miércoles 10 de abril de 2019 - 9:00 PM

Nace el primer bebé con técnica pionera para tratar infertilidad

Desde Grecia se reporta el nacimiento del primer bebé concebido con un óvulo de una donante cuyo material genético pertenece también a la madre, una técnica pionera contra la infertilidad fruto de un proyecto piloto dirigido por el centro español Embryotools y una clínica de reproducción asistida griega.

Este procedimiento se ha denominado comúnmente como la técnica del bebé de tres padres o fertilización in vitro de tres personas porque literalmente el bebé termina teniendo el ADN del padre, la madre y un donante de óvulos.

En el caso que se anuncia desde Atenas la madre del bebé, de 32 años, sufría infertilidad tras haber sido operada dos veces de endometriosis severa y se había sometido hasta en cuatro ocasiones a tratamientos de fecundación in vitro convencionales, sin éxito. Gracias a este nuevo tratamiento, ya tiene en sus brazos al esperado niño.

“Esta técnica puede abrir una nueva era en la reproducción asistida”, declaró a Efe el director científico de Embryotools, que tiene su sede en Barcelona, Nuno Costa-Borges, desplazado a Atenas para atender el parto.

Lea aquí: Diferentes caminos conducen a la fertilidad

La novedad de la técnica de la Transferencia de Huso Materno (MST, en sus siglas en inglés) es que permite que mujeres que no consiguen el embarazo con tratamientos in vitro convencionales -que usan el material ovárico de la paciente-, puedan hacerlo con la ayuda de una donante de óvulos sin renunciar al propio material genético.

Esto es posible porque se extrae el huso meiótico (núcleo) de un ovocito (óvulo inmaduro) no fecundado de la paciente, donde se encuentra el ADN, y se implanta en un ovocito sano proveniente de una donante, al cual a su vez se ha retirado previamente su núcleo.

De esta forma, el óvulo resultante contiene el material genético de la paciente, pero el resto de componentes, que tienen un papel crucial en la salida adelante del embrión, son de una donante sana. Este óvulo es, finalmente, fecundado con el esperma de la pareja e implantado en la paciente.

Este procedimiento está prohibido en Estados Unidos y el Reino Unido se convirtió en el primer país en aprobar formalmente la técnica en 2015, pero solo en casos raros en los que una pareja corre un alto riesgo de tener un bebé con una enfermedad mitocondrial grave. Las leyes de muchos países no tienen claro si la terapia de reemplazo mitocondrial es ilegal.

Por esta misma técnica nació un niño en México en 2016, aunque en este caso no se usó para solucionar problemas de fertilidad de la madre, sino para evitar la transmisión de enfermedades mitocondriales. Una clínica en Ucrania ha reclamado nacimientos adicionales, pero no es parte de un juicio formal.

Costa-Borges explicó que el nacimiento del bebé es una prueba más que demuestra que se trata de “una técnica segura y eficiente”, investigada durante más de cinco años por el equipo de Embryotools, y que les valió un premio de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM).

En conjunto con la clínica de reproducción asistida Institute of Life de Atenas presentaron el proyecto a la Autoridad Nacional de Reproducción Asistida de Grecia, que lo aprobó, permitiendo así el inicio del proyecto piloto.

En total, el proyecto prevé contar con unas 25 mujeres y, aunque por el momento ha logrado obtener nueve embriones ya fecundados, solo dos han sido implantados a las pacientes. Uno, el de la mujer que ya ha dado a luz, y el segundo, a otra mujer que actualmente está embarazada de nueve semanas.

El bebé ha nacido con un peso de 2,96 kilogramos y midiendo 51 centímetros. Su vida será totalmente normal, aunque estará sometido a un amplio seguimiento para supervisar el impacto de la técnica en su desarrollo.

Para Costa-Borges, el hecho de que en la MST las donantes solo aporten citoplasma reduce “la carga psicológica” que puede conllevar donar los propios ovocitos y que, por tanto, facilitará que un mayor número de mujeres se anime a participar.

Además, según puntualizó Costa-Borges, ese equipo no siguió todos los pasos necesarios para probar el éxito de la técnica.

“El concepto es idéntico, pero la técnica tiene mucho más impacto aplicada para la solución de la infertilidad”, señaló Costa-Borges, ya que se trata de un fenómeno mucho más común que las enfermedades mitocondriales.

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