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Ola verde
Jueves 29 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Así es el mecanismo de defensa que le permitió a los frailejones sobrevivir a voraz incendio en el páramo de Berlín

La capacidad para sobrevivir de los frailejones demuestra la increíble capacidad de adaptación de la naturaleza y la importancia de proteger y preservar nuestros ecosistemas únicos

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La recuperación del frailejón es un testimonio de la resistencia de la naturaleza. Fotos suministradas/VANGUARDIA
La recuperación del frailejón es un testimonio de la resistencia de la naturaleza. Fotos suministradas/VANGUARDIA

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La recuperación del frailejón es un testimonio de la resistencia de la naturaleza. Fotos suministradas/VANGUARDIA

El incendio ocurrido en el páramo de Berlín (Santander) en enero pasado arrasó con una gran extensión de este delicado ecosistema andino. Sin embargo, muchos de los emblemáticos frailejones parecen estar sobreviviendo gracias a ingeniosos mecanismos de defensa que han desarrollado evolutivamente.

Al respecto, Edgar Javier Rincón Barón, profesor investigador de la Universidad de Santander, Udes, y doctor en biología con énfasis en reproductiva y morfoanatomía de plantas, explicó que los frailejones han desarrollado un mecanismo de adaptación para sobrevivir a incendios.

“El frailejón tiene una serie de hojas muertas alrededor de su tallo, llenas de una serie de ‘pelitos’ que botánicamente les damos el nombre de tricomas y que envuelven densamente a las hojas. Estas hojas, al morir y quedar pegadas al tallo, forman un ailstante como un colchón de aire que ayuda a mantener o a regular un microclima alrededor del frailejón, protegiéndolo tanto del frío como del calor”, explicó Rincón.

Estas hojas muertas también son muy ignífugas, es decir, se encienden y queman rápidamente. “Esa precisamente es la estrategia... al quemarse rápido, la exposición al calor también va a ser poca. Por consiguiente, se protege la parte central de la planta o ápice del tallo que es donde está el meristemo de crecimiento que le da la vida a la planta”, añadió.

Es decir, mientras el meristemo apical del tallo, que es donde se concentra el punto de crecimiento activo de la planta, se mantenga protegido, la planta podrá regenerarse luego del paso del fuego. Y al parecer ese es el caso de muchos de los frailejones quemados en el corregimiento de Berlín, donde ya se observan nuevos brotes y hojas.

Este fenómeno demuestra la increíble capacidad de adaptación de la naturaleza y la importancia de proteger y preservar nuestros ecosistemas únicos.

El experto señaló que, a pesar del daño causado por el incendio, es muy probable que el páramo se recupere. “Afortunadamente para nosotros y para los páramos y por las imágenes que he visto, la recuperación está en proceso. El fuego claramente es devastador y causa daños, no solamente a nivel de los frailejones, sino de todos los organismos o toda la biota que está asociado a los páramos. Pero afortunadamente estos organismos tienen mecanismos para enfrentar esta presión de selección y esperamos una recuperación de los ismos.

El investigador confía en que el páramo de Berlín tendrá una recuperación gradual. “Incluso he visto que algunos frailejones que se quemaron han empezado a brotar en medio de las cenizas gracias a raíces con meristemos que sobrevivieron al estar enterrados en el suelo, lo que parece ser un buen indicador. Ya con la recuperación del frailejón, se va facilitando la llegada de otras especies de plantas o de animales que de pronto no tienen estos mecanismos”.

Si bien el profesor Rincón considera necesaria cierta intervención humana para la recuperación del ecosistema, como la siembra de nuevos frailejones, enfatiza en la importancia de dejar actuar primero los procesos naturales de regeneración. Ya que los páramos poseen notables mecanismos de resiliencia.

De acuerdo con el profesor, es importante de minimizar la intervención humana en estos ecosistemas, especialmente después de un incendio. “Los ecosistemas se regeneran de forma natural cuando se les da tiempo y espacio entre estos eventos perturbadores”, dijo.

El biólogo añadió que “hay ciertas cosas en cuanto conservación que se pueden hacer a nivel de estos ecosistemas para ayudar a la recuperación”. En este sentido, Rincón sugirió que una buena acción sería aumentar el número de viveros con plantas nativas para ayudar a resembrar este tipo de plantas en zonas donde el incendio pudo haber sido muy fuerte y pudo haber quemado estas partes de crecimiento de la planta. También recopilar o generar más información sobre la biología reproductiva de estas plantas; como, por ejemplo: ¿cuál es el estado de sus semillas?, ¿qué tasa de germinación tienen?, ¿cuál es el estado del polen y los polinizadores, ya que sin estos no hay semillas ni regeneración natural; estos temas han sido abordados de manera tímida y necesitan con urgencia ser profundizados?

La recuperación del frailejón es un testimonio de la resistencia de la naturaleza, pero también es un recordatorio de nuestra responsabilidad de proteger y preservar estos ecosistemas únicos para las generaciones futuras.

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Publicado por Redacción Vanguardia

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