viernes 24 de noviembre de 2023 - 6:23 PM

Los países latinoamericanos con mejor sistema de salud: ¿Colombia se raja o se destaca?

Mientras Costa Rica, Chile y Colombia se destacan por sus logros, países como Venezuela, Paraguay, Nicaragua y Bolivia enfrentan desafíos considerables. Esto según dos estudios independientes.
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Dos estudios independientes, uno conducido por la prestigiosa revista médica The Lancet en 2019 y otro reciente realizado por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, han arrojado luz sobre las marcadas disparidades en la calidad de los servicios de salud en América Latina.

Las investigaciones, respaldadas por el Índice Compuesto de Resultados en Salud (ICRS), subrayan la urgencia de abordar las diferencias para mejorar la atención médica en la región.

En 2019, The Lancet evaluó la calidad de los servicios de salud en 204 países, situando a Costa Rica, Chile y Colombia como los líderes latinoamericanos. Sin embargo, naciones como Venezuela, Paraguay, Nicaragua y Bolivia figuraron entre los de peor desempeño, señalando brechas significativas en la efectividad y accesibilidad de la atención médica.

El ICRS, que evalúa 12 variables clave, desde tasas de mortalidad materna hasta financiación y esperanza de vida, proporciona una visión detallada de los sistemas de salud en la región. Las diferencias en estas variables resaltan la complejidad de los retos que enfrenta América Latina en la entrega de servicios médicos equitativos y efectivos.

La evaluación y comparación de los sistemas sanitarios en América Latina plantea interrogantes sobre la justicia de tales análisis. Con varios países enfrentando limitaciones de recursos, ¿es equitativo medir la calidad de sistemas de salud que operan en condiciones desiguales? Un debate crucial emerge, destacando la necesidad de considerar los desafíos específicos de cada nación antes de emitir juicios sobre la eficacia de sus servicios médicos.

La discusión sobre la justicia de comparar sistemas sanitarios en América Latina destaca la necesidad de un enfoque cuidadoso y contextualizado. Si bien las evaluaciones pueden ofrecer perspectivas valiosas, es esencial reconocer las limitaciones de los recursos y las complejidades individuales que enfrentan los países en la región. Adoptar métricas ajustadas que reflejen la realidad de cada nación es fundamental para garantizar análisis justos y respuestas efectivas a los desafíos de la salud en la región.

La salud en América Latina sigue siendo un desafío diverso y complejo, según indican estos estudios. A medida que algunas naciones celebran avances notables, otras luchan contra desafíos persistentes que requieren intervenciones específicas y adaptadas a sus realidades. La necesidad de estrategias colaborativas y soluciones innovadoras se convierte en un llamado urgente para cerrar las brechas en el acceso a la atención médica y mejorar la calidad de vida en la región.

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Expertos en salud señalan que mejorar un sistema de salud implica abordar cuatro condiciones fundamentales: la inversión adecuada de recursos, la financiación mayormente pública, el acceso universal a servicios integrales de calidad y la protección financiera. Estas directrices no solo buscan elevar la calidad de la atención médica, sino también salvaguardar la salud de las poblaciones y prevenir el empobrecimiento por necesidades de salud.

En el componente de inversión suficiente, se sugiere una asignación de recursos financieros entre el 8% y el 9% del Producto Interno Bruto (PIB) para garantizar una financiación sólida y sostenible.

La financiación mayormente pública, aunque no exclusiva, se presenta como un elemento crucial. Los sistemas de salud eficaces tienden a depender en gran medida de la financiación pública, buscando equidad en el acceso y distribución de servicios médicos, evitando disparidades basadas en la capacidad financiera individual.

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La universalidad en el acceso a servicios de calidad se destaca como un pilar clave. Proporcionar servicios integrales y de alta calidad para todas las personas contribuye no solo a la mejora de la salud individual sino también al bienestar general de la sociedad.

Evitar el empobrecimiento debido a gastos en salud se establece como una meta crucial. Los sistemas de salud eficientes implementan mecanismos que protegen a los usuarios de cargas financieras excesivas, asegurando que las necesidades de salud no se traduzcan en crisis económicas para las familias.

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