jueves 23 de mayo de 2019 - 6:37 PM

Indígenas, bajo amenaza en Brasil

Desde que Jair Bolsonaro era candidato a la presidencia de Brasil, en 2018, las organizaciones defensoras de los pueblos indígenas están en alerta.

Promesas de campaña como abrir las tierras que estas comunidades ocupan para la explotación, afirmaciones que indicaban que los pueblos en condición de aislamiento voluntario no deberían estar lejos de la sociedad mayoritaria, “como si fueran zoológicos”, y sus guiños a la dictadura militar (1964 - 1987) –que fue uno de los periodos de la historia en los que estas estuvieron más afectadas– preocupan a sus defensores.

Bolsonaro triunfó en las elecciones de octubre pasado y al llegar al Palácio do Planalto, el 1 de enero de este año, comenzó a cumplir con esas palabras. Cuando no llevaba ni una semana como mandatario, despojó de sus funciones a la Fundación Nacional del Indio (Funai) y entregó la labor de delimitar los espacios indígenas al Ministerio de Agricultura. Su apuesta: no entregar “un milímetro” de tierra nueva a los pueblos indígenas.

Las políticas que ha implementado hasta ahora ya fueron motivo de protestas de los defensores de esta población. En la última semana de abril, estos salieron a marchar para pedir el respeto de los más de 300 pueblos tribales que habitan esta nación suramericana.

El Colombiano habló sobre este tema con Sarah Shenker (ver Protagonistas), activista de Survival International, una organización humanitaria global que desde 1969 busca proteger los derechos de los pueblos indígenas, quien estudia la situación de ese país.

Survival International aseguró que la presidencia de Bolsonaro sería una “catástrofe” para losindígenas. ¿Por qué?

“Es una catástrofe. Ha declarado virtualmente una guerra en su contra porque él y los otros políticos, ahora ministros, están intentando robar sus tierras, invadirlas, y abrirlas para la explotación, la minería, el agronegocio, la soja y mucho más. También ha hecho comentarios racistas hacia estos. Están desprotegidos, incluso han sido víctimas de ataques”.

Usó el término invasión. ¿Por qué lo considera como tal?

“Quiere abrir las tierras para actividades que, asegura él, van a generar ganancias. Pero está claro que no es dinero para los indígenas, sino para el gobierno y las grandes multinacionales. Esas actividades implican la llegada de empresas a estas zonas. La Constitución dice claramente que las tierras indígenas son para el uso exclusivo de los pueblos. Entonces, la llegada de personas de fuera es ilegal”.

¿Quiere decir que el gobierno estaría pasando por encima de la Constitución?

“Un ejemplo es que ha dicho que no demarcará un milímetro más de tierras indígenas o que permitirá la minería. Es una violación porque la Carta Magna reglamenta que las tierras deben ser demarcadas y protegidas para el uso exclusivo de los pueblos”.

Mencionó que los indígenas son víctimas de ataques. ¿Quiénes los agreden?

“Madereros, ganaderos y sus pistoleros. Colonos que están queriendo usar las tierras. Estamos viendo en algunos lugares que esa gente tiene más confianza ahora para irrumpir en sus suelos. Es como si las palabras de Bolsonaro estuvieran permitiendo ese tipo de actividad ilegal. Nosotros no lo aceptamos. Seguimos con la campaña contra esas acciones y políticas genocidas del presidente Jair Bolsonaro y no vamos a desistir”.

¿Ha habido víctimas de esos “pistoleros” recientemente?

“Se han registrado ataques y muertos desde enero, pero también sucedía antes y es difícil tener una cifra de víctimas por el aislamiento en el que están. También es imposible decir exactamente si fue por causa de Bolsonaro o no. Lo que nos reportan es que hay gente que está intentando invadir sus tierras y dicen explícitamente que ahora pueden ir porque Bolsonaro dijo que las tierras indígenas están abiertas’”.

Los indígenas aislados son los más vulnerables.

“Ellos muestran claramente que no quieren contacto con la sociedad dominante. Dejan flechas cruzadas en caminos de la selva o cuando pasa un avión del gobierno monitoreando la tierra apuntan sus flechas. Esto indica que probablemente miembros de su familia murieron en masacres por no indígenas o por enfermedades que contrajeron en el pasado durante las grandes invasiones”.

Hay posiciones que proponen una comunicación controlada. ¿Qué piensa de eso?

“Los propios indígenas no contactados, sus vecinos contactados, sus aliados y Survival no aceptamos esa idea de un contacto controlado. Esa posibilidad no existe. Como hemos visto tantas veces en el pasado, la única solución es proteger la tierra”.

¿La diversidad indígena de Brasil le confiere una responsabilidad con el mundo?

“La tiene. En los años 60 y 70, durante la dictadura militar, el gobierno consideraba que los indígenas no contactados eran un obstáculo y que tenían que ser integrados. Entonces, hacían expediciones para intentar incorporarlos a la sociedad dominante. Esa época resultó en tanta destrucción, tanta muerte por enfermedades, que en el año 87 Brasil cambió su política. Ya el país tiene experiencia con esto y sabe cómo debe protegerlos”.

Bolsonaro dijo que no deberían estar aislados “como en zoológicos”. ¿Qué piensa de esa frase?

“Creo que no se sienten como animales en un zoológico, sino como seres humanos, es lo que son. Están en evolución continua como todas las sociedades humanas, no son atrasados y tampoco pueblos atrapados en la historia. Son sociedades contemporáneas, pero viven de otra forma y tienen mucho que enseñarle al mundo”.

Un bando del país dice que estas tierras son importantes para la economía. ¿Se puede lograr un diálogo?

“No lo aceptamos. No se puede sacrificar la vida indígena para un posible crecimiento económico. Este no ayudaría a los pueblos ni a la gran mayoría de la población. Esos proyectos solo ayudan a las empresas, a las grandes multinacionales y al propio gobierno. Hay otros lugares, otras posibilidades en Brasil. No se puede destruir sus tierras en nombre del dinero”.

¿Qué se puede vaticinar para este periodo presidencial?

“Sabemos que el presidente quiere robar las tierras. En Brasil estamos viendo un genocidio contra los pueblos. No creo que consiga todo lo que se plantea porque los indígenas son fuertes, están determinados a proteger sus espacios. Él seguirá intentando cambiar la ley y debilitar los derechos indígenas, pero hay resistencia”.

Usted ha estado en Brasil con los indígenas. ¿Ellos qué opinan al respecto?

“Llevan 519 años luchando desde la colonización y la batalla sigue siendo la misma, contra el robo de sus tierras, solo que ahora es una amenaza muy real y grave. Esta es la peor situación desde la dictadura militar y ellos no van a desistir de luchar pos sus tierras y también por los espacios de sus vecinos indígenas no contactados, que son los pueblos más vulnerables del planeta”.

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