martes 22 de diciembre de 2009 - 10:00 AM

De Kioto a Copenhague: El desafío del cambio Adaptado de Ecologistas en Acción

Desde hace 15 años los países del mundo se reúnen para acordar medidas que frenen el cambio climático. En pocas de esas cumbres se ha logrado dar pasos efectivos hacia el objetivo porque, en general, a los gobiernos les ha faltado la voluntad política necesaria. Se reconoce la gravedad del problema y se acepta que está causado principalmente por el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, reducir ese uso implica profundos cambios en el sistema económico vigente e incluso en el estilo de vida de los ciudadanos de los países desarrollados. Esto no es fácil de conseguir.

El Protocolo de Kioto es un proceso que nació en diciembre del 97 ¡pero que no estuvo terminado hasta el 2005! Llevó siete años elaborar un texto legalmente vinculante, cuyos objetivos de reducción hoy todo el mundo reconoce como totalmente insuficientes y que deberían haberse cumplido una década después, entre 2008 y 2012. Es evidente que ahora, en Copenhague, no podemos permitirnos reproducir sus alambicados procesos de negociación, porque diez años es el plazo que los científicos del clima dan para detener el aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y comenzar una reducción que las sitúe, hacia mitad de siglo, al 50% de lo que se arrojó a la atmósfera en 1990. Si no lo conseguimos es muy probable que el aumento de temperatura en el planeta supere los 2º C y los impactos del cambio climático sean tremendamente extensos y graves.

Es evidente además que son los países industrializados los que tienen que asumir su responsabilidad sobre el CO2 ya acumulado en la atmósfera, por ello y por su mayor capacidad financiera y tecnológica su reducción de emisiones en 2020 tiene que ser del 40% sobre la situación de 1990. Una reducción que debe realizarse íntegramente en su territorio, la que se obtenga de terceros países ha de contabilizarse aparte.

Los países recientemente industrializados (China, India, Brasil …) también han de limitar el crecimiento de sus emisiones en los próximos decenios. Aunque es latente la diferencia con los países sobredesarrollados, en cuanto a la producción de toneladas de CO2 por habitante, ellos tienen derecho a aumentar su consumo energético. Si lo hacen apoyándose en combustibles fósiles, no se podrá evitar un peligroso aumento de temperatura. Los estados industrializados que han creado el problema, son responsables de aportar financiación, tecnología y capacitación social para que todos alcancen un nivel de bienestar justo.


Las consecuencias de un incremento de 2ºC de la temperatura media del planeta serían dramáticas. Por ejemplo, con 3ºC:

•    Unos 7 millones de personas se verían potencialmente afectadas por inundaciones en Asia.

•    Desaparecerían todos los glaciares tropicales y la mayoría de los de latitudes medias en América Latina, lo que contribuiría a que más de 100 millones de personas tengan problemas para acceder a agua potable.

•    Disminuiría la productividad de casi todos los cereales en latitudes bajas.

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