miércoles 26 de junio de 2019 - 12:00 AM

Metidos en Honduras

Honduras reúne un coctel explosivo: pobreza, falta de empleo, inseguridad y fuerte migración que han dado lugar a crisis social, política y económica que se agudiza.

Honduras se encuentra en una encrucijada. violencia en las calles, una economía que crece y empobrece, una corrupción e impunidad que socavan las instituciones y un presidente reelecto cuestionado. Elementos todos de una misma ecuación: crisis socio-política.

Las consecuencias de esta crisis podrían hundir al país centroamericano, uno de los más pobres de la región, en un punto de no retorno.

Protestas que ya cumplen varias semanas y que se han tornado violentas, protagonizadas por médicos y profesores en respuesta a reformas estatales que, según ellos, conducirían a privatización y despidos masivos, tienen en jaque al presidente Juan Antonio Hernández, quien negó estas acusaciones.

Pero el trasfondo es otro. Se ha intensificado el pedido de renuncia del gobernante hondureño, quien en noviembre de 2017 logró reelegirse en unas controvertidas elecciones para un segundo mandato consecutivo de cuatro años.

Aunque la crítica situación se remonta a 2009, cuando el izquierdista Manuel Zelaya y opositor del actual mandatario conservador, fue destituido como presidente por empresarios, militares y políticos, lo que ha sumido al país en una explosiva inestabilidad política, recuerda Geraldine Bustos, profesora de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana.

Según ella, el golpe de estado contra Zelaya marcó un punto de inflexión en Honduras, pero señala desde antes el país, si bien no experimentó la misma intensidad de violencia guerrillera de los 80 como sus vecinos (El Salvador y Guatemala), “está en una región muy inestable y eso hace que tenga problemas comunes para todos”.

Se refiere además, a que en la región hay un fenómeno de crimen organizado de carácter transnacional.

“Eso tiene unas complicaciones para los gobiernos de esos países y es que al ser estructuras de crimen organizado tienen un componente social, que aumentan la inseguridad en la región, y hace que los problemas sociales ya existentes se agudicen”, asegura.

Un problema adicional, agrega Bustos, son los migrantes y las caravanas que están llegando a Estados Unidos, que no solo muestran la crisis interna del país, sino que pone el foco internacional sobre Honduras, lo mismo que las complicaciones del gobierno para atenderlo.

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Además, advierte que el proceso que llevó a la reelección de “Tony” Hernández, como se le conoce, ha estado rodeado por un manto de ilegitimidad.

David Peña, docente de Derecho Internacional y Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, observa otro problema: la corrupción.

En su concepto, en Honduras pasa igual que en Centroamérica y Latinoamérica en general, donde la corrupción sigue siendo un elemento campeante de los gobiernos elegidos democráticamente, pero cuyos pueblos tienen una alta falta de cultura en cuanto al ejercicio democrático.

“La democracia ha perdido el estricto rigor en los estados, especialmente en los centroamericanos, donde ha sido una tradición histórica”, explica el experto.

De otra parte, destaca el ingrediente económico, países como Honduras que no han tenido una economía fuerte y sostenible, por tanto se afectan los niveles básicos insatisfechos y la calidad de vida de sus ciudadanos, que son en su mayoría indígenas y campesinos, lo cual da lugar a unas dificultades de coherencia y cultura de las que precisamente se aprovechan las clases políticas.

Como se recordará, la crisis en el país estalló en abril pasado, con dos decretos aprobados por el Parlamento sobre educación y de salud que generaron el rechazo social generalizado.

Igualmente Peña subraya que no hay que olvidar el tema de los grupos armados al margen de la ley, es decir los maras o pandillas y la delincuencia común, como otro factor de inestabilidad en Honduras, que además lo convierten en uno de los más violentos en el mundo.

Entre 10 y 12 personas en el país centroamericano mueren a diario por causas violentas.

Por otra parte, Bustos reconoce que aunque las protestas se están saliendo de control, esto no significa necesariamente que la presión social obligue a la renuncia del presidente Hernández, considerando que “es un presidente más favorable a Estados Unidos, a la comunidad internacional y sobretodo al Ejército, es mas difícil sacarlo del poder”.

Ahora bien, admite que no se sabe hasta dónde las protestas puedan llevarlo a la renuncia o a utilizar la represión para contenerlas.

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