domingo 23 de junio de 2019 - 12:00 AM

Problemas en el ‘paraíso’

Desigualdad salarial, discriminación laboral, acoso y violencia sexual son los mayores problemas que enfrentan las mujeres en Suiza, uno de los países más ricos y democráticos del mundo.
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La igualdad de género en Suiza no es una realidad”. Las palabras provienen de Jacqueline Guni Schweizer, madre soltera suiza de 40 años, quien reconoce que pese a ser un derecho constitucional, la igualdad no existe de manera real, material, efectiva para las mujeres en una sociedad que se precia de ser una de las más modernas y prósperas en el mundo.

Es así como en Suiza, un país con algo más de 8 millones de habitantes, que goza de un alto nivel de vida, con una renta per cápita de 82.411 dólares (según el FMI), la riqueza no se distribuye de manera igualitaria para las mujeres, no se ve reflejado ni en sus sueldos ni en su patrimonio.

A todas luces, a Suiza, con grandes avances en materia de democracia y estabilidad económica, le falta mucho para ser igualitario: la brecha salarial, el acoso laboral y la violencia de género están en todos los ámbitos.

“El problema es que las mujeres por hacer lo mismo que los hombres ganan hasta 2.000 francos menos (5 millones 700 mil pesos colombianos) y cuando una mujer no puede trabajar al 100%, luego no puede acceder a la pensión cuando envejece”, explica Guni Schweizer, maestra de una escuela privada.

En resumen, la feminización del trabajo equivale a salarios precarios.

Se lamenta que las mujeres o no trabajan o se tienen que conformar con el 40% o 20% de trabajo, “mientras que el hombre sí puede estar con el 100% y envejecer bien, y la mujer pobre”.

Esta disparidad salarial entre una mujer y un hombre en el país helvético resulta preocupante, si se tiene en cuenta que en la mayoría de los casos no está relacionada con la formación profesional, experiencia o nivel de responsabilidad. Solamente, por la simple razón de ser mujer.

Adicionalmente Guni Schweizer comenta que “cuando las mujeres quieren ser jefes no pueden porque las empresas sólo quieren tener directivos hombres, y a ellas no las tienen en cuenta porque se van a tener hijos”.

Lo mismo piensa Laura Cordellat, residente en Zúrich, quien afirma que las diferencias salariales son significativas en la mayoría de los casos.

A su juicio, hay “un gran estigma hacia la madre trabajadora, la mayoría de mujeres suizas aparcan su carrera para dedicarse a la crianza, esto luego repercute tanto en las pensiones de jubilación como en caso de divorcio, ya que aunque el marido deba pasar una pensión compensatoria, no deja de ser un tipo de violencia económica cuando se niegan a pagar, o pagan tarde o simplemente amenazan con no pagar”.

Y no solo el sueldo, agrega que también abarca el seguro médico: “Aquí es privado y las mujeres pagamos más”.

Esto sin contar con que el 60% de los trabajos no remunerados, como limpieza o cuidado de niños y ancianos son realizados por mujeres.

Sociedad aún conservadora

Por su parte, la colombiana Laura Herrera, quien lleva cuatro años viviendo en Suiza y quien está casada con un ciudadano suizo, considera que “se vive y se piensa como en el pasado, así el país sea muy avanzado”.

“Aún se espera que la mujer sea la que cría a los hijos y los hombres son los que van a trabajar. Aún se piensa que las mujeres son las que pertenecen a la cocina y los hombres están para las tareas más difíciles”, afirma.

Cita como ejemplo, “una mujer que trabaja como obrera en la empresa de mi esposo, ella es la única mujer que desempeña ese cargo y gana 4.700 francos y los hombres que hacen lo mismo que ella ganan 5.300 francos y hacen exactamente lo mismo”.

Además, sigue siendo un país conservador, si se tiene en cuenta que el derecho de la mujer a votar y ser elegida fue reconocido apenas en 1971.

En su opinión, el país vive con ese pensamiento que puede ser “normal”, pero dice que “las mujeres están cansadas, con la llegada de tantas extranjeras que no están acostumbradas a vivir así, el pensamiento ha empezado a cambiar y las mujeres han empezado a movilizarse en las calles”.

En efecto, para visibilizar esta situación, el pasado 14 de junio, millones de mujeres salieron a las calles suizas bajo el lema “más tiempo, más dinero y respeto”, para reivindicar sus derechos, para que sus demandas fueran escuchadas, denunciar la violencia de género y defender el reconocimiento de las tareas domésticas. Alzaron al unísono su voz por la igualdad.

Embarazo y maternidad

Ahora bien, el embarazo y la maternidad también son temas que pesan a la hora de la igualdad de género.

Estadísticas oficiales indican que, ante la llegada de un hijo, el 78.6% de las madres pasa a trabajar a tiempo parcial, mientras que el 11.4% de los padres opta por lo mismo. De otro lado, cada siete mujeres pierde su trabajo al regresar del tiempo que le otorga la licencia por maternidad.

“La baja por paternidad es de un día, la de maternidad 14 semanas, luego si tu empleador así lo considera puede darte más tiempo, pero la ley es clara y el Parlamento ha dicho que no hay dinero para pagar más tiempo de paternidad”, explica Cordellat, oriunda de España y que reside en Zúrich desde 2013.

Violencia de género

En lo que se refiere a la violencia de género, se habla de que en Suiza el 59% de las mujeres ha denunciado haber sufrido acoso sexual al menos una vez en la vida.

Y algo que resulta insólito, el Código Penal suizo únicamente reconoce como violación aquella violencia sexual en la que hay penetración, dejando de lado otros tipos de agresiones.

Según la maestra Jacqueline Guni Schweizer, “en Suiza hay violencia de género, hay muchas chicas que son violadas y todo el mundo lo sabe y las mujeres tienen líneas de atención de ayuda. Pero también hay mujeres que le pegan a los hombres”.

Incluso Laura Cordellat agrega que “cuando ocurre algo que no interesa, no sale en la prensa ni en ningún sitio, no hay estadísticas confiables sobre violencia de género, cosa que en España, mi país de origen, existe desde 2003”.

$!Problemas en el ‘paraíso’
Un siglo para el cambio
Maribel Florián, docente investigadora de la Universidad de La Salle, considera que bajo el supuesto de que Suiza es un país que está en la punta de los países desarrollados, es de extrañar esta desigualdad social entre hombres y mujeres.
Pero trae a colación un informe de Naciones Unidas que se plantea que esa brecha ideológica no se iba a salvar un siglo. “Necesitamos más de 100 años para cambiar la desigualdad y discriminación que existe en términos de género”, subraya.
“Es un momento muy importante, estamos ante una reflexividad y ante un hecho de la constitución de ciudadanía, que interpela efectivamente el tema de desigualdad pero no solo entre los géneros... el asunto no pasa por aliviar ese reparto equitativo de bienes, sino por la transformación acerca de comportamientos que hemos generalizado, como el trabajo en el ámbito de producción”, explica Florián.
Igualmente recalca que el asunto de “romper con esa desigualdad que se expresa en esa brecha salarial y los comentarios sexistas y esteriotipados pasa porque constituyamos otros modos de relacionarnos con el mundo y con nosotros mismos”.
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