martes 30 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Ceibas barrigonas, todo un espectáculo multicolor

Como evitar contagiarse de la curiosidad ante el alboroto que causaron apasionados ecologistas y amantes de la Naturaleza por las coloridas escenas que presentan en el Cañón del Chicamocha las Ceibas barrigonas.

Aunque poco se conoce su existencia, por lograr sobrevivir y adaptarse a un ambiente rocoso, árido y hostil como el Cañón y sus alrededores, es una especie endémica de Santander que se encuentra en Guaca, Umpalá y Chocoa, vereda de Girón.

Opuesto al orgullo que produce, la especie aparece en lista de las especies en peligro de extinción de la flora colombiana en la categoría de VU/EN, 'Vulnerable' y 'En peligro'.

Es la misma Cavanillesia chicamochae, árbol de 4 a 6 metros, tronco fusiforme, corteza gris-negruzca, copa pequeña y hojas densamente agrupadas, descripción publicada en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias en el Volumen XXVII, por el investigador y profesor José Luis Fernández Alonso, estudioso de la especie. Así mismo ha cobrado interés para  la bióloga Alicia Rojas, el profesor y empírico Orlando Muñoz y muchos apasionados, uno de ellos  el abogado Jorge William Sánchez, invitados hoy por Vanguardia Liberal.


Concientización

En el Cañón del Río Guaca el profesor Orlando Muñoz realiza un trabajo con niños y jóvenes del colegio donde labora en San Andrés, para proteger esta especie y concientizar a la población de la importancia de su conservación.


preguntas y respuestas

Alicia Rojas - Bióloga

Jardín Botánico Eloy Valenzuela, Cdmb

1. ¿Qué diferencia hay entre la flor y la semilla de la Cavanillesia chicamochae?

Florece en diciembre, su flor es blanca con numerosos estambres. Al entrar en periodo de floración pierde las hojas. Dos meses más o menos tarda el proceso de formación del fruto, frutos secos color café, cápsula samaroide con la parte central fusiforme y 6 alas amplias dando un contorno subesférico, en forma de aspa.

Con las lluvias los frutos se hinchan en su parte central, formando una capa mucilaginosa marrón oscura que cubre la semilla. Los frutos caen y la semilla germina, momento crítico para la especie, al convertirse en alimento apetecido por las cabras que consumen las plántulas, evitando la regeneración natural de la especie.


2. ¿Qué se está haciendo en Santander para conservar esta especie?

La Cdmb por medio del Jardín Botánico Eloy Valenzuela viene ejecutando la estrategia de conservación de esta especie desde el 2005, adelantando acciones de educación ambiental con la comunidad de la zona.

También se monitorea la fenología de la especie, la cual florece en diciembre perdiendo todas sus hojas, ya en enero y febrero produce sus semillas. Cada año se recogen las  semillas y se propagan; al alcanzar un metro se reintroducen en áreas del Cañón del Chicamocha, protegidas de la presencia de cabras.

Se hace un llamado a la comunidad que habita el cañón del Chicamocha y que tenga predios sin cabras en alturas entre los 400 y los 800 metros de altura, que quieran sembrar estos árboles para que lo hagan saber.


majestuosos árboles

Jorge William Sánchez Latorre

'Estos imponentes y majestuosos árboles santandereanos son unos verdaderos supervivientes: en las condiciones más difíciles, en terreno semidesértico y en extremo abrupto, se aferran a la vida y emergen como verdaderas esculturas centenarias, adoptando formas caprichosas que con el transcurrir del tiempo mutan. Resulta todo un espectáculo el proceso que viven a finales del año y a comienzos del otro. En noviembre pierden el verde follaje, en diciembre florecen semejando sus flores copos de algodón, en enero emergen las semillas multicolores y con forma de mariposa, las que ya secas y del color de la tierra vuelan arrastradas por los fuertes vientos que se encajonan en los cañones de los ríos Guaca y Chicamocha. Desafortunadamente los cabros abajo las esperan y ávidos las devoran poniendo en serio peligro la perpetuación de estos gigantes'.


LA VOZ DEL EXPERTO

José Luis Fernández Alonso

Investigador Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC) y Profesor del Instituto de Ciencias Naturales Universidad Nacional de Colombia, quien se encuentra en licencia y reside en Madrid, donde adelanta la investigación de las familias Bombacaceae, de la ceiba y el barrigón y Labiatae, de la menta y la salvia.

Miembro correspondiente Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

1. ¿Qué representó conocer y estudiar la especie?

Mi primer contacto con este árbol fue en 1986 durante una visita al Cañón del Chicamocha, invitado por el biólogo y profesor santandereano Luis Martín Caballero. En cercanías de Pescadero ascendiendo una ladera tuve oportunidad de acercarme a uno de estos extraños arbolillos con tronco de botella, que llamaron mi atención.

Años después, como curador de la familia de las Bombacáceas en el Herbario Nacional Colombiano en el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, tuve oportunidad de ver unas muestras fragmentarias  de las ramas, hojas y la gruesa corteza de aquella planta, recolectadas en 1960 y 1980 por otros botánicos y que permanecían indeterminadas. Después del reconocimiento de las hojas y del fruto fue fácil asignarlas al género Cavanillesia de la familia de las Bombacáceas.

Habría que esperar algunos años para confirmar, como sospechaba, que se trataba de una especie nueva para la ciencia, pendiente aún de describir botánicamente. Las  muestras obtenidas en 1997 por la bióloga Sofía Albesiano y una nueva visita mía a la región en 2001 permitieron completar el estudio de algunos detalles de inflorescencias, flores y frutos.

A finales de 2002 mediante una publicación presenté un manuscrito donde se proponía un  nombre botánico (científico) para 'el barrigón del Chicamocha'.

Aunque no se trataba de mi primera especie nueva, y aunque en aquel mismo trabajo se proponían otras especies nuevas de bombacáceas de Colombia y Perú pertenecientes a los géneros Eriotheca, Matisia y Pachira, sentí una especial satisfacción  al proponer el nombre de Cavanillesia chicamochae.


2. ¿Qué particularidades botánicas tiene?

Se trata de árboles de pequeño porte que no suelen superar los 4-8 de altura, con troncos fusiformes muy gruesos, a modo de botellas, que se inclinan hacia la pendiente y pueden alcanzar hasta más de 1,5 metros de diámetro cerca de su base. Suelen presentar cicatrices o bandas transversales más o menos llamativas y se encuentran magníficamente adaptados para crecer en medios difíciles donde pocas especies pueden prosperar. Se valen de amplias raíces expuestas a modo de zancos o tentáculos de pulpo, que fijan sólidamente el árbol al substrato en varios puntos diferentes.

En las partes medias y bajas del tronco suelen acumular una gruesa corteza suberosa, resquebrajada, que representa una protección adicional contra el fuego.

La copa es pequeña y a menudo rala y retorcida o extendida hacia la pendiente.

Con las escasas lluvias que tienen lugar después de la fructificación (febrero-abril), los mucílagos del fruto se hinchan transformándose  en una cubierta húmeda de gelatina que rodea al embrión de la semilla, la que asegura la humedad necesaria para que la planta joven ancle su fuerte raíz cónica en el terreno, y si hay suerte, permite que penetre lo suficiente como para superar la deshidratación de los fuertes calores subsiguientes.

 

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