lunes 15 de marzo de 2010 - 6:42 PM

La Iglesia Ortodoxa Rumana expulsa del altar a los sacerdotes divorciados

Los sacerdotes ortodoxos (popes) rumanos que se divorcien y aquellos viudos que contraigan matrimonio en segundas nupcias no podrán volver a oficiar misa.

Así lo ha decidido recientemente el Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rumana, decidido a fortalecer la virtud entre sus filas y que, en pleno debate sobre la supresión del celibato en el clero católico, ha castigado a los popes que no se conforman con una sola mujer en su paso por la tierra.

Según la BOR, los divorciados y los que reincidan en el matrimonio mantendrán su condición de sacerdotes, pero no podrán oficiar en rituales sagrados, ocupar cargos en la administración de la Iglesia o enseñar teología.

Pero la jerarquía ortodoxa rumana aprieta pero no ahoga y estudiará salidas más honrosas para los popes que hayan sido abandonados por sus mujeres.

Así, "si se constata que el sacerdote que ha recibido esta sanción ha sido abandonado por su mujer", se analizará caso a caso la posibilidad de que el pope ejerza sus funciones en la administración de la Iglesia, en actividades filantrópicas, en la enseñanza pública o en puestos laicos de cantor de iglesia.

La medida tiene como objetivo, dice la cúpula ortodoxa, fortalecer la institución familiar entre los sacerdotes y promover entre los rumanos su ejemplo de "comportamiento cristiano".

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