sábado 29 de agosto de 2020 - 8:11 AM

Brasil perdió 87 millones de hectáreas de árboles

Deforestación en la Amazonia de Brasil ha acabado con 87 millones de hectáreas de cobertura vegetal.
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A mediados de agosto, un grupo de indígenas bloqueó una carretera que atraviesa la Amazonia de Brasil, en el Estado de Pará, para exigir que se deje de deforestar su casa: la selva que es el pulmón del mundo. Sin más que sus arcos y sus flechas, los aborígenes llegaron a una vía conocida como la BR-163, un trazado de cerca de 2 mil kilómetros que cruza varios estados que están en medio de la región amazónica.

Ellos, pertenecientes a la comunidad Kayapó, cercaron durante dos semanas el paso de los madereros que explotan la cobertura vegetal y apenas ayer decidieron levantar sus barricadas, cuando una jueza federal admitió una demanda que este grupo interpuso contra del Ejecutivo de Jair Bolsonaro por la tala. Se fueron, pero dejaron la promesa de regresar con una protesta más fuerte si el gobierno no cumple, según reseñó el Instituto Kabú en un comunicado.

El reclamo de los indígenas tiene sus fundamentos. Un estudió que publicó ayer viernes el Proyecto de Mapeo Anual de la Cobertura y Uso del Suelo de Brasil, más conocido como MapBiomas, reveló que entre 1985 y 2019 el país ha perdido 87,2 millones de hectáreas de cobertura vegetal, lo que equivale al 10 % de las zonas verdes de su territorio nacional. De esa cantidad, 44 millones de hectáreas pertenecían a la Amazonia.

El balance es alto, si se tiene en cuenta que de agosto de 2017 a julio de 2018 se talaron o quemaron 790.000 hectáreas del bosque amazónico, según el Inpe, y el gobierno de Bolsonaro dio vía libre a los terratenientes para deforestar la selva con fines extractivistas, del agro o de la ganadería.

Esos indicadores se miden a partir de imágenes satelitales que son estudiadas por un grupo de expertos de entidades como el Observatorio del Clima, Imazon, The Nature Conservancy, Terras y otras organizaciones de los sectores ambiental, académico y tecnológico, que le ponen la lupa al estado de la cobertura vegetal en el pulmón del mundo.

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Los que deforestan la selva

Robson Sávio, del Núcleo de Estudios Sociopolíticos de la Universidad Católica de Minas Gerias, dice que la minería que llega hasta las áreas indígenas y los madereros son los principales responsables del desmantelamiento de la Amazonia. “El Ministerio de Ambiente apoya esos sectores, también el vicepresidente, que es un general, porque en las Fuerzas Armadas siempre hubo interés en la tala, en la exploración de minerales y de petróleo”, afirma.

Hay otros dos actores que menciona Sávio. Los mineros ilegales y los grileiros, que son las personas que se apoderan de las tierras de manera ilegal. Las cifras que reveló el MapBiomas dan cuenta de la realidad que refleja el experto, pues el estudio considera que el 90 % de esas zonas de cobertura vegetal se explotó para la agricultura.

Ayer, durante la presentación del estudio, Marcio Astrini, integrante del Observatorio del Clima, expresó que “estamos ante un gobierno que niega las cuestiones climáticas, ataca la ciencia y el conocimiento. En medio de esto, hay que exponer las verdades que los poderes no quieren que sean vistas. Por eso, necesitamos más transparencia para que las personas conozcan estas circunstancias infelices qué están ocurriendo en el Amazonas”.

Astrini llama a la selva como parte del “patrimonio público de los brasileños”. El profesor Sávio va más allá y apunta que sus daños tienen implicaciones en el ecosistema global y el clima del planeta.

La deforestación y la presencia de terratenientes en esa región está relacionada con los incendios en los bosques, debido a que una de las metodologías que usan para limpiar los terrenos es la quema. Cifras citadas por la Agencia AFP que entregó el grupo de activistas de Fridays For Future dan cuenta de que solo en los primeros días de agosto se presentaron 10.136 incendios en esa zona.

Esos reportes de tala y conflagraciones en los bosques llegan dos semanas después de que Bolsonaro ratificó el Pacto de Leticia por la Amazonia, el pasado 11 de agosto, un compromiso de los presidentes de Suramérica suscrito en septiembre de 2019 para salvar ese ecosistema.

De esta forma, con un fuego que asfixia al pulmón de la Tierra y motosierras en las entrañas del bosque, la deforestación sigue cercando a este ecosistema que conecta a Suramérica.

A la fecha, 67 % del territorio de ese país aún cuenta con cobertura vegetal, pero lo triste es que el 9,3 % de esas zonas son áreas que tuvieron que ser reforestadas después de talas masivas, según indica el MapBiomas, una estadística que da cuenta de que la tala es una sombra con la que convive Brasil.

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