domingo 10 de febrero de 2019 - 12:00 AM

¿Con quién hay qué hablar?

América Latina vive un nuevo ciclo político alimentado por nuevos liderazgos y actores, una región que históricamente ha estado caracterizada por el caudillismo.

En los últimos años, el tablero político en el continente ha dado un giro a la derecha, con la proliferación de líderes, algunos surgidos al margen de los partidos tradicionales.

Muchos de ellos forman parte de una nueva generación de políticos latinoamericanos que están llamados a reemplazar en el liderazgo de la región a Luiz Inácio Lula de Silva, Rafael Correa, Cristina Fernández o José Mujica, quienes en su momento se convirtieron en un eje de la izquierda en el continente.

A diferencia de Europa y de Estados Unidos, en los países de Latinoamérica, ha sido costumbre que el liderazgo se venda como una versión autoritaria, caudillista y demagoga, a medida que crece la incertidumbre y la ansiedad en la sociedad.

En términos de liderazgo, Mauricio Jaramillo, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario de Bogotá, describe una evolución muy importante en América Latina que tiene mucho que ver con tres circunstancias particulares.

La primera de ellas, en su opinión, es que hace cinco años se cerró el ciclo de gobiernos progresistas o de izquierda, “y con la degradación de la situación en Venezuela, digamos que el populismo como estilo de liderazgo se ha desprestigiado mucho y ha perdido credibilidad”.

Un segundo elemento a tener en cuenta, anota Jaramillo, son los liderazgos de tecnócratas que se van imponiendo, gente joven, como Nayib Bukele, recientemente elegido presidente en El Salvador, o como Iván Duque en Colombia o de empresarios como Sebastián Piñera en Chile y Mauricio Macri en Argentina.

Cabe recordar que la victoria de Bukele, el pasado 3 de febrero, fue vista como un “terremoto político” en El Salvador y como un castigo a los partidos tradicionales (el derechista Arena y el izquierdista FMLN) que habían dominado el período de la posguerra en el país centroamericano, desde hace 27 años.

La tercera cuestión, destaca Jaramillo, es que algo que marca estos nuevos liderazgos es el desprestigio de los partidos tradicionales que han perdido espacios que tenían conquistados durante décadas, lo que se traduce en un desgaste en el ejercicio del poder.

Basta con echar una mirada al partido APRA en Perú, los partidos Liberal y Conservador en Colombia, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en Bolivia o el partido Colorado en Paraguay.

“Lo que uno ve básicamente es que estos nuevos liderazgos se enmarcan en plataformas muy distintas, apoyadas por gremios, movimientos sociales, sindicatos y empresarios, y eso marca la pauta del nuevo liderazgo latinoamericano”, indica el experto.

Tergiversando los discursos

Al analizar la situación actual, David Peña, docente de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, subraya una nueva dinámica de un cambio en la política interna y que afecta a nivel internacional, en el entendido de que hoy en América Latina hay unas particularidades similares que afectan el contexto global.

En líneas generales, considera que el liderazgo de algunos políticos ha tergiversado esos discursos abiertos de democracia y de fortalecimiento de los estados para mejorar sus niveles de economía y sostenibilidad, lo que ha originado que cambien el rumbo cuando asumen el poder.

“Entonces, vemos Estados que venían con unos derrotero y unos lineamientos en el tema de violencia, derechos humanos, narcotráfico y migración, pero son discursos contrarios al momento ya de asumir la tarea propia del ejercido del poder”, ilustra Peña.

En ese sentido, explica que acomodar esos discursos democráticos por vía de izquierda derecha, es diferente a las realidades que los pueblos requieren, “y es allí donde entra el contraste para la efectividad de los derechos y las obligaciones constitucionales y legales que tienen estos mandatarios”.

Así que no es raro observar que algunos gobiernos con características sociales terminan siendo de derecha y viceversa, comenta el experto.

A su juicio, esas ideologías de izquierda o derecha, si se ponen en ambos extremos, al no cumplir los mandatos constitucionales legales y todo lo que la comunidad internacional demanda mediante tratados y compromiso, se convierten en procesos de autoritarismo y de dictadura, citando los casos de Nicaragua con Daniel Ortega y de Venezuela con Nicolás Maduro.

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Voluntad de cambio

Lo que observa Angelo Flórez, internacionalista y profesor de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, es que el liderazgo en América Latina representa en primer lugar una ruptura y una voluntad de cambio en cada uno de los países donde sucede.

Si bien Jair Bolsonaro y Andrés López Obrador, no se parecen nada en términos ideológicos, Flórez asegura que encarnan una renovación política, que no se refiere necesariamente a algo positivo, sino a la vieja clase política en el caso de México, y en Brasil a lo que tiene que ver más con un cambio frente a lo que sucedió con la izquierda del Partido de los Trabajadores de Lula.

En ese orden de ideas, estima que “Venezuela se ha convertido en el mapa de juego de esos nuevos liderazgos en América Latina; por un lado con López Obrador defendiendo a Maduro y con Bolsonaro convertido en una bandera de la lucha contra Maduro”.

Caudillismo

Otro enfoque tiene Carlos Andrés Pérez, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, quien dice que desde México hasta Argentina la región ha estado acostumbrada en las últimas décadas, a que el liderazgo se dé por medio del caudillismo.

Y según él, “precisamente esa visión autoritaria ha hecho que solventar los problemas y necesidades a un líder que le otorgue el rotulo de salvador y que esa persona tome decisiones y posiciones que al final del día, terminan dividiendo los Estados, los países y la misma ciudadanía”.

En resumen, el profesor Pérez sostiene que “parecería que habría una puja a nivel ideológico entre las ideas un poco más conservadoras y de derecha, contra ideas un poco más de izquierda, sociales y liberales, donde el gran problema que nos está matando como región, es la corrupción”.

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Relación con Estados Unidos
En lo que tiene que ver con las relaciones con Estados Unidos, el analista Mauricio Jaramillo menciona una especie de nuevo acercamiento, especialmente de los gobiernos que están presionando por sancionar a Venezuela y dice que rescataría al nuevo presidente de El Salvador, Nayib Bukele y a los países del Grupo de Lima, que se encuentran en el mismo lado que Estados Unidos, por estar en contravía del gobierno de Nicolás Maduro.
Igualmente alude al tema del intervencionismo y el autoritarismo, pero lo ve poco probable en América Latina, pues no cree que Estados Unidos haga algo en ese sentido. Además desestima que puedan ocurrir expresiones de autoritarismo se expandan a otros escenarios, aparte de Venezuela y Nicaragua.
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