viernes 12 de febrero de 2010 - 9:40 PM

Medidas de austeridad impuestas a Estados podrían dificultar la recuperación

Las medidas de austeridad prometidas por varios Estados, bajo la presión de los mercados, para reabsorber sus déficits públicos amenazan, según los analistas, con cortar las alas de una recuperación económica a la que ya le costaba despegar.

Sin embargo, según algunos expertos, dejar que las deudas se acumulen también puede representar un freno para un futuro crecimiento.

"Los mercados dicen a los Estados 'reduzcan sus déficits lo antes posible', pero los macroeconomistas responden 'esperen que la reactivación esté afianzada'", resume Henri Sterdyniak, del Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE).

"Si en varios países se anuncian congelaciones salariales para los funcionarios, reducciones de las prestaciones de salud y disminución del nivel de las jubilaciones, la gente renunciará a gastar y eso tendrá un peso importante en la reactivación", advierte.

Andrew Scott, de la London Business School, comparte esta opinión. "Las economías se han vista muy debilitadas por la crisis, no se les puede imponer un mejora en tan poco tiempo", asegura.

Sobre todo teniendo en cuenta que estos déficits tan criticados por los mercados financieros se dispararon en gran medida para hacer frente a una recesión histórica a la que esos mismos mercados habían contribuido.

Pero, de momento, la presión parece surtir efecto.

Los países más afectados, como Grecia y España, ya tuvieron que empezar a cerrar sus grifos presupuestarios, pese a que a finales de 2009 todavía estaban en recesión. El Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda por lo general esperar el retorno al crecimiento para sanear las finanzas públicas.

Atenas, cuyo plan draconiano pretende reducir su déficit en un 4% del Producto Interno Bruto (PIB) ya en 2010, tuvo que prometer el jueves a sus socios europeos que haría ahorros "adicionales" si es necesario.

"Estos planes tienen un costo político muy importante" en un momento en que se multiplican las manifestaciones contra estas medidas de austeridad, reconoce Cedric Tille, del Instituto de Altos Estudios Internacionales y Desarrollo de Ginebra.

Pero el costo puede ser también económico.

Según el OFCE, si un país aplica un plan de restricción presupuestaria que comporte reducciones del gasto y/o incrementos impositivos por un valor total del 1% del PIB, se producirá una reducción equivalente del crecimiento respecto al nivel que habría alcanzado sin estas medidas.

Peor aún, si lo países europeos y Estados Unidos deciden realizar el mismo esfuerzo al mismo tiempo, una restricción presupuestaria del 1% del PIB conllevaría una baja de 1,5% del crecimiento debido a un efecto multiplicador.

Este menor crecimiento --o recesión en algunos casos--, advierte Sterdyniak, reducirá los ingresos fiscales, de los que muchos Estados dependen para volver a llenar sus arcas. Así, que a fin de cuentas, la reducción del déficit no será tan importante como se esperaba.

Sin embargo, varios economistas consideran que estos esfuerzos son indispensables para garantizar el crecimiento.

"A largo plazo, si las finanzas públicas no son sostenibles tendrán consecuencias en el crecimiento", explica Tille.

"El peligro, es que acabemos por decirnos que nunca es el momento adecuado para reducir el déficit, porque siempre será doloroso para una u otra categoría de electores", advierte Jeffrey A. Frankel, profesor de Harvard. "Si no se hace nunca, uno acaba encontrándose en la situación en la que está Grecia ahora...".

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