martes 01 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Al rescate de la fauna silvestre

En el Centro de Rescate de Fauna de la Cdmb, un tigrillo reposa en uno de los cubículos de su jaula. Cuando ve un humano acercase se mueve hacia él, se pasea por los troncos, mira con sus ojitos verdes directo al invitado.


En el centro nadie sabe cómo se llama. Los animales allí no tienen nombre, sólo un código. Eso sí, poseen un expediente médico muy detallado.

Tampoco importa el nombre. En el centro se ocupan de que se recupere y pueda volver a la vida silvestre de la cual fue sacado para venderlo.
Pasa así con la mayoría de animales que llegan a la Cdmb.

Vladimir Quintero, Coordinador del centro de rescate, señala que 'algunos animales llegan con síntomas de maltrato. Un 90% de las aves llegan con las plumas recortadas y algunos mamíferos llegan con las uñas limadas'.

Aunque no se sabe cómo fue su vida antes de llegar a la Cdmb, el tigrillo que hoy está en la Cdmb fue arrancado de su madre, a quien el cazador asesinó y fue traído a Bucaramanga de manera ilegal.

Cuando llegó al centro, tenía las uñas limadas y padecía de un estrés tal, que se limpiaba con demasiado esmero, casi hasta arrancarse la piel.

La historia de Luna

Luna, una tigrilla cachorra, fue decomisada hace un par de meses a la mamá de un oficial de la policía que, paradójicamente, la rescató del cautiverio al que fue sometida por su cazador, quien la arrancó del seno de su mamá.

'El cazador se mete al bosque y en un alto porcentaje y dependiendo de la especie, mata a la mamá, ya que los mamíferos son muy apegados a ella y siempre debe hacerlo para poder sacar a la cría', comenta el biólogo.

Eso fue lo que pasó con Luna y en general, lo que sucede con los animales decomisados. Es el primer paso en la terrible cadena del tráfico ilegal de animales. 

Después, el cazador los lleva hasta la carretera y los trae a la ciudad metidos entre cajas o el baúl de un bus para venderlos de manera ilegal.

Luna iba escondida en un baúl de automóvil cuando los policías la encontraron y uno de los agentes decidió llevársela a su casa en Bucaramanga para entregarla a la Cdmb.

Desafortunada o afortunadamente, los felinos son hermosos y la mamá del oficial cedió a la tentación de quedárselo un par de días.
Según una testigo, a la felina la alimentaban con leche y queso. Dice que la trataban como un gato y al darse cuenta de su verdadera especie decidió llamar a la policía ambiental, quienes la llevaron a la Cdmb.

En el centro notaron que Luna era macho. De cualquier manera su nombre no importa, sólo su salud.

Por suerte, no estaba en malas condiciones, como es el caso de muchos otros.

'A los tigrillos y algunos primates, por ejemplo, les liman los colmillos para que no muerdan duro y ésta siempre queda en malas condiciones, con el conducto del nervio expuesto y eso provoca muchos más problemas después'.

El trauma de los animales cuando son arrancados de su hábitat les deja secuelas para siempre.

Una guacamaya azul que ya fue reubicada, sufrió un trauma en su comportamiento porque fue alejada de su madre apenas nació.

'Las guacamayas cuando son polluelos, piden comida moviendo la cabeza de un lado a otro. La mamá le coge el pico y empiezan a moverse', explica Vladimir.
La guacamaya azul permaneció con ese comportamiento incluso en su etapa adulta.

En el centro de rescate le enseñaron a comer por sí sola, pero ella jamás podrá volver a su hábitat.

La vida en el centro paso a paso...

1Una vez que el animal llega, se determina qué se debe hacer con él.

2Si está bien, lo liberan una vez se cumplan  los protocolos que se siguen en el Centro y que son los estipulados por el Ministerio de Ambiente y Vivienda para el manejo de estos lugares: que haya estado poco tiempo en cautiverio, buen aspecto físico, buen aspecto comportamental y que exista una zona de distribución natural donde se puede liberar.

3En otros casos, se entra a un periodo cuarentenario que puede variar. Para algunas aves es de 30 días, otras aves y algunos mamíferos deben estar 45 días.

Los reptiles y primates deben permanecer noventa días. En el periodo cuarentenario se descarta cualquier tipo de enfermedad que, sobre todo de tipo infecto contagiosa para el ser humano y para ellos mismos. 

4Cuando está sano se busca la forma de hacer llegar al animal al sitio de distribución y entregarlo a la corporación autónoma del lugar.

El mico y la serpiente

La nutrición de los animales cuando los tienen en cautiverio no es la mejor.

Debido a esto, los mamíferos y primates, por ejemplo, tienen el pelaje sucio, opaco, sin brillo.

En el caso de uno de los micos que está en el centro de rescate, no sólo su pelaje estaba en malas condiciones.

Quien había comprado al mico, le había limado los colmillos provocando que el nervio quedara expuesto y al comer, se lastimara.

Cuando finalmente fue decomisado y pudo escapar de su terrible captor, tenía la cara llena de abscesos que le impedían comer, beber e incluso respirar.

Los expertos del centro de rescate lo examinaron, expidieron su historia clínica, lo tuvieron en cuarentena para comprobar que no estaba infectado con virus o bacterias y finalmente lo pusieron en una jaula para iniciar su tratamiento. Hoy, su cara luce mejor.

Por su parte, las aves son una de las especies que con más frecuencia y en mayor cantidad llegan al centro de rescate. El maltrato que reciben, muchas veces acaba con sus vidas.

'En junio llegaron 107 pericos que habían alcanzado ya plumaje adulto. Los traían en unas cajas donde usualmente se transportan pollos, en un bus intermunicipal', cuenta Vladimir.

Los decomisaron en cercanías al Playón y provenían del Sur del Cesar.

'Venían en unas condiciones de hacinamiento terribles, uno ya había muerto asfixiado. Aquí les hicimos un tratamiento, algunos se pudieron liberar, otros se llevaron donde un proveedor autorizado', puntualiza el coordinador del centro de rescate.

Los animales que están en el Centro de Rescate de Fauna de la Cdmb no pueden quedarse allí para siempre. Deben irse, ojalá al hábitat al cual pertenecen y de no ser posible, deben ir a uno de los tenedores autorizados por la corporación. 

Hay animales que han llegado con fracturas causadas por golpes. Una boa, por ejemplo, fue atacada con palos y machetes. Le sacaron los dientes y le partieron la mandíbula inferior, lo que hacía imposible que pudiera comer sola. Los expertos del centro tenían que darle comida forzada, impulsándola por la boca hasta que la serpiente pudiera tragarla. Hoy está reubicada y a la espera de una operación que le permita mejorar su forma de comer.

¿Cómo llegan?

Los animales que están en el centro de rescate llegan de la siguiente manera:

• Decomiso.
• Entrega voluntaria.
• Rescate.

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