domingo 03 de mayo de 2015 - 12:01 AM

Invento UIS reduciría consumo energético en viviendas de interés social

Uno de los aportes del dispositivo al medioambiente es que al terminar su ciclo de vida no se convierte en desecho peligroso, a diferencia de otros sistemas de iluminación como los bombillos ahorradores o incandescentes.
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Reducir el consumo de energía se ha convertido en una necesidad global y uno de los principales focos donde se han concentrado los esfuerzos de los ambientalistas para preservar el planeta.

Un bombillo incandescente de 100 watios gasta alrededor de 876 kilowatios hora.

Un bombillo ahorrador disminuye en un 70% el consumo de luz eléctrica, sin embargo, un invento de investigadores de la Universidad Industrial de Santander permitiría un ahorro mayor al utilizar la luz del sol.

El invento se llama Solux y es un dispositivo –similar a un platón pequeño- que recolecta energía solar y que se ubica en el exterior de la casa. “Solux utiliza las propiedades ópticas de la luz solar: La reflexión y la refracción. El viaje de la luz comienza en el recolector, que a su vez se divide en dos, reflector y subreflector, la acción de estos dos elementos lleva la luz hacia el conductor, un tubo recto reflectivo que transporta la luz hacia el difusor, donde finalmente se refractan los rayos solares y se ilumina el salón común de las viviendas”, explicó Diana Marcela Castro, investigadora del proyecto.

Los investigadores explicaron que Solux es un dispositivo que busca aprovechar la iluminación natural que surgió para dar solución a las dificultades que a menudo se presentan en las viviendas de interés social y que también reduce el consumo energético. Es decir: se beneficia la naturaleza y el bolsillo.

“Lo que buscamos es democratizar el diseño, entregar un producto que no es accesible a este tipo de población”, señaló el profesor Bautista.

La potencia del dispositivo es de entre 180 y 240 lux de iluminación, como lo explicó a Vanguardia Liberal Luis Eduardo Bautista, docente de la Escuela de Diseño Industrial de la UIS y parte del equipo investigador del proyecto. El tubo tiene aproximadamente dos metros de largo y un diámetro de 10 centímetros, dimensiones que son menores a los tubos que actualmente se utilizan y que alcanzan un diámetro de 40 centímetros.

“En primer lugar Solux permite a las familias ahorrar un 57% en el consumo energético, por lo tanto ya no tendrán que preocuparse por los pesos de más que costaría tener bien iluminada la sala de su casa durante el día. Solux es un producto con un tiempo de vida superior a los 10 años, lo que significa también un ahorro en el mantenimiento y reemplazo de los dispositivos de iluminación. Adicionalmente tenemos los numerosos beneficios que ofrece la luz del sol a la salud de los seres humanos. Y finalmente, la reducción en la emisión de dióxido de carbono derivada de la producción de la energía eléctrica”, explicó Diana Marcela Castro, quien tuvo la idea del proyecto y que realiza en Milán, Italia, su postgrado en el tema.

Las pruebas del dispositivo, que aún se encuentra en primera fase, se realizaron en dos barrios del sector norte de Bucaramanga.

Durante las fases de comprobaciones se realizaron varios hallazgos, sobre los cuales es muy interesante continuar trabajando. La idea es realizar estudios en términos de la geometría del recolector, ya que hay infinidad de posibilidades para su configuración. También es interesante trabajar en la implementación de un sistema de iluminación que funcione durante las noches, muy seguramente utilizando una celda fotovoltáica, pero esto acarrea igualmente otros estudios. Y como hallazgo inesperado tuvimos las altas temperaturas alcanzadas en el recolector, de manera que aprovechar esta energía también representa otro campo de trabajo.

El proyecto como tal requiere de trabajo en varios campos, de manera que estamos abiertos a recibir sugerencias y aportes en lo que se refiere al camino a seguir en cualquiera de los campos que ofrece.

¿Cómo funciona?

Solux está construido con aluminio y vidrio, materiales reciclables y se basa en un sistema óptico telescópico llamado Schmidt-Cassegrain que se incorpora un reflector y un subreflector para dirigir la luz al interior de un conducto. Este sistema se compone de un recolector con forma parabólica, ubicado en el exterior de la vivienda, que recoge y concentra la luz.

Esta luz es enviada hacia la casa por medio de un conductor hecho de un tubo de aluminio reflectante, cubierto de un tubo de PVC para aislar los efectos térmicos de la radiación solar. La luz se transporta hacia el interior. El sistema termina con un difusor construido con vidrio esmerilado que difunde y distribuye la luz por la superficie que se quiere iluminar.

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