martes 09 de diciembre de 2008 - 6:56 PM

El Papa viajó a EEUU, Australia y Francia y potenció el diálogo con el Islam

Las visitas de Benedicto XVI a EEUU, Australia -con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud- y a Francia, en el 150 aniversario de las apariciones de Lourdes, marcaron este 2008, en el que el Papa celebró el segundo sínodo de Obispos de su pontificado y potenció el diálogo con el Islam.

El año comenzó con una imagen de Benedicto XVI que dio la vuelta al mundo. Por primera vez tras la reforma del Concilio Vaticano II, el 13 de enero, "Fiesta del Bautismo de Jesús" y teniendo como marco la imponente Capilla Sixtina, el Papa ofició misa dando la espalda a los fieles, como en el ritual preconciliar.

Aunque la celebración se desarrolló según el Misal salido del Vaticano II, ver al Papa oficiando en el antiguo altar pegado a la pared en la que Miguel Ángel pintó el imponente "Juicio Final" sorprendió.

El Vaticano precisó que se utilizó ese altar para "no alterar la belleza y la armonía de esa joya arquitectónica", sin que supusiese un regreso al pasado tridentino.

Observadores vaticanos vieron en esa imagen una "apertura" más del Papa hacia los seguidores del ex comulgado arzobispo tradicionalista Marcel Lefebvre para que regresen al seno de la Iglesia.

El primer viaje por el mundo que realizó este año fue a EEUU, donde celebró su 81 cumpleaños (el 16 de abril) y el tercer año de pontificado (el 19 de abril).

Benedicto XVI no ahorró esfuerzos para limpiar la imagen de la Iglesia tras los escándalos de los abusos sexuales cometidos por curas pederastas en ese país y tras pedir varias veces perdón por los mismos en un "in crescendo" de su "tolerancia cero" con la pederastia pidió que los sacerdotes responsables de esos abusos sean sometidos a la justicia.

Directo, sin medias tintas, con lenguaje claro, dijo que se sentía "apenado", que compartía el sufrimiento de las víctimas y que no entendía como un sacerdote podía "traicionar su misión". Aseguró que ningún pederasta podrá ser sacerdote.

En Washington, asimismo, se reunió con cinco víctimas de sacerdotes pederastas. Escuchó sus historias y rezó con ellos.

En julio viajó a Sidney (Australia), donde presidió la XXIII Jornada Mundial de la Juventud, en la que participaron unos 350.000 jóvenes de todo el mundo.

El Papa, uno de los pontífices que está mostrando mayor sensibilidad por la ecología, denunció la erosión, la deforestación, el expolio de los recursos minerales y de los océanos y advirtió a los jóvenes contra el relativismo y contra los "dioses falsos" de la avaricia, el sexo y el poder.

La tercera cita internacional fue Francia. En septiembre viajó a París y al santuario de Lourdes, donde se reunió con los enfermos y rezó en la Gruta de las Apariciones.

En París apostó por una "laicidad sana". Según el Papa, la 'laicidad' en sí misma no es contradictoria con la fe, sino que la fe es fruto de una 'laicidad' sana".

El Papa regresó convencido -según dijo- de que los tiempos "son propicios para un retorno de Dios" y que la cultura y sus intérpretes son los vectores privilegiados del diálogo entre la fe y la razón, entre Dios y el hombre.

En octubre se celebró en el Vaticano el segundo Sínodo de obispos de su Pontificado, en el que participaron 253 prelados, que subrayaron la opción de la Iglesia por los pobres, el reconocimiento del papel de la mujer en el anuncio de la Palabra y la potenciación del diálogo con los judíos y musulmanes.

Del Sínodo también salió una exhortación para mejorar las homilías, se expresó preocupación por las sectas y se abogó para que la Biblia sea traducida a todas las lenguas, cada cristiano tenga una y se difunda a través de todos los medios de comunicación existentes.

Con el objetivo de potenciar el diálogo con el Islam, medio centenar de autoridades religiosas musulmanas y católicas se reunieron en noviembre en el Vaticano.

Los reunidos subrayaron la defensa de la dignidad humana, de la igualdad entre hombres y manifestaron que los fundadores de las religiones, figuras y símbolos que consideran sagrados "no pueden ser motivos de burla o de escarnio".

Durante este año, los Jesuitas, la orden más poderosa de la Iglesia Católica, eligieron a su nuevo Prepósito, el español Adolfo Nicolás, y el Vaticano conmemoró el 50 aniversario de la muerte de Pío XII, en medio de las críticas de los judíos por la posible beatificación del Pontífice, al que acusan de no haber elevado la voz con más fuerza contra el régimen de Hitler.

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