martes 18 de junio de 2019 - 12:00 AM

Humo negro en el Golfo Pérsico

Una peligrosa situación se vive en el Golfo Pérsico, con un aumento de la tensión entre Estados Unidos e Irán, por cuenta del sabotaje a varios de buques en el estratégico Estrecho de Ormuz. El cruce de acusaciones ha subido de tono.

Los ataques a buques cisterna en el último mes en el Golfo de Omán, una zona estratégica y punto clave de la economía global, ya que por allí circula una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, exacerban la tensión a la que ya está acostumbrado el Medio Oriente.

Dos incidentes han caldeado los ánimos en esta convulsa región con el cruce de acusaciones entre Estados Unidos, Arabia Saudí e Irán. Incluso EE.UU. desplegó buques de guerra y bombardeos a la zona para mostrar cierta fuerza intimidatoria.

Aunque el conflicto, por ahora, se está librando en el plano político, el temor es que escale y se salga de control, desembocando en un enfrentamiento militar, que ya está provocando turbulencias en los mercados.

Los precios del crudo se han disparado en las últimas semanas, y en consecuencia, podría estar en riesgo el suministro para todo el mundo occidental, advierten expertos.

Todo esto ocurre en un contexto de fuerte confrontación entre Washington y Teherán por el retiro de un acuerdo nuclear entre las partes, mientras la comunidad internacional ha llamado a la prudencia hasta que se aclare lo sucedido.

Hay que tomar en cuenta varios factores para evaluar la situación en la región, señala José Ángel Hernández, director de la Maestría de Historia Contemporánea de la Universidad Sergio Arboleda.

El primero, según él, el contexto en el que se ubican estas acciones, es decir el enfrentamiento por el control de la zona, del Estrecho de Ormuz y de la Península Arábiga, por parte de Irán y de Arabia Saudí.

En ese orden de ideas, el doctor en Historia Contemporánea recuerda que los saudíes están enfrentando un conflicto importante en Yemen, al sur de la Península Arábiga, contra la minoría hutí (de confesión chiíta), que recibe apoyo de Irán. Por ello, afirma que se habla de que los hutíes estarían detrás del sabotaje marítimo.

¿A quién le conviene?

Otro elemento de análisis sugiere que al régimen de los ayatolás, a los más radicales, le interesaría un conflicto con EE.UU., “de tal manera que en un contexto problemático desde el punto de vista social y económico por el bloqueo que Trump le ha hecho, los radicales siempre surgen”, plantea Hernández.

De otro lado, no descarta la idea de que a los saudíes les interese que “el conflicto se magnifique, echándole la culpa a los iraníes, sin tener una prueba fehaciente”, porque les interesa quee Washington apriete más a Teherán.

“A los saudíes les interesa que Estados Unidos se inmiscuya fuertemente contra Irán, pero Trump no quiere inmiscuirse en ningún conflicto internacional, es algo que les da miedo a los saudíes, que puedan quedarse solos ante Irán, no solo en esta zona, sino también en Medio Oriente”, argumenta el experto.

Lo anterior, recordando la lucha que enfrenta a los sunitas, apoyados por los saudíes y a los chiítas, auspiciados por Irán.

En medio de toda esta tensión, se siente la amenaza iraní de cerrar el Estrecho de Ormuz, situado en el Golfo de Omán, y que Estados Unidos quiere evitar a toda costa.

De todos modos, Hernández alerta sobre el impacto económico, señalando que el precio del petróleo se ubica en 60 dólares y puede llegar a los 100 dólares, en caso del cierre de una zona por la que pasa entre el 20% y el 40% del crudo mundial.

En definitiva, “los resultados serían impredecibles”, considera el experto en Medio Oriente, quien anota que aunque no se sabe quién está detrás de los ataques, hay muchos interesados en acusar a Irán.

Es más, la república islámica ha alertado sobre un “complot” en su contra para perturbar la seguridad regional”.

Frente a la escalada en esta región de Asia, Geraldine Bustos, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, opina que lo más sensato es esperar a saber qué arrojan las investigaciones, analizar quién estará a cargo de ellas, citando por ejemplo a Naciones Unidas, “y ver hasta dónde y quién va a ceder primero, si Estados Unidos o Irán”.

En relación con las acusaciones, destaca que no se puede hablar de solo dos actores como EE.UU. e Irán; menciona otros con intereses en la zona, caso Arabia Saudí e Israel, dispuestos a bloquear la capacidad nuclear y militar iraní, y apoyar a Estados Unidos en el uso de la fuerza, especialmente de manera colectiva con la amenaza de un conflicto de mayores proporciones.

Sin embargo, Bustos ve poco probable un conflicto militar, asegurando que tanto Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU. como el presidente Donald Trump han señalado que no quieren llegar a una guerra.

“Trump ha tenido una política agresiva frente a sus contrincantes y ha dicho que las opciones militares siempre han estado sobre la mesa, pero lo cierto es que aún no ha hecho uso de ellas”, insiste la experta en conflicto.

Distraer la atención

Alejandro Alvarado, profesor universitario y analista internacional, coincide en que Estados Unidos está lejos de poder abrir otro frente de batalla, sobre todo ante la amenaza china y rusa, “ya que alinearía en dos al mundo”.

En su opinión, realmente lo que está haciendo el gobierno Trump es “ocupar a la opinión pública pensando en la amenaza externa y no en los problemas propios”, especialmente ahora que está en campaña presidencial.

Estima que lo que pasará es que llegará un nuevo paquete de sanciones contra Teherán, y un aumento de la presión sobre la región. Es decir, aumentarán los conflictos, derivando en más migraciones. Y esto, sin duda, añade, presionará los precios del barril de petróleo, bloqueará las economías no alineadas a EE.UU., donde la iraní es la más evidente.

Otro frente: el ASUNTO NUCLEAR
Para el experto José Ángel Hernández, el tema nuclear es una tensión adicional entre Estados Unidos e Irán, en una zona donde el poder nuclear solo lo tiene Israel. Los iraníes están cerca de lograr su propio programa nuclear, lo que Washington no está dispuesto a permitir porque cambiaría el equilibrio de fuerzas en la crucial región, destaca.
En ese sentido, la docente universitaria Geraldine Busto agrega que EE.UU. no dejará que Irán tenga armamento nuclear, “una presión no solo la hace para su propio bien, sino porque tiene aliados en la zona, está intentado mediar con varios enemigos, pero hay tantos enemigos en la misma zona que se odian, pero en este caso el enemigo común es Irán”. Entonces, añade, conviene más para “el discurso de Estados Unidos seguir bloqueando y sancionando a Irán”, y dice que habrá que esperar la respuesta iraní.
Lo que observa el analista Alejandro Alvarado es que las presiones sobre el supuesto programa nuclear iraní y la falta de cumplimiento de los acuerdos alcanzados con Washington solo ha llevado a aumentar el clima de beligerancia entre estos países.
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