de Florida.

El aeropuerto internacional de Miami ha permanecido activo en todo momento, mientras que el otro más importante de la zona, el de Fort Lauderdale, tiene previsto reanudar sus operaciones este martes, después de haber permanecido cerrado 24 horas como medida preventiva por Dorian.

El aeropuerto de West Palm Beach continúa sin operaciones hasta nuevo aviso. Un mensaje colgado en su página web indica que está trabajando “diligentemente” con vistas a reanudar los vuelos comerciales tan pronto como sea posible.

De las 1.734 cancelaciones de vuelos con salida o llegada de EE.UU. contabilizadas por la página especializada FlightAware hasta cerca de las 12.00 horas (16.00 GMT), la mayoría estaba relacionada con Dorian.

Del total de vuelos cancelados, 361 corresponden al aeropuerto internacional de Orlando (centro de Florida), que permanece sin operaciones comerciales.

Los puertos Everglades, en Fort Lauderdale, y Miami están inoperativos desde el domingo por decisión de la Guardia Costera.

En el caso del primero un aviso en su web indica que los cruceros que iban a llegar el domingo y el lunes tienen previsto su arribo para el miércoles 4 de septiembre.

“Nos hemos salvado”, dijo a Efe Marina, una de las cajeras de un supermercado en la zona del aeropuerto de Miami.

Ese sentimiento prevalece entre los miamenses junto con el pesar por lo sucedido en Bahamas, donde la destrucción es masiva, según informaciones de prensa.

El alcalde del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, anunció una rápida ayuda para “nuestros vecinos los bahameños” y diversas instituciones públicas y privadas iniciaron ya la recogida de alimentos no perecederos, agua embotellada, medicamentos, artículos de aseo, pilas y linternas y otros materiales, así como de donaciones en metálico.

En el histórico barrio de Coconut Grove, donde reside la mayor comunidad de bahameños en Miami, está uno de los centros de acopio, en una iglesia episcopaliana.

El pastor Jonathan Archer dijo a un canal local que como bahameño sabe por experiencia propia lo que son las tormentas y huracanes, aunque Dorian ha sido destructor como ninguno y exhortó a la gente a contribuir con “cualquier cosa que pueda ser útil” para sus compatriotas.

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