viernes 26 de abril de 2019 - 12:00 AM

Jamal Kashoggi: el mundo espera respuestas

El trágico fin del periodista Jamal Kashoggi, dañó seriamente la imagen del reino saudita, especialmente la de su príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

Seis meses después del asesinato que escandalizó al mundo, aún muchas preguntas siguen sin resolverse, y el misterio sin aclarar. El 2 de octubre de 2018, el periodista Jamal kashoggi, crítico con la monarquía saudí, fue asesinado en el interior del consulado de ese país en Estambul, Turquía, luego de acudir para obtener un certificado de divorcio que le permitiera casarse con su novia de esa nacionalidad.

Según la Fiscalía turca, Kashoggi fue estrangulado, descuartizado y su cuerpo fue destruido, ordenando el arresto de 21 personas y reclamando la entrega de los culpables a Riad.

Pero el dedo acusador, tanto de las autoridades turcas como de organismos internacionales incluyendo la ONU y la CIA, siempre ha señalado al príncipe heredero de la monarquía saudí, Mohamed bin Salmán, como el responsable directo de ordenar el atroz crimen de un disidente.

A partir de esa acusación, todos los esfuerzos del Reino del Desierto se han centrado en atribuir la responsabilidad del hecho a un grupo de funcionarios que se sobrepasó en su cometido, y a salvaguardar la imagen y el ascenso al trono de Bin Salmán. Además, han recurrido a la táctica de eliminar testigos e intentar enmascarar la responsabilidad del heredero de la corona saudí.

Incluso se habla de que los hijos de Kashoggi han recibido millones de dólares en propiedades, pagos únicos y grandes asignaciones mensuales como compensación por el asesinato del periodista que vivía exiliado en Estados Unidos.

“Chivo expiatorio”

Julio César Botero, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de La Universidad de La Salle, asegura que el mundo está atento a una decisión de la justicia saudí en torno al caso Kashoggi, aunque reconoce que poco o nada se ha avanzando en enjuiciar a 11 sospechosos, de los cuales ni siquiera saben sus nombres porque el proceso se ha mantenido en secreto.

Igualmente, afirma que el príncipe Bin Salmán está en una especie de burbuja, ajeno al proceso, al margen de la ley, por lo que no descarta que lo máximo es que se encontrase a un chivo expiatorio y lo pusieran ante la palestra pública.

“Se pueden inventar a un autor intelectual, porque estamos lidiando con las personas más poderosas del planeta, y poco se va a avanza en contra de la corona saudí... a la corona no va a llegar esto”, opina Botero.

Y argumenta lo anterior porque el príncipe heredero está protegido por todas las instituciones, no solo saudíes, sino también internacionales, por grandes firmas y países que tienen intereses en continuar desarrollando negocios con un país que es el principal exportador de petróleo en el mundo.

Así las cosas, señala los intereses del gobierno de Estados Unidos para que la investigación salpique a Bin Salmán. “Uno de los grandes inconvenientes es que el presidente Donald Trump es un empresario y tienen muchos negocios e intereses, tanto él como sus allegados, con los saudíes”, añade.

Es evidente que Trump, quien ha privilegiado la alianza estratégica con Riad, se ha resistido a echarle la culpa del asesinato de Kashoggi al príncipe heredero saudí, quien mantiene una estrecha relación con Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense.

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Trump ha intervenido

En esa misma línea, Carlos Alberto Patiño, doctor en Filosofía y profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia, considera que no ha pasado nada más por una razón de fondo: “el gobierno de Trump ha impedido de alguna manera, y se ha aliado con el reino saudí para que no haya una especie de juzgamiento al príncipe heredero, y que sea sometido a un juicio más complejo”.

Esto, además, según dice, está enmarcado en el pulso entre el gobierno de Recep Tayyip Erdogan y el gobierno de Trump, entre otras cosas por el golpe de Estado de 2016 contra el presidente turco.

Patiño explica en ese sentido, que Erdogan empezó a presionar por la captura de Fethullah Gülen, un clérigo turco exiliado en EE.UU. acusado de estar detrás del golpe.

“Y en todo este escenario, lo que ha ido quedando claro es que Estados Unidos ha decidido defender definitivamente al príncipe heredero, y en ese contexto, pues pareciera ser que si no existe la presión de Estados Unidos, no es muy factible que progrese una investigación”, opina el docente universitario.

A todo esto se le suma, que el príncipe Bin Salmán es el heredero de una monarquía absoluta, no una democracia ni un Estado de derecho, y eso facilita cualquier condición de entorpecimiento para que la investigación avance con un resultado.

De todas maneras, Turquía sigue presionando para que se esclarezca el homicidio de Kashoggi, pero Erdogan no tiene un poder más contundente para presionar por un castigo que recaiga sobre el responsable intelectual, teniendo en cuenta que los materiales ya están identificados.

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Influencia del reino
Para Isaac A. Calvo, periodista español y analista internacional, queda por saber si el asesinato de Jamal Kashoggi fue ordenado por el reino saudí o si fue cometido por un grupo de personas próximas a las altas esferas para quienes el periodista era molesto.
“Es más que probable que para suavizar lo ocurrido, se acabe imponiendo esta última posibilidad (sea o no cierta), se depuren responsabilidades y hasta se haga alguna purga, aunque solo sea de cara a la galería”, comenta Calvo.
De hecho, sostiene que tiene tal influencia y capacidad petrolífera, “que sus represalias pueden tener graves consecuencias económicas para el mundo, que depende tanto del petróleo y de sus derivados. Mientras tanto, no queda más remedio que tragar con las autoridades saudíes, sus peculiaridades y sus formas de dirigir el país, le pese a quien le pese”.
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