martes 05 de mayo de 2009 - 6:28 PM

Preocupación del Vaticano por éxodo de palestinos cristianos

La ocupación israelí, el marasmo económico y la falta de una perspectiva de paz provoca desde la segunda Intifada del año 2000 un marcado éxodo de palestinos cristianos de Cisjordania y Gaza que inquieta al papa Benedicto XVI, quien llega la semana próxima a Tierra Santa.

"Mucha gente partió", se lamenta Feriel Majluf. "Mi hijo está en Australia, mi hija en Estados Unidos, mi cuñada en Canadá", enumera esta cristiana de Beit Jala, una ciudad de 17.500 habitantes no muy lejos de Belén.

Este éxodo preocupa al papa Benedicto XVI, que no desea que la región se convierta en "un sitio arqueológico desprovisto de vida eclesiástica". El Sumo Pontífice quiere llevar su respaldo a los cristianos de Tierra Santa en ocasión de su visita del 11 al 15 de mayo.

"Esperamos frenar la emigración cristiana", declaró monseñor Fuad Twal, patriarca latino de Jerusalén en declaraciones a la revista católica Terrasanta. Según el patriarca, representan un 2% de la población, cuando en 1970 llegaban al 3%.

"La cantidad de cristianos es, según las estimaciones más favorables, de 50.000 en los territorios palestinos", explica Bernard Sabella, profesor de sociología en la universidad de Belén, y se dividen entre un 52% de ortodoxos y un 30% de católicos.

El momento más álgido del éxodo se produjo entre 2000 y 2002, durante los primeros, y más violentos, años de la Intifada. Los palestinos señalan al muro de separación y la colonización israelí como los responsables de esta tendencia.

La "barrera de seguridad", según los palestinos, presentada por Israel como un "cerco antiterrorista", asfixia Cisjordania al pasar por al menos el 8% del territorio, y la separa de Jerusalén Este, anexada en 1967.

A esto se agregan los 600 controles de seguridad del ejército que dividen los territorios palestinos en cantones separados y el bloqueo permanente de Cisjordania.

En cuanto a la Franja de Gaza, en donde viven unos 2.000 cristianos, la región está constantemente afectada por la violencia y sometida a un bloqueo israelí desde que Hamas llegó al poder, en junio de 2007.

"La gente emigra por falta de trabajo", constata Feriel Majluf. "Sino ¿para qué partir de su casa?", pregunta.

"Lo peor son los problemas económicos", confirma Marie Jahchan, directora del club ortodoxo de Beit Jala. "La gente ya no puede ir a trabajar a Israel, que recurre ahora a mano de obra extranjera", afirma.

"Nos encierran, estamos en una gran prisión", se queja.

"La confiscación de tierras es lo peor de todo", analiza por su parte Raji Zeidan, alcalde de Beit Jala. Dos tercios de las tierras de su comuna, estima, fueron confiscadas.

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