lunes 27 de octubre de 2008 - 8:05 PM

En Bulgaria crece el mercado negro de venta de sangre, ante falta de reservas

La falta de reservas de sangre en los hospitales públicos búlgaros está provocando el florecimiento de un mercado negro de compra de transfusiones, en los que el litro llega a pagarse a 200 euros.

Este tráfico ilegal, en el que participan también médicos y personal clínico, se ha convertido en una importante fuente de recursos para muchas personas, en su mayoría de etnia gitana, en uno de los países más pobres de la UE.

Los hospitales públicos de Bulgaria sufren desde hace años una crónica escasez de reservas de sangre, lo que ha provocado que los centros exijan un certificado de donación para comprobar que los allegados del paciente han aportado previamente sangre.

Así, en caso de intervenciones planificadas, el paciente ha de tener en su "saldo" la sangre que precisará durante la operación.

Para casos de emergencia esta exigencia no se aplica en ningún caso.

De esta forma, las autoridades sanitarias quieren mantener las actuales reservas en un nivel estable, para asegurar la disponibilidad en caso de urgencia.

"Mi padre ingresó en hospital para una operación del hígado. Tenía que encontrar dos litros de sangre de grupo A, lo que significa que necesitaba encontrar tres donantes que dieran 450 mililitros cada uno", relató a Efe Andrei Kovachev, de Sofía.

Él acudió al centro de donación con su mujer, su primo y un amigo. Pero la enfermera constató que sus venas eran muy frágiles, que su esposa tuvo hace años hepatitis C y que su primo tenía poca hemoglobina.

Ante la falta de donantes apropiados, una enfermera ofreció a Kovachev llamar a una "amiga" que le facilitaría la sangre necesaria "sin cobrar mucho".

En los patios de los hospitales es normal ver a grupos de personas que esperan a posibles clientes para cerrar la venta de sangre.

Las negociaciones con el "cliente" comienzan ofreciendo el precio habitual en Sofía de 200 euros por litro, aunque, tras regatear, se puede rebajar el precio a la mitad.

En otras grandes ciudades el precio es más bajo, en torno a los 75 euros.

El salario mínimo es Bulgaria es de 110 euros al mes.

Si hay acuerdo, el servicio se abona después de que el "donante" entregue el certificado que los centros aportan y que se ha de presentar luego en el hospital para demostrar la contribución.

Kovachev se negó en principio a la oferta aunque acabó pagando a los "donantes" la sangre que necesitaba su padre a 200 euros el litro. Si hubiera obtenido la donación a través de la mediación de la enfermera, incluida su comisión, la operación le habría salido aún más cara.

"El comercio con sangre es un delito en Bulgaria que se castiga con penas de cárcel de entre tres y cinco años según dicta el Código penal, explicó el abogado Stanimir Bozhkov.

Bozhkov apuntó que se produce una paradoja, ya que el Estado está obligado a suministrar a los hospitales sangre suficiente.

Pero ya no hay suficientes donantes como había durante la época comunista cuando las autoridades obligaban a los estudiantes y a los soldados rasos a dar sangre al menos una vez al año.

A cambio, recibían chocolates, café, golosinas y refrescos, productos que en aquel entonces eran mercancías que se encontraban difícilmente en las tiendas o a un alto precio.

Los centros de donación siguen ofreciendo estos productos como agradecimiento a los voluntarios, aunque hoy día han dejado de ser estímulo suficiente para convencer a la gente, al tiempo que la falta de recursos empuja a muchos a comerciar con su sangre.

Además, mucha gente teme contagiarse del VIH, ante la falta de medios y controles en los centros sanitarios públicos.

El Estado gratifica a parte de los donantes que faciliten sangre con Rh menos frecuentes, aunque las cantidades previstas, apenas 40 euros por 450 mililitros, son bajas respecto a las tarifas del mercado negro.

Publicado por
Lea también
Publicidad
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad