Desde el mismo trámite de la ley 100 comenzaron las críticas de diversos sectores que contemplaban que la salud al igual que otros servicios se convertirían en negocios y se entregarían, para su manejo y usufructo, al gran capital financiero.
Publicado por: REINALDO RUEDA RUEDA
Los usuarios del sistema, cuando se enferman, no van a clínicas y hospitales sino a las EPS para que estas les autoricen tratamientos y cirugías, den órdenes para hacer exámenes y entreguen las medicinas para mitigar sus dolencias. Con el tiempo los pacientes o afiliados vivenciaron que estos intermediarios financieros (EPS) no entregaban las órdenes a tiempo, dilataban tratamientos y cirugías y negaban las medicinas, donde el único damnificado es el pueblo y lo peor es que el sistema montado con la ley 100 tampoco le pagaba a clínicas y hospitales hoy llamados IPS.
Después de todos estos años la situación es igual o peor. Hoy las EPS adeudan a las instituciones prestadoras de salud IPS, más de 3,8 billones de pesos
Después de todos estos años el sistema de salud de la Ley 100, ha alcanzado su más profunda crisis y diversos sectores sociales e institucionales piden y exigen su fin. Y lo solicitan no porque no haya los recursos económicos suficientes en el sistema, sino porque los intermediaros financieros se quedan con los recursos. Según las cuentas, la nación aporta 28 billones de pesos y, sin embargo, los colombianos se mueren en las puertas de los hospitales y sufren el paseo de la muerte.
Los colombianos adolecemos de un sistema que atienda los asuntos administrativos, de procedimientos y cirugías, de entrega de medicinas, de bienestar de los trabajadores de la salud, de un verdadero servicio oportuno, eficaz y eficiente a los afiliados del sistema y lo más importante sin intermediarios financieros que como parásitos lo desangran.
Ante la gravedad de los hechos se movilizan los colombianos y se continúa integrando, a lo largo y ancho del país, un movimiento en defensa de la salud pública como derecho fundamental y por la eliminación de la Ley 100 que tiene la salud del pueblo colombiano en coma profundo.









