domingo 25 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Magnicidios y cobardías

Son muchas las figuras políticas, que por su cargo o su poder, sus asesinatos han impactado y han definido la historia en América Latina.

A lo largo de la historia, muchos han sido los dirigentes y líderes cuyas vidas han sido truncadas de forma violenta en América Latina, una región que ha sido testigo de una profundización de la violencia con golpes de Estado, atentados, dictaduras militares y conflictos internos. Como consecuencia, sus muertes han cambiado el curso de los acontecimientos en sus países.

Presidentes, vicepresidentes y destacadas figuras de la oposición han sido víctimas de la violencia política de frágiles democracias en esta parte del continente americano.

Uno de los casos más representativos fue el del presidente chileno Salvador Allende. El 11 de septiembre de 1973, Chile fue escenario de un baño de sangre cuando Allende fue derrocado por un golpe militar comandado por el general Augusto Pinochet, quien luego se convirtió en dictador del país entre 1973 y 1990.

Aunque la opinión generalizada es que el mandatario socialista se suicidó durante el asalto al Palacio Presidencial de La Moneda, hay quienes señalan que fue muerto por disparos de los tanques que abrieron fuego contra la sede de Gobierno.

Otro presidente, cuya muerte levantó suspicacias y dudas por las circunstancias que rodearon el accidente aéreo en el que perdió la vida, fue el ecuatoriano Jaime Roldós Aguilera.

El 24 de mayo de 1981, el trigésimo tercer presidente constitucional de la República del Ecuador falleció luego de que el avión en el que viajaba se estrellara contra el cerro de Huayrapungo, en la provincia de Loja.

Además de Roldós Aguilera, murieron todos los demás ocupantes de la aeronave, entre ellos su esposa Martha Bucaram, y el ministro de Defensa Marco Subía Martínez y la esposa de este.

Una de las tesis que se maneja es que fue un atentado orquestado por la CIA, con la participación del narcotraficante panameño Manuel Antonio Noriega.

Dos meses después, exactamente el 31 de julio, un extraño accidente aéreo también pone fin a la vida del general panameño Omar Torrijos, artífice de la devolución del control y soberanía del Canal, administrado por Estados Unidos entre 1914 y 1999. Fue el primer dictador del istmo en calidad de jefe de Estado entre 1968 y 1981.

Su aeronave explotó en pleno vuelo y no fue reportada perdida por cerca de un día. Hay versiones que señalan que el trágico final para el “hombre fuerte de Panamá” fue producto de una conspiración de la CIA de Estados Unidos.

“El santo mártir”

Uno de los crímenes que se convirtió en leyenda fue el de monseñor Óscar Arnulfo Romero, el “hijo del pueblo salvadoreño” y “la voz de los sin voz”, considerado un ferviente defensor de los marginados y de la injusticia social.

Una bala calibre 22 disparada por un francotirador al servicio de la oligarquía y las Fuerzas Armadas, le dio en el centro del pecho al obispo mientras oficiaba misa, quien se desplomó sobre el altar, el 24 de marzo de 1980, en la capital salvadoreña.

Su trágica muerte desató una cruenta guerra civil en el país centroamericano que se prolongó hasta 1993, y dejó un saldo de 75.000 muertos y al menos 7.000 desaparecidos.

Después de 38 años de su asesinato, en octubre de 2018, fue elevado a los altares por el papa argentino Francisco, convirtiéndose en el primer santo salvadoreño.

Una década después, el 23 de marzo de 1994, en plena campaña electoral en México, el entonces candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y favorito en las encuestas, Luis Donaldo Colosio, recibió dos balas, una de ellas en la cabeza, cuando se abría paso en medio de una multitud que asistía a uno de sus mitines en Tijuana.

La mayoría de los mexicanos rechaza la teoría del asesino solitario, y la hipótesis más fuerte detrás de su crimen, es que fue una alianza del narcotráfico con el poder político.

Su asesinato dio origen a una espiral de violencia que aún se mantienen en este país, atribuida especialmente a los carteles de la droga y el crimen organizado.

Paraguay también ha sido protagonista de magnicidios en la región, con el asesinato del vicepresidente de la República, Luis María Argaña, considerado el más grave en la era de transición hacia la democracia de esa nación.

El 23 de marzo de 1999, el vehículo del líder del Partido Colorado fue emboscado en una calle de Asunción por tres hombres armados. Su muerte suscitó una gran movilización ciudadana y la caída del gobierno de Raúl Cubas.

El exgeneral Linio Oviedo fue acusado por este crimen y se asiló en Argentina. Pero regresó a Paraguay y en 2004 fue detenido y condenado; en 2006 obtuvo la libertad provisional. Murió trágicamente en 2013, cuando regresaba a Asunción de una gira proselitista.

Referentes en Colombia

Colombia vivió tiempos convulsos entre las décadas de los 80 y 90 por la violencia contra muchos líderes políticos y sociales.

Uno de los acontecimientos que más ha conmovido al país fue el asesinato del candidato presidencial del Nuevo Liberalismo, Luis Carlos Galán Sarmiento, muerto a tiros en una plaza pública en el municipio de Soacha, Cundinamarca, el 18 de agosto de 1989, por orden del narcotraficante Pablo Escobar.

Años después, el 2 de noviembre de 1995, se apagó la vida del político y excandidato presidencial conservador Álvaro Gómez Hurtado, cuando salía de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá, donde dictaba una cátedra. Su vehículo fue interceptado por varios hombres que le dispararon en repetidas oportunidades.

El crimen de Gómez Hurtado, quien era una de las figuras políticas más influyentes del país y uno de los férreos opositores al gobierno de la época, el de Ernesto Samper Pizano, involucra a miembros de la fuerza pública, narcotraficantes y grupos ilegales.

Pero sin lugar a dudas, el magnicidio del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, quien encarnó la lucha por la reivindicación del pueblo y contra las clases dominantes, marcó un punto de inflexión en la historia política colombiana.

Fue asesinado el 9 de abril de 1948 a manos de Juan Roa Sierra, quien le propinó tres disparos a la salida de su oficina. Su muerte provocó una reacción popular nunca antes vista en el país, que destruyó el centro de la capital colombiana, conocida como “El Bogotazo”.

Lea también: Tras la huella de Galán

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Otros casos a destacar
El exmandatario de facto argentino Pedro Eugenio Aramburu fue secuestrado el 29 de mayo de 1970 y posteriormente asesinado.
Anastasio Somoza Debayle, expresidente nicaragüense, fue asesinado el 17 de septiembre de 1980, en Paraguay. Era el hijo de Anastasio Somoza García, dictador nicaragüense.
Maurice Bishop, primer ministro de Granada, fue asesinado el 19 de octubre de 1983.
El excandidato presidencial colombiano y excomandante del desmovilizado grupo guerrillero M-19, Carlos Pizarro, fue muerto a tiros el 26 de abril de 1990, dentro de un avión.
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