domingo 27 de enero de 2019 - 12:00 AM

El muro que encerró la política de Estados Unidos

La construcción de un muro en la franja de tierra que marca el límite entre Estados Unidos y México es una cruzada personal para el presidente Donald Trump, que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
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El presidente Donald Trump está aferrado a la construcción de un muro en la frontera con México, una de sus grandes promesas de campaña, y por lo visto, no ha dado señales de renunciar a la idea, y de llegar hasta las últimas consecuencias en su afán por materializarlo, convirtiéndose así en el centro de su agenda política.

Desde el mismo día que anunció su candidatura, Trump ha proclamando a los cuatro vientos su intención de levantar un muro de cuatro metros, cuyo costo supera los 5.000 millones de dólares, pero que, según algunos analistas, requerirá más de 25.000 millones de dólares para hacer realidad el proyecto.

Eso sin contar, que se necesita contratar a 5.000 agentes y policías de Aduanas adicionales para patrullar la frontera.

No cabe duda de que el muro se ha convertido en un paradigma de los riesgos que entraña llevar al límite lo que se ha convertido en la “obsesión” política del presidente republicano, al costo que sea, y a pesar de que pueda resultar práctico o inútil para contener la migración.

Para el caso, hay un refrán que encaja a la perfección entre los mexicanos para referirse a los muros fronterizos: ‘Muéstrame una cerca de 10 metros de altura y yo te muestro una escalera de 11’.

Los expertos también lo tienen claro y coinciden en que el muro solo propiciará y estimulará toda suerte de actividades irregulares en torno a la migración, como tráfico de personas y de drogas, sin contar las muertes por intentar cruzar la frontera.

Incluso en estos momentos Trump protagoniza un pulso político con los demócratas en el Congreso que no quieren aprobarle los recursos para financiar el proyecto, lo que provocó el cierre parcial de 35 días del Gobierno Federal (el más largo en la historia de EE.UU.), el cual se levantó el pasado viernes al verse obligado a ceder a cambio de establecer una prórroga de tres semanas para seguir negociando el presupuesto.

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Ilusión de control

Lo que demuestra esta política con este tipo de infraestructura, es dar una ilusión de control sobre la frontera, opina Sebastián Polo, politólogo e investigador de la Universidad del Rosario de Bogotá, recordando los antecedentes de Israel y España en los enclaves de Ceuta y Melilla, para detener el flujo migratorio.

Lo llamativo del asunto, agrega, es que en Estados Unidos no necesariamente los flujos migratorios vienen exclusivamente por tierra, sino que las migraciones de mayor calado se dan a través de flujos aéreos.

De igual manera, el experto insiste en que se ha comprobado que las barreras físicas no han impedido al migrante a emigrar, y en ese sentido, califica el muro de Trump como una “obra bastante onerosa, pero con una finalidad anodina, es decir, no tiene una verdadera realidad de control migratorio”.

Para el profesor de la Universidad del Rosario de Bogotá, el tema va más allá, ya que se ha convertido en un poderoso símbolo su mensaje antimigratorio como estrategia política, si bien reconoce que tampoco se puede asumir que Trump esté tomando “una decisión estúpida, pero sí estamos hablando de que es una medida política innecesaria”.

Lo mismo piensa Mauricio Palma, investigador y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, quien recalca que un muro para el control migratorio no es una buena idea si el objetivo es tratar de regular ese fenómeno.

En ese orden de ideas, argumenta que la experiencia internacional sobre el efecto que tiene levantar muros, cercas, barreras o vallas, en primer lugar no arregla el problema, porque los estímulos para que la gente migre permanecen.

Adicionalmente se ha comprobado que los muros lo que hacen es estimular una cantidad de actividades irregulares alrededor de la migración, advierte Palma.

Tal y como lo ha dicho el expresidente costarricense Óscar Arias: “La pobreza no necesita pasaporte para viajar”.

“Entonces, habrá más tráfico de personas, redes criminales que tengan oportunidad para hacer más negocios y dinero, y la demanda por migración va a seguir existiendo”, asegura el experto.

Promesa electoral

A lo anterior se suma, opina Suelen Castiblanco, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, que efectivamente Trump quiere llevar hasta las últimas consecuencias el tema del muro para blindar una frontera de 3.200 kilómetros que comparte con México, especialmente porque hace parte de sus grandes promesas de campaña.

“Él se hizo elegir con un discurso antimigratorio y culpa a la migración de los grandes males de Estados Unidos, entonces yo creo que si no insiste en el tema del muro, corre el riesgo de perder la reelección, porque va a perder todo el capital electoral con este discurso tan recalcitrante”, dice la experta.

Esa tesis es compartida por el investigador Polo, quien señala que el muro es una de sus grandes promesas de campaña, lo cual le da la posibilidad de reforzar su discurso en temas de seguridad en regiones fronterizas como Arizona y Nuevo México, y alerta que esto da pie para que puedan ocurrir violaciones a los derechos humanos.

Trump está manteniendo esa idea del muro, siendo consecuente con su campaña electoral para mantener su posición y responderle así a los votantes duros republicanos, a pesar de que el Gobierno sufrió un bloqueo cierre administrativo por casi dos meses, anota el profesor Palma.

Igualmente asegura que esta situación podría dar pie a una disputa entre el nivel federal y los niveles más locales de lo que pueda llegar a pasar en los estados que están en frontera.

“Lo interesante es cómo Trump va a tratar de mantener esa posición de poder frente al resto de instituciones de Estados Unidos”, comenta.

Por su parte, Castiblanco no sabe hasta qué punto Trump está dispuesto a flexibilizar su iniciativa, y considera que lo más probable que terminara sucediendo es que se aplazará su idea de construir el muro, un par de meses hasta que encuentre otra fuente de financiación.

En ese contexto, descarta que el presidente estadounidense Trump vaya a abandonar esa postura o a tirar la toalla, porque es su gran discurso de campaña.

“Renunciar a él (muro), implicaría un gran cambio político para conseguir los votos que necesita para la reelección en 2020”, que es lo que en este momento está en juego a la final.

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La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se ha despachado contra el muro de Trump, calificándolo como “inmoral, ineficaz y caro”. Suelen Castiblanco dice que Pelosi no dará su brazo a torcer frente a la financiación del muro y vaticina “un cabeza a cabeza” con el gobierno Trump.

Si bien es cierto que en las últimas semanas Trump ha venido flexibilizando las condiciones, la experta destaca que los demócratas siguen manteniendo que el mandatario republicano quiere devolverles lo que les ha quitado, y eso no representa mucha ganancia.

Moneda de cambio: “Los dreamers”
Según el docente Mauricio Palma, el Dacca (Programa de Acción Diferida) o los “Dreamers” (soñadores) puede ser la moneda de cambio para que el presidente Donald Trump acepte las medidas del resto del aparato estatal. Incluso esta semana, Trump ya dio muestras de ello, al señalar que no descarta la posibilidad de dar ciudadanía a los jóvenes indocumentados a cambio de fondos para la seguridad fronteriza. El Daca fue instaurado en 2012 por el entonces presidente Barack Obama, para regularizar la presencia 800.000 jóvenes que entraron al país siendo niños.
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