domingo 20 de marzo de 2011 - 9:44 AM

Los interrogantes que deja la intervención militar en Libia: Análisis

Desde España el experto en relaciones internacionales y geopolítica, Jerónimo Ríos Sierra, plantea a Vanguardia.com varios interrogantes acerca de la pertinencia de la intervención militar en Libia. Este Investigador Principal del Instituto de Altos Estudios Europeos, IAEE, cree que de nuevo los dobles discursos abundan en las Relaciones internacionales.
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"La intervención militar sobre Libia a partir de la conformación de un área de exclusión deja, cuando menos, numerosas cuestiones a tener en cuenta.

Primeramente, que la diplomacia venía desarrollando, desde hace semanas, elementos que dejaban entrever la inmediatez de la acción militar. Esto es: la congelación de los activos bancarios en Europa del régimen de Gadafi o la puesta en marcha de la vía penal ante la Corte Penal Internacional. No obstante - como acostumbra Naciones Unidas- la efectiva decisión de dar luz verde a la actuación militar sobre el régimen libio se ha hecho tarde y, según para quiénes, mal, ofreciendo nuevos argumentos en cuanto a la urgente reforma en el modo de actuar del Consejo de Seguridad.

Dos vectores han confluido con un signo de manera dispar. Por un lado, la Unión Europea que, pese al apoyo institucional  tanto de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, como del Presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha sido incapaz de articular una posición común al respecto. Mientras que Gran Bretaña y Francia abanderan la intervención; Alemania se posiciona tajantemente negando cualquier tipo de participación.

Un actor tan importante como la Unión, llamado a tener presencia y relevancia en escenarios tan decisorios como el acontecido en Libia, no muestra reparo alguno a la hora de reflejar al mundo su desatención así como sus fricciones en lo que a la armonización de una posición común se refiere. Más argumentos para con ese actor que muchos definen como "gigante económico, enano político y gusano militar".

Por el otro lado, Estados Unidos, parece haber sido quien verdaderamente ha dirigido el tempo de la actuación. Si bien, desde hace semanas, el posicionamiento de la Administración Obama ha sido claro y contundente, su materialización ha adquirido un mayor protagonismo cuando la lógica de la intervención militar parecía indudable. Es decir, iniciados los procesos y posicionamientos diplomáticos previos, Estados Unidos aparece como el principal beneficiado en el imaginario intervencionista. Por otra parte, no es necesario cuestionar cómo hubiera sido el proceder en los hechos si de la Administración Bush se tratara.

Conseguida la ratificación de la Liga Árabe; una vez que los rebeldes no han podido derrocar el régimen de Gadafi; y cuando los acontecimientos exigían la acción inmediata; la Administración Obama, junto a Francia y Gran Bretaña, ha espoleado la aprobación de la Resolución 1973 (2011) de Naciones Unidas. Como se podrá ver, un modo de proceder, el estadounidense, pausado, desmarcado ab initio pero favorecido por la desorganizada inacción con la que la comunidad internacional nos tiene acostumbrados a proceder.

Una vez más, la lógica militar como forma de política aparece cuando el telón de la hipocresía no puede ser sostenido por las manos de la impunidad. A nadie se le olvide que Gadafi, durante estos últimos años y hasta el derrame de violencia y sangre actual, ha sido "la niña bonita de Europa" y su régimen político, igual que tirano y dictatorial, no era cuestionado. Empero, con estos acontecimientos, no hay duda de que, instrumentalizado el régimen libio de Gadafi, en el arte de la guerra, se trata del "otro" idóneo desde el que proyectar y consolidar el imaginario de la Democracia y los Derechos Humanos por medio de la acción armada.

En conclusión, en el binomio indisociable de la geopolítica y el poder, como siempre, nada es lo que parece y viceversa. Así, no debe pasarse por alto la consabida "eurohipocresía" - que diría Giddens- en cuanto a la interpretación sesgada de lo que para la Unión Europea es la "condicionalidad democrática", expresada en el retruécano francés que, a la vez que bandera de la acción militar sobre Libia, hace tan solo unas semanas, ofreció material antidisturbios a favor del régimen dictatorial tunecino de Ben Ali.
Igualmente, que a nadie se le olvide que otros países posicionados en la acción conjunta sobre Libia se encuentran ante la misma tesitura paradójica: mientras que Marruecos, Emiratos Árabes y Catar se posicionan abiertamente contra Gadafi, el primero reprime a sangre y fuego toda reivindicación en el Sáhara; y los otros dos resultan firmemente colaboradores del régimen de Bahrein. Así son las Relaciones Internacionales".

Jerónimo Ríos Sierra. Investigador Principal del Instituto de Altos Estudios Europeos (IAEE).

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