La solución al problema de la movilidad en la ciudad pasa por lo menos por dos niveles de responsabilidad.
Publicado por: Víctor Fco. Rueda H.
Las acciones del largo plazo que comprometen presupuesto municipal, departamental y nacional. Estas corresponden al alcalde, al gobernador y a los elegidos para las diferentes corporaciones públicas. En segundo término están las acciones que requieren inversiones menores, que se pueden dar en el corto plazo pero que exigen creatividad e interés en buscar esas alternativas que incidan positivamente en la disminución del problema. Estas acciones son del resorte de los funcionarios de la Dirección de Tránsito, pero resulta quimérico esperar que de esa entidad, en la que existen funcionarios que por su larga trayectoria en la misma son ya parte del problema y no de la solución, salgan propuestas encaminadas a aliviar el viacrucis que padecemos los residentes en la ciudad. Para que todo no sean críticas, para lo que somos buenos los santandereanos, formulo dos ideas:
1- Si como dicen en Vanguardia columnistas y candidatos, parte del problema se genera en Motoreste, propongo que el tráfico que va por la paralela oriental de la autopista se desvíe hacia la carretera antigua que pasa por debajo del viaducto La Flora y que lleva a Cabecera ya sea por Terrazas, por el Parque La Flora o por la carrera 33. Para esto es necesario hacer un mantenimiento a esas vías y ubicar agentes del tránsito o paleteros en el cruce de ese desvío y la carretera antigua, que faciliten el ingreso vehicular a dicho corredor vial.
2- Propongo que en las áreas más congestionadas por lo que ahora llaman “incultura ciudadana”, (un eufemismo para ocultar la falta de autoridad de quienes son responsables de ejercerla) se copie la idea de la Policía de establecer cuadrantes imaginarios y adjudicar cada cuadrante a un motorizado que permanentemente esté haciendo rondas para obligar a los conductores a movilizar cuanto vehículo mal parqueado encuentren. Obligar quiere decir, poner partes o comparendos a quienes violen la norma o se resistan a cumplir la orden del agente de tránsito.









