domingo 10 de julio de 2022 - 12:00 AM

¿Qué está pasando en Sri Lanka?

Miles de manifestantes entraron ayer en la residencia oficial del presidente de Sri Lanka en Colombo e incendiaron la residencia privada de primer ministro durante una jornada de multitudinarias protestas para exigir la dimisión de los mandatarios por su gestión de la crisis económica.

Ya son tres meses de protestas continuas en Colombo, la capital de Sri Lanka, con las que exigían la dimisión de los dirigentes por las políticas económicas que tienen a la isla en su peor crisis desde 1984, cuando se independizaron.

Después de los descontrolados desmanes que terminaron con miles de manifestantes irrumpiendo las casas del presidente Gotabaya Rajapaksa y del primer ministro, Ranil Wickremesinghe, los dos altos funcionarios dimitieron.

“Queremos un cambio, queremos que este presidente se vaya”, dijo Lakmal Perera, un trabajador del sector privado que se encontraba entre los cientos de manifestantes, cerca del epicentro de las protestas en Colombo.

Tras la invasión, de la que los exfuncionarios pudieron salir sanos y salvos, no hay presencia de policías y militares en las calles.

La suma de varios males

A los altos miembros del Gobierno se les acusa de las incontrolables alzas de los precios y de la escasez de comida, combustibles y medicamentos que escasean en el país, que tiene 22 millones de habitantes.

Esta crisis económica es derivada de la pérdida de divisas de reservas internacionales y de un gran endeudamiento. Pero además de varios factores graves que se fueron sumando al caos.

La tensión y el descontento aumentaron en la isla a finales de marzo, cuando las autoridades impusieron cortes de luz de más de 13 horas. Sin embargo, los problemas vienen desde la pandemia, cuando el turismo, principal sector económico del país, se desplomó.

Se le suma también la guerra con Ucrania y su alza en los precios de combustibles y cereales. Esto motivó a que el banco central cancelara temporalmente el pago de la deuda extranjera por primera vez desde su independencia.

El Gobierno, entonces, decidió instaurar los racionamientos y pidió a los ciudadanos que no salieran de casa. Es tan grave el desabastecimiento, que se le proporcionó un día libre a la semana a los funcionarios públicos para que trabajaran en sus propios huertos para alimentarse.

Así como Sri Lanka, unos 94 países soportan al menos uno de los factores de la crisis de los sistemas alimenticios, energéticos y financieros, y varios como Laos, Pakistán, Líbano o Argentina enfrentan una “tormenta perfecta” y son muy vulnerables a otros problemas a largo plazo, según el Grupo de Respuesta a la Crisis Global de la Secretaría General de las Naciones Unidas.

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