miércoles 28 de abril de 2010 - 10:00 AM

La justicia de Francia ordena la prisión preventiva para Noriega

La Justicia francesa puso hoy entre rejas al ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega por su implicación en actividades de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico y por las que fue condenado en ausencia en 1999 a diez años de cárcel.

En París, un avejentado Noriega compareció ante el Tribunal Correccional nada más llegar a Francia, adonde fue extraditado desde Estados Unidos y donde defendió su derecho a ser repatriado a Panamá ante el juez francés que tenía que decidir sobre su eventual ingreso en prisión.

Noriega, de 76 años y con un discurso titubeante, reprochó ante el tribunal 'la acción que se toma criminalmente contra mí' y alegó que se estaban violando sus derechos personales.

El ex general panameño fue trasladado desde Miami, después de pasar en prisión un total de 20 años en Estados Unidos, e insistió en que su estatuto es el de 'prisionero de guerra producto de la invasión de Panamá' por parte de aquel país.

Invocó, además, su 'derecho a la inmunidad', que dijo tener 'como jefe de Gobierno' en una breve declaración en español que el juez de las libertades y la detención le permitió hacer sentado, debido a su delicado estado de salud.

Pero este magistrado, Jean-Michel Maton, dictaminó su ingreso en prisión provisional porque, estimó, es 'el único medio' para garantizar que Noriega comparezca ante el tribunal que lo tiene que juzgar de nuevo en Francia.


El proceso en Francia

El procedimiento contra Noriega en Francia se abrió en noviembre de 1989 a raíz de una investigación sobre fondos sospechosos que habían llegado a este país a varias cuentas a nombre de su mujer.

El Tribunal Correccional de París lo condenó el 1 de julio de 1999 a diez años de cárcel por blanquear dinero procedente de varias operaciones de narcotráfico.

Con ese dinero adquirió varias propiedades inmobiliarias en Francia, según dicha sentencia.


El juicio

Aunque apareció encorvado, apoyando la cabeza en una mano en varias ocasiones, Noriega siguió atentamente los alegatos de sus defensores, del fiscal, Philippe Bourrion, y del juez Matthon.

El fiscal de la República rechazó el estatuto de prisionero de guerra y consideró que los delitos que se le imputan no pueden ser considerados los de un jefe de Estado y negó que haya prescripción.

Sus abogados anticiparon que en los próximos días apelarán la decisión del juez y pedirán la liberación de su cliente.

 

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