viernes 11 de diciembre de 2009 - 1:31 AM

¿Quién pagará la lucha contra el cambio climático? Discusión en Copenhague

La financiación de la lucha contra el cambio climático centraba hoy jueves la atención de la Conferencia de Copenhague, con los países europeos barajando una ayuda para las naciones en desarrollo de casi 10.000 millones de dólares, que fue juzgada insuficiente por Brasil.


"Sin dinero, no habrá acuerdo", resumió el embajador brasileño sobre cuestiones climáticas, Sergio Serra, al considerar insuficientes las sumas barajadas por la Unión Europea (UE) en sus planes de ayuda a la lucha contra los efectos del cambio climático en los países pobres.

Esas polémicas surgen al día siguiente de que Tuvalu, un pequeño archipiélago del Pacífico sur, se hiciera portavoz de los países más pobres y amenazados por el cambio climático, al exigir que los grandes emergentes, como China, India y Brasil, aceptaran metas de reducción de sus emisiones de CO2, al igual que los industrializados.

En medio de la polémica sobre las ayudas, el inversor George Soros presentó un plan para destinar hasta 100.000 millones de dólares (68.000 millones de euros) para ayudar a los países pobres a luchar contra el cambio climático y enfrentarse a sus impactos.

El fondo podría estar disponible inmediatamente, y no se añadiría al déficit nacional de los países donantes, según dijo el financiero.

La Conferencia de Copenhague concluirá el viernes 18 con una cumbre a la que asistirán más de 100 jefes de Estado y de gobierno, con la intención de adoptar un nuevo acuerdo de metas de reducción de gases de efecto invernadero a partir de 2013, para dar seguimiento a las fijadas por el Protocolo de Kioto.

La UE discutía en Bruselas sus propuestas y una contribución inmediata, de 6.000 millones de euros (9.000 millones de dólares), a la lucha contra el cambio climático en los países pobres.

"Estamos muy preocupados", dijo el embajador brasileño Serra. "Esos números a corto plazo son bienvenidos, pero muy insuficientes: todos los países en desarrollo esperan compromisos hasta 2020", agregó, antes de resumir la situación: "Sin dinero, no habrá acuerdo".

La UE también discute sus propias metas de reducción de emisiones de CO2.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, quiere avanzar "lo más rápido posible" hacia una reducción del 30% de las emisiones europeas, dijo su ministro de Medio Ambiente, Jean-Louis Borloo.

En diciembre de 2008, la UE se comprometió unilateralmente a recortar sus emisiones en 20% de aquí a 2020 con respecto a los niveles de 1990.

Pero los países emergentes quieren que los industrializados se fijen una meta de 40%, según un documento divulgado este jueves por el sitio internet del diario francés Le Monde (www.lemonde.fr).

Esa postura fue definida el 30 de noviembre en una reunión a puertas cerradas en Pekín entre representantes de China, India, Brasil y Sudáfrica.

Estados Unidos, la mayor potencia industrial, y China, la mayor emergente, polemizaron indirectamente sobre la responsabilidad y los deberes de unos y otros en el calentamiento global.

China, asumiéndose como portavoz de los países en desarrollo, urgió a los industrializados a asumir "sus responsabilidades históricas", por ser los principales causantes del calentamiento global.

Pero el enviado especial estadounidense sobre temas de cambios climáticos, Todd Stern, rechazó la idea de indemnizaciones.

Y el principal negociador estadounidense en la Copenhague, Jonathan Pershing, dijo que China no era prioritaria en los planes de ayuda a los países pobres.

"China tiene capacidades enormes" para enfrentar el cambio climático, declaró a la AFP.

China trató por otro lado de minimizar la polémica que se planteó después de que Tuvalu sugiriera imponer topes vinculantes de emisiones a las grandes naciones emergentes.

"Cualquier pretensión de pedir que los países en desarrollo asuman obligaciones forzosas (de emisiones) es incompatible con el consenso ya alcanzado por la comunidad internacional", dijo a periodistas un responsable de la cancillería china, Duan Jielong.

Según Taukiei Kitara, el delegado de Tuvalu en Copenhague, el planteo de su país fue apoyado por otros pequeños Estados insulares particularmente amenazados por el calentamiento global, por el grupo de Países Menos Avanzados (PMA) y por Costa Rica.

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