jueves 22 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Mordaza mortal

El periodismo es un blanco fácil de los poderes autocráticos, totalitarios y en algunos casos democráticos. Los reporteros asesinados, desaparecidos, encarcelados, torturados y amenazados son la cara visible de esas violaciones a la libertad de información.
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La libertad de prensa en el mundo está bajo ataque desde distintos flancos: corrupción, narcotráfico, crimen organizado, intolerancia, guerras, regímenes autoritarios, estados fallidos y democracias débiles.

Una realidad que ha vuelto a poner de relieve, no solo los problemas para la libertad de expresión, sino la vulnerabilidad que hoy vive el periodismo a nivel global.

Es claro, que la violencia y la inseguridad a la que se enfrentan los periodistas, incluso pagando con su propia vida, es una constante en países en donde los poderes políticos o criminales han avasallado a los judiciales para silenciarlos.

Los casos más simbólicos y que han tenido mayor atención mediática, han sido el de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, el bloguero eslovaco Jan Kuciak y su novia; la presentadora bulgara Viktoria Marinova, los cuatro reporteros ecuatorianos en la frontera con Colombia y el más reciente, el del saudí Jamal Khashoggi.

Natalie Southwick, coordinadora del Programa de Centroamérica y Suramérica del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) advierte que el ejercicio de la labor periodística se encuentra en un momento clave a nivel mundial.

“Los y las periodistas se enfrentan a una variedad de desafíos y peligros, de la censura, al conflicto, al acoso digital. Con el crecimiento de movimientos y líderes autoritarios en muchos países del mundo, de Filipinas a Brasil, y con ello una tendencia hacia más control y crítica de los medios por parte de las autoridades, los y las periodistas enfrentan a un nuevo entorno de más agresión contra los medios y las personas que informan”, alerta la investigadora.

En lo que va del 2018, precisa, el CPJ ha documentado 45 casos de periodistas asesinados por su trabajo, casi la misma cifra del año pasado (46). Aunque Southwick aclara que aún falta un mes para cumplir el año y es probable que se cierre el 2018 con más periodistas asesinados que en el 2017.

Así pues, la representante del organismo destaca que “la violencia letal contra periodistas sigue a más o menos el mismo nivel. Algunos países siguen siendo los más peligrosos para periodistas (Afganistán, Siria, Yemen y México), pero también se nota unos asesinos en países en donde no hemos visto tanta violencia fuerte contra la prensa (Malta, Elovakia y Estados Unidos)”.

En la mira de los corruptos

Llama la atención, según Southwick, más casos de periodistas asesinados en países que no tienen conflicto armado y que estarían vinculados con las denuncias o investigaciones de corrupción.

Por su parte, Mauricio Jaramillo, analista de política internacional, considera que si bien es difícil entrar en el terreno de las generalidades, se puede analizar la situación actual de los periodistas en tres contextos.

Un primer contexto donde los comunicadores se enfrentan a estados que no ofrecen garantías porque son estados autoritarios, dictatoriales o totalitarios, describe el docente de la Universidad del Rosario.

Otros que se enfrentan a contextos de violencia en estados que no tienen el monopolio de la fuerza como es el caso de México, Yemen e incluso Colombia. “También en algunos de ellos se combina el autoritarismo con la falta de control y el caso de Siria es particularmente visible”, ilustra el experto.

Igualmente Jaramillo se refiere a un tercer escenario relativo a las democracias consolidadas, donde hay que hacer frente a la hostilidad del gobierno, como la postura asumida por el presidente Donald Trump frente a la prensa.

Precisamente Carlos Alfonso Velásquez, profesor de Ética de la Comunicación de la Universidad de La Sabana, dice que lo que ocurre en Estados Unidos es que “el poder político en muchas partes del mundo se está ejerciendo más con el corazón que con la razón”.

“Es lo que vemos con el caso de Trump y Bolsonaro, se salieron de los marcos de lo políticamente correcto para hacer lo políticamente incorrecto”, señala, y es entonces que arremeten contra la prensa.

Tolerancia y pluralidad

Jaramillo apunta que en los ataques más visibles, en el último tiempo contra la prensa, más que impunidad, aunque reconoce que es un problema grave pero más relativo a la justicia, lo que se observa en términos de libertad de prensa, es que el principal problema tiene que ver con la falta de tolerancia y pluralidad.

“En general, a los periodistas los asesinan porque opinan de manera diferente y ponen la lupa sobre cosas que no quieren que se sepan”, concluye el docente universitario.

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