lunes 28 de septiembre de 2009 - 12:50 AM

Merkel fue reelegida como canciller alemana

Las elecciones generales alemanas confirmaron el permanente crecimiento de los "pequeños", alimentados por la caída de votos de las fuerzas mayoritarias, dramática en el caso del derrotado Partido Socialdemócrata (SPD) y disimulada por la victoria para la Unión de la canciller Angela Merkel.

Angela Merkel

La experiencia de cuatro años de gobierno en gran coalición acentuó la erosión de los grandes y disparó a las tres fuerzas sentadas en esa legislatura en la oposición: liberales, Verdes y La Izquierda.

El Partido Liberal (FDP) logró el mejor resultado de su historia, con un 14,6 por ciento -frente al 9,8 de 2005-, lo mismo que Los Verdes, que saltaron al 10,5 por ciento -frente al 8,1 de entonces-, y La Izquierda, que obtuvo un 12,1 por ciento -8,9 cuatro años atrás-.

La situación fue inversa en los grandes: Merkel fue reelegida con un 33,6 por ciento, por debajo del 35,2 con el que se proclamó canciller en 2005, y ya por entonces el peor resultado de la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Cristianosocial de Baviera (CDU/CSU) desde 1953.

Únicamente en el que fue primer gobierno de la República Federal de Alemania (RFA), con Konrad Adenauer, en 1949, habían quedado por debajo, con un 31 por ciento.

La canciller logró el doble objetivo de la reelección y además podrá gobernar con el Partido Liberal (FDP), lo que deja en pecata minuta su caída de votos.

Para el SPD no hubo disimulos posibles, ya que se apuntó un récord a la baja que supera sus sucesivas sangrías anteriores.

Cayó a un 23 por ciento, lo que significa la mayor caída de votos de ningún partido alemán en unas generales -más de once puntos respecto a los comicios de 2005, en que quedó en 34,2 por ciento-.

Los pequeños no han crecido de la nada, sino que hubo un claro trasvase del SPD hacia la Izquierda y de la CDU/CSU hacia el FDP.

Los socialdemócratas han tenido que ver en esta legislatura cómo La Izquierda, liderada por el postcomunista Gregor Gysi y el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine, le relegaba a tercera fuerza en todo el este del país, amén de robarle terreno también en el oeste.

El FDP de Guido Westerwelle ha subido a costa de las filas de Merkel. Cuando Westerwelle asumió el liderazgo liberal, en 2001, el FDP estaba de capa caída, ya que de ser partido bisagra en casi todos los gobiernos de la RFA pasó a la oposición con el ascenso de Gerhard Schröder al frente de la alianza socialdemócrata-verde.

El FDP era, entre los pequeños, el único partido con opciones a pasar a socio de gobierno, ya que Merkel había proclamado su intención de decir adiós a la gran coalición y gobernar con el FDP.

La Izquierda ha tenido una emergencia espectacular. Tras la reunificación, los postcomunistas debían sus pocos escaños a algunas victorias de distrito en algunos bastiones en el este, mientras que en el oeste no obtenían más que resultados pírricos.

En 2005 se estrenaron aliados a la disidencia del SPD y llegaron al 8,7 por ciento. Desde entonces han crecido y logrado escaños en el oeste del país, hasta estar representados en once de los 16 estados federados.

Los Verdes también sacaron pecho en la oposición tras sus dos legislaturas en el gobierno. Mientras el SPD ha acrecentado, como coaligado de Merkel, la sangría de electorado que empezó en tiempos de Schröder, a los ecopacifistas se les vaticina un crecimiento parejo al del resto de los pequeños.

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