Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad es un tesoro. Desde aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y lo sensual.
Publicado por: Jorge Pertuz Aleán
Luego por el poder y la riqueza. Después por la fama y la gloria y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y todo manto estaba a su alcance. En el recodo de un camino, vio un letrero: le quedan dos meses de vida. Cansado y desgastado por los sinsabores, se dijo: Estos 2 meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida. Y aquel infatigable buscador de la felicidad, solo al final de sus días, encontró que en interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado. Descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que solo Dios es fuente suprema de la alegría, porque Él es amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total. En tus manos amable lector, está ser Feliz a Tiempo.










