jueves 25 de febrero de 2010 - 9:07 PM

Conferencia Episcopal alemana nombra a un obispo para investigar pederastia

La Conferencia Episcopal alemana nombró hoy al obispo de Treveris, Stephan Ackermann, coordinador del organismo para abordar los casos de pederastia en instituciones católicas revelados en las últimas semanas y atender a las víctimas de abusos sexuales.



El presidente de la Conferencia Episcopal, el arzobispo Robert Zollitsch, anunció este nombramiento al término de la asamblea general celebrada en Friburgo, que estuvo marcada por los casos de pederastia surgidos inicialmente en escuelas de los jesuitas y luego extendidos a otras órdenes.

El cometido de Ackermann será coordinar las investigaciones sobre los casos ya revelados o los que puedan aparecer, así como prestar asesoramiento jurídico a sus posibles víctimas.

Ackermann, de 46 años, fue de los primeros en el seno de la Conferencia Episcopal en reclamar un esclarecimiento en profundidad y sin miramientos de la cuestión, que empaña la credibilidad de las instituciones y centros de enseñanza católicos.

La Conferencia Episcopal se propone, asimismo, endurecer las normativas internas frente a los casos de pederastia y mejorar los mecanismos para detectar lo más rápidamente posible esas situaciones y prestar auxilio inmediato a sus víctimas.

La medida responde a la preocupación social creciente en Alemania tras revelarse los primeros casos de abusos sexuales en alumnos de la escuela de elite de los jesuitas Canisius, en Berlín, el pasado enero, posteriormente extendidos a otros centros de esa y otras órdenes católicas.

Las investigaciones se abrieron a instancias de la propia dirección de ese centro berlinés y se referían a los años 70 u 80, por lo que se consideraba que los delitos habían prescrito.

De la creencia inicial de que se trataba de hechos aislados se pasó a la consideración de que podía haber sido una práctica generalizada, con unos 300 afectados conocidos hasta el momento, mientras aparecían nuevos casos en otros centros religiosos del país.

El hasta ahora último capítulo del escándalo se ha revelado en el convento benedictino de Ettal, donde de los primeros indicios de abusos sexuales en alumnos en los años 80 y 90 se ha pasado al menos a sospechas de casos más recientes.

La diferencia en esos casos es que el delito no habría prescrito -de acuerdo a la ley alemana, el delito de abuso sexual lo hace a los diez años- y además pone en cuestión hasta qué punto las medidas adoptadas en 2002 por la iglesia católica contra la pederastia han surtido efecto.

El abate del convento bávaro, Barnabas Bögle, dimitió ayer, ya que no informó debidamente de al menos un caso, registrado en 2005 y presuntamente cometido por uno de los hermanos, lo que contravino las normativas impuestas en 2002 de tramitar todo indicio de sospecha a los superiores.

La polémica ha derivado, además, en una confrontación entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal, después de que la titular alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, instara a los responsables de la iglesia católica a tomar cartas en el asunto.

Al pronunciamiento de la ministra, del Partido Liberal, siguió una declaración de Zollitsch, en la que le pedía que se disculpara en el plazo de 24 horas, a lo que la política respondió llamando a todas las partes a participar en una mesa redonda sobre el caso.

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