domingo 28 de diciembre de 2014 - 12:01 AM

Modelos a escala para la purificación de agua

Las ventajas de ambos sistemas están en que consumen poca energía, poco espacio y la no utilización de químicos para la disminución de los agentes orgánicos en el tratamiento del agua.
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‘Electrofloculador y Biodiscos’ son los nombres de los dos equipos modelo, a escala de laboratorio, para el tratamiento y purificación secundaria de aguas residuales.

Los mecanismos fueron construidos por Pablo Blanco y Leonel Autesta Quiroga, estudiantes investigadores de la Universidad de Santander del semillero ACRE, quienes contaron con la orientación de Óscar Guarín, profesor e investigador del programa de Ingeniería ambiental de la Universidad de Santander.

El Electrofloculador es un equipo que utiliza “un método electroquímico y físico por medio de electrodos, el cual busca proveer de iones al agua residual, que en este caso proviene de la quebrada Santa Bárbara, generado ‘in situ’ (reacción química en el sitio de trabajo) debido a una reacción de oxidación del ánodo y las especies cargadas o metales pesados que pueden ser removidos del afluente, debido a la reacción entre iones con carga opuesta o debido a la formación de flóculos de hidróxidos metálicos”, explicó Pablo Blanco, uno de los investigadores de los equipos.

También subrayó que a las muestras de laboratorio les están realizando diferentes mediciones, donde se tienen en cuenta parámetros como color, turbidez y conductividad.

El modelo de Biodiscos

Asimismo, los estudiantes construyeron un sistema de Biodiscos que consiste en un modelo de discos de acrílico “que tienen como función adherir el material microbiológico proveniente de las aguas residuales, domésticas e industriales. Estos se encuentran dispuestos de tal manera que, en la medida en que rotan sobre el agua en tratamiento, logran la disminución de la carga orgánica de los recipientes”, indicó Leonel Autesta Quiroga, estudiante investigador de la Universidad de Santander.

Las ventajas de ambos sistemas están en que “consumen poca energía, poco espacio y no usan químicos para la disminución de los agentes orgánicos en el tratamiento del agua que puede llegar a ser hasta del 90%”, concluyó el investigador.

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