La Biblia afirma que todos los seres humanos tienen el mismo valor ante Dios, de donde se desprende que Él no tiene favoritos ni discrimina a nadie.
Publicado por: Jorge Pertuz Alean
Pero a esta igualdad de valor se le ha querido imponer arbitrariamente una equivocada homogeneidad, que busca anular la variedad y unicidad de la persona nivelando con rasero a todos los hombres, sin tener en cuenta sus providenciales diferencias individuales, que los hacen indistintamente aptos para desempeñar con ventaja ciertos roles en la sociedad. De ahí entonces que no se pueda esgrimir la igualdad de valor, para promover la identidad de roles, ni tampoco utilizar la variedad de roles, para establecer jerarquías de poder, que sin ninguna base bíblica terminan fomentando la desigualdad, dando pie a la opresión injusta de unos hacia otros. Es allí donde se hace notorio lo relativo a los sexos, campo en el cual la Iglesia ha malinterpretado los roles bíblicos determinados por Dios para el hombre y la mujer.










